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| 3/30/1992 12:00:00 AM

MANOS QUE CURAN

El masaje energético, una nueva terapia para aliviar el dolor y la ansiedad, empieza a conquistar adeptos entre médicos y pacientes.

COMO UN ADIVINO SOBRE LA BOLA de cristal, el terapeuta pasa sus manos sobre el cuerpo del paciente, sin tocarlo. El masaje energético dura apenas unos minutos. Sin embargo, sus efectos pueden hacer la diferencia entre la salud y la enfermedad. Se trata de la magnetoterapia, una novedosa técnica de la medicina alternativa que elimina el dolor como por arte de magia. Pero no es magia, es bioenergía. Serios estudios científicos realizados en diversos países han demostrado que puede calmar la ansiedad, reducir el dolor, inducir a la relajación y aumentar la inmunidad y la energía.
Luego de dos décadas de estar rondando por los pasillos de la medicina ortodoxa, y de haber sido ridiculizada en algunos foros científicos, la magnetoterapia ha empezado a ganarse la confianza de médicos y pacientes. Estudios recientes han demostrado que, aplicada en los pacientes de cirugia, disminuye considerablemente la necesidad de medicamentos contra el dolor y acelera el tiempo de recuperación.
Actualmente, un creciente número de hospitales norteamericanos y europeos la están utilizando en todo tipo de pacientes, desde calmar a los recién nacidos en las unidades de cuidado intensivo, hasta en las víctimas del cáncer o del sida, a quienes ayuda a aliviar el dolor y aumentar el apetito y la energía.
En Colombia se está practicando desde hace unos cuatro años, a nivel de médicos y terapeutas que trabajan sobre el campo energético. "Aunque se han visto resultados muy positivos, Aún son muy parciales -señaló a SEMANA un médico especializado en bioenergética-. De lo que no cabe duda es que funciona, especialmente en el alivio del dolor y la ansiedad. En los pacientes terminales, aunque no se curan, sí mejoran considerablemente la calidad de vida porque les restituye la energía. Hasta el momento la estamos trabajando a nivel experimental, pero indiscutiblemente esta va a ser una medicina para el siglo XXI".
El masaje energético se basa en el estudio del aura humana y su relación con la salud tanto física como sicológica. Las manos del terapista, a unos centímetros del cuerpo del paciente, siguen su contorno en forma sincronizada, de la cabeza a los pies. Estos movimientos actúan sobre los campos de energía o chakras. Al decir de los terapeutas, cuando existe algún desorden estos campos invisibles se sienten como "espesas telarañas". El propósito al deslizar las manos sobre el cuerpo en un movimiento constante "de alisado" es equilibrar los campos de energía. El contacto físico es innecesario. Mantener las manos a cierta distancia del cuerpo evita las interferencias del calor corporal y permite la influencia sobre los diferentes campos de energia. El cuerpo humano tiene siete centros principales de energía, que corresponden a las glándulas endocrinas. Lograr el equilibrio de estos centros, traspasando energía de uno a otro, produce positivos cambios, tanto físicos como emocionales en el paciente", señala el especialista colombiano, quien afirma que aunque no es una técnica curativa sí ha demostrado que produce una gran mejoría en los síntomas y el estado de ánimo de las personas.
La magnetoterapia es una variación de la antigua práctica de sanación por imposición de las manos, que ha tenido lugar dentro de un contexto religioso. Los alcances de las nuevas investigaciones científicas sobre el campo magnético humano, son descritos ampliamente por la física Barbara Ann Brennan en su libro "Manos que curan" -publicado en Colombia por el Circulo de Lectores-, en el cual la autora relata sus asombrosas experiencias curativas y explica en qué consiste el fenómeno de las auras y su relación con la salud y la enfermedad.
Aunque los místicos la atribuyen a un don especial y los incrédulos a una simple ley física, lo cierto es que actualmente hay más de 30 mil practicantes en 65 países del mundo. Incluso, varias universidades norteamericanas están ofreciendo entrenamiento en esta técnica, especialmente en las facultades de enfermeria. De hecho fue una enfermera, la doctora Dolores Frieger, quien hace dos décadas junto con su colega Dora Kunz, inició su enseñanza en los Estados Unidos, luego de comprobar los efectos curativos y paliativos en sus pacientes. En opinión de la doctora Frieger, no se necesita un poder especial para aprender la técnica ya que se trata de un potencial humano natural, que va más allá del marco de la medicina clásica y entra en el terreno de lo metafísico.
Llámese don de sanación, toque terapéutico, magnetoterapia o masaje energético, el tema de la misma forma que gana adeptos genera un gran excepticismo. No son pocos los médicos para los cuales el masaje energético no es más que un buen ejemplo del "efecto placebo" o el poder curativo de la sugestión. Y señalan que, como la hipnosis funciona desde una base puramente sicológica y objetan el intento de explicar sus beneficios en términos de transferencia de energía. En opinión de los críticos, este tipo de terapias entrañan dos riesgos: animar a los hipocondríacos a creer más firmemente en sus inexistentes males, porque estos tratamientos parecen ofrecerles alivio. Y, ocultar síntomas que pueden de otra forma conducir al paciente a buscar tratamiento. Sin embargo, estudios recientes han demostrado efectos positivos en pacientes que no sabían que estaban siendo tratados por esta técnica. De otra parte, la mayoría de los nuevos seguidores son médicos que se han encaminado a la bioenergética, en busca de nuevas alternativas.
Independientemente de sus beneficios en la salud y el estado de ánimo, el auge de este tipo de terapias también radica en que actúan como un antídoto en un momento en que la alta tecnología parece estar deshumanizando la medicina actual, y retoman el simple poder del contacto físico y emocional entre médico y paciente. Pero ya sea que se trate del efecto de placebo, o del equilibrio de los campos de energía, lo cierto es que los asombrosos resultados de esta técnica están atrayendo cada vez más adeptos entre médicos y pacientes y un mayor interés por parte de los científicos. -
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