Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/10/17 18:26

Manual del buen paciente

Un experto señala cuáles son las siete claves del autocuidado en salud.

Manual del buen paciente Foto: Pantherstock

Ser paciente no es fácil. En Colombia algunos sufren más de lo que deben porque tienen problemas de acceso al sistema de salud debido a obstáculos de diversa índole, y deben esperar meses para recibir sus medicamentos. Pero también es una realidad que cada individuo debe responsabilizarse de su propia salud. El médico de la Universidad Nacional Autónoma de México Alberto Lifshitz, autor del libro Usted decide, señala que el autocuidado es clave en una sociedad e implica varias cosas, desde adoptar un estilo de vida sano para prevenir enfermedades hasta usar eficientemente los servicios de salud.

“Hay que educarse para estar sanos”, dice el experto a SEMANA.COM. Según él, los gobiernos no han abordado esta educación, pero se requiere que lo hagan porque la salud es responsabilidad de cada cual. “No es de un sector ni de una parte de la sociedad ni sólo de la familia o de los médicos”. Cuidarse a sí mismo es una ganancia para todos porque representa una mejora en la calidad de vida y por otra parte, representa un uso racional de los recursos de salud, que son de todos y son limitados.

Según Lifshitz, estas son las seis recomendaciones para ser un paciente responsable en su autocuidado.

1. Mejor prevenir: la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el recurso más importante para que un sistema de salud funcione es que cada cual cuide su cuerpo. Esto comprende desde tener un estilo de vida sano, que incluya una dieta balanceada y ejercicio de manera regular, hasta evitar comportamientos riesgosos como manejar embriagado. “El uso moderado de alcohol es otra manera de prevenir las enfermedades, así como abstenerse de fumar o disminuir el consumo de azúcar”. Esto es difícil pues implica una valoración del futuro por encima del presente. Por eso la clave es convencerse de la importancia de la prevención.

2. Saber auto medicarse: Primero que todo hay que hacer una distinción entre la automedicación y la autoprescripción, pues para Lifshitz no es lo mismo. Lo primero implica usar medicamentos de venta libre y bajo riesgo para la atención de problemas comunes, como dolor de cabeza o acidez estomacal. “Son medicinas que se usan por poco tiempo”, dice el experto. La otra es la que se hace con medicamentos que sólo puede recetar un médico y por lo tanto ningún paciente debía autoprescribirlos. “Tienen muchos inconvenientes”. Un ejemplo son los antibióticos, que se vende en muchas ocasiones sin fórmula médica y pueden generar muchos problemas de salud pública. “Pero la automedicación no”, dice Lifshitz. Incluso es un hábito promovido por la OMS. Entre las ventajas está que la gente tiene un acceso a remedios más fácilmente y no se atiborran los servicios de salud.

3. Cuándo usar el sistema de salud: Hay muchas maneras diferentes a los servicios de Urgencias de acceder al sistema de salud. En algunos casos las EPS cuentan con servicio de consulta telefónica o médicos a domicilio para descongestionar los hospitales. Los médicos, además, pueden resolver ciertas dudas con una consulta telefónica o electrónica. Con una llamada previa los expertos pueden dar un manejo apropiado a aquellos casos en que no se requiere ir al hospital. Muchos problemas de salud como una fiebre o una diarrea se pueden resolver con remedios caseros.

4. Enfermo crónico educado: La mayoría de enfermedades de alto costo son las crónicas. Por eso, aquellos pacientes con enfermedades como asma, artritis, hipertensión, diabetes, entre otras, deben asumir la responsabilidad del propio manejo de su mal para mantenerlo controlado. “Por ejemplo, el diabético que no conoce su enfermedad tiene una desventaja”, dice Fishitz. También tiene que ir a consulta cuando lo exija el experto.

5. Adherirse a los tratamientos: Cumplir con los tratamientos es otra prerrogativa del paciente. El mejor ejemplo de la importancia de este punto es la hipertensión, pues estos pacientes tienen problemas de adherencia a los antihipertensivos porque dichas medicinas generan efectos secundarios. “La hipertensión no da síntomas al paciente, pero cuando se descubre y se medica, este los suspende debido a los efectos secundarios. Esa es la gran tragedia de la hipertensión”, dice. Y mal tratada puede generar problemas cerebrovasculares, enfermedad cardíaca, daño renal u otros más costosos, dolorosos, incapacitantes e incluso mortales”.

6. Información veraz: Muchos pacientes buscan consejos de salud en cualquier lado y lo cierto es que muy pocas veces hay garantía de veracidad de la información que circula en las calles o en las redes sociales. Según Fishitz, hay instituciones serias que transmiten información confiable a través de internet, como las sociedades médicas. “En internet hay mucha información, pero buena parte no es científica”.

7. Usted decide: La gente debe reconocer que tiene en sus manos muchas herramientas para incidir en su salud. Aprender remedios caseros como el manejo de fiebre alta, diarrea, dolores de cabeza es importante pues así como hay muchos remedios que no sirven, hay otros que son reconocidos por la ciencia como relevantes. “Por ejemplo, en el caso de la sistitis, que es la molestia al orinar, el remedio es tomar mucho líquido”. Conocer otros remedios caseros es bueno para resolver asuntos sencillos en casa y no en un hospital. En conclusión, la gente decide si quiere asumir la responsabilidad de su salud. El autocuidado es un buen punto de partida que genera ciudadanos “menos dependientes del sistema de salud e individuos más responsables con el gasto de sus recursos”, dice el experto.

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