Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2000/06/05 00:00

Más allá del placer

Los hombres que sufren de disfunción eréctil dispondrán de Uprima, una alternativa al Viagra próxima a salir al mercado. ¿Cuál es mejor?

Más allá del placer

Cuando se piensa en disfunción eréctil automáticamente viene a la mente el nombre de Viagra. Lanzada al mercado hace menos de dos años, la primera y única píldora contra la impotencia registra actualmente ventas cercanas a los 1.000 millones de dólares anuales. Aproximadamente cuatro millones de hombres norteamericanos la toman con regularidad, lo que ha generado 200.000 prescripciones semanales. Sin embargo se estima que 30 millones de residentes de Estados Unidos —más o menos la mitad de los hombres mayores de 40 años— sufren de alguna forma de disfunción eréctil, por leve que sea. Los productores de drogas se han lanzado a incrementar las opciones de tratamiento y una de dichas firmas es TAP Pharmaceuticals, de Lake Forest, Illinois, que se encuentra cerca de lograr el objetivo. La semana pasada un comité federal de consulta recomendó la aprobación de Uprima, la nueva droga para la erección de laboratorios TAP. Si la Administración de Alimentos y Drogas sigue la recomendación del comité, tal como es de esperar, la nueva píldora podría salir al mercado en los próximos tres meses. Muchos hombres se preguntarán entonces si la nueva droga les sirve. Uprima tendrá sus clientes, con toda certeza. Sus píldoras vienen en forma de rombo y cuando se dejan disolver lentamente bajo la lengua sitúan la medicación directamente en el torrente sanguíneo. Como resultado de ello su efecto se presenta en un plazo máximo de 19 minutos, es decir, que es tres veces más rápido que el del Viagra, el cual tiene que recorrer el sistema digestivo para actuar. Uprima no causa la visión borrosa que experimentan algunos de los usuarios de Viagra. Además puede resultar menos peligroso que éste para los pacientes que toman medicinas para el corazón que contienen nitratos. Sin embargo es mejor no asumir que esta droga es la solución milagrosa para los problemas sexuales. Sus efectos colaterales pueden incluir náuseas, vómito y desmayos muy poco románticos. Lo peor es que los estudios muestran que no produce efecto en el 40 por ciento de los casos. Un experto observaba, en tono de burla, que lo mejor que se puede decir es que, en todo caso, es más efectivo que un placebo. Trabajo pesado Lograr una erección es una tarea más difícil de lo que parece. El proceso comienza cuando el cerebro excitado le envía impulsos nerviosos al pene. Cuando dichos impulsos alcanzan su destino inician la producción de una sustancia llamada GMP cíclico, la cual aumenta el flujo sanguíneo, relajando las células musculares que rodean las arterias. Cuando los tejidos del pene se saturan de sangre su crecimiento bloquea las venas que normalmente permiten el drenaje sanguíneo, por lo cual el órgano se hincha y endurece. Viagra (seldenafil) ayuda a mantener las erecciones, disminuyendo la velocidad de desaparición del GMP cíclico en el pene. Por su parte Uprima (apomorfina) utiliza un camino diferente: imita la dopamina, que es una de las sustancias mensajeras de las células cerebrales, y de ese modo intensifica las señales enviadas por el cerebro al pene. Es difícil comparar la efectividad de ambas drogas. Nadie las ha enfrentado de manera sistemática pero cada una de ellas parece tener sus ventajas. En 27 pruebas realizadas con Uprima, en las cuales se suministró a 3.000 hombres impotentes, el 56 por ciento de ellos lograron copular normalmente. Esa cifra superó el 35 por ciento de éxitos obtenidos con un placebo pero resulta inferior al 70 por ciento de éxitos registrados con la utilización de Viagra. Lo importante es que los usuarios de Viagra tengan en cuenta que deben planear sus encuentros sexuales con una hora de anticipación. Uprima, en cambio, permite mayor espontaneidad. Ambas drogas pueden causar serios efectos colaterales. En el caso del Viagra puede presentarse la muerte si el usuario la combina con nitratos. Sin embargo los efectos secundarios más comunes del Viagra (enrojecimiento de la cara y calores, dolores de cabeza y congestión nasal) parecen más fáciles de tolerar que los de Uprima. Uno de cada cinco usuarios de Uprima sufre de náuseas, uno de cada siete reporta vértigos y uno de cada 30 experimenta bruscas caídas de tensión que le pueden producir desmayos. Durante las pruebas clínicas un hombre de 33 años que tomó cuatro miligramos en el consultorio de su médico se desmayó media hora después mientras conducía y se estrelló contra una cerca. Otro voluntario del estudio tomó cinco miligramos y se desmayó en el consultorio médico, fracturándose el cráneo contra el piso al caer. Estos incidentes preocuparon a los asesores de la Administración de Alimentos y Drogas. Aunque votaron a favor de la comercialización de Uprima en dosis de dos y cuatro miligramos estuvieron de acuerdo con que las cajas vendidas al público debían llevar una advertencia escrita similar a la que se encuentra en los paquetes de cigarrillos, advirtiéndoles a los usuarios que los efectos negativos de la droga pueden verse fuertemente aumentados por el alcohol. Pero inclusive mientras votaban favorablemente la comercialización de la droga, algunos miembros del comité predijeron tragedias. “Probablemente haya personas que pierdan la vida por desmayarse mientras bajan escaleras o conducen su automóvil”. El doctor Peter Kowey, cardiólogo del hospital Lankenau de Wynnewood, Pensilvania, dijo a los funcionarios de la Administración de Alimentos y Drogas: “Si vienen en un par de meses a decirme que no aprueban esa droga les aseguro que no me voy a poner triste. Las complicaciones que ya se han visto con su uso pueden llegar a ser aterradoras”. Si usted necesita de este tipo de medicinas no se desespere. Ya están en camino unas nueve fórmulas nuevas de remedios contra la impotencia: desde píldoras hasta aerosoles nasales, pasando por gels y cremas. Varias compañías están trabajando en drogas que producen los mismos efectos que el Viagra pero que, gracias a unas pequeñas diferencias moleculares, pueden resultar más eficaces, tener menores efectos secundarios y producir mejoría durante 18 horas en lugar de las actuales cuatro de alivio. Con suerte pueden estar en el mercado dentro de dos años. En un futuro más mediato los médicos podrán tratar la impotencia en forma radical, restaurando nervios dañados y vasos sanguíneos deteriorados. Uprima no logra mejorías tan sustanciales pero para algunos hará más llevadera la espera.

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