Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/28/2010 12:00:00 AM

Mejor juntos

Un experto estuvo en el país para mostrar que permanecer en el matrimonio de por vida trae beneficios físicos, mentales y financieros tanto a la pareja como a los hijos.

La sabiduría popular sostiene hoy que es mejor un buen divorcio que un mal matrimonio. En estas circunstancias, abogan los psicólogos, separarse trae más beneficios que perjuicios tanto a los hijos como a la pareja. Pero ahora, un reporte que reúne investigaciones de varias universidades de Estados Unidos y Europa, muestra que el matrimonio sería en sí mismo la estructura ideal para criar los hijos y un divorcio no solo representa un descalabro económico para el hombre y la mujer, sino un riesgo para la salud psicológica y física de los pequeños. Aun más, los hijos de parejas divorciadas o de hogares monoparentales e incluso los nacidos en unión libre tienen más probabilidades de cometer actos delincuenciales, suicidarse y abusar de drogas ilícitas. En resumidas cuentas, tanto los adultos y los niños, como la sociedad, pagan caro el divorcio.

"Por eso el matrimonio es algo más que una relación privada emocional. También representa un bien social", dice Bradford Wilcox, autor del trabajo. Este sociólogo de la Universidad de Princeton y actual director del National Marriage Project de la Universidad de Virginia estuvo en Bogotá invitado por la Universidad de la Sabana, en el marco del quinto Congreso Internacional de la Familia. Allí habló de las ventajas del matrimonio y de por qué una pareja debería pensarlo dos veces antes de partir cobijas.

La gran preocupación de Wilcox son los hijos. Ha encontrado que en hogares monoparentales, ya sea porque la pareja se divorció o porque nunca se casó, los niños enfrentan más riesgos que los que viven en hogares conformados por sus padres biológicos. Entre ellos está una mayor tendencia a desertar del colegio, menos probabilidades de conseguir un título universitario y trabajos de alto reconocimiento, y más de fracasar en sus futuras relaciones de pareja. Así mismo, aquellos con padres que nunca se casaron tienen 50 por ciento más riesgo de terminar divorciados o ser padres solteros en el futuro. Los beneficios del matrimonio parecen no aplicar a los que optan por la unión de hecho. Según el sociólogo, los casados son más comprometidos porque tienen unas reglas claras, como la fidelidad y el compromiso hasta la muerte."La unión libre encierra menos compromiso. Por eso es menos estable y los niños de esas uniones tienen más probabilidades de ver a sus padres romper que las de los casados", dijo el autor a SEMANA.

Paradójicamente estas uniones han ido en aumento en Colombia. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2005, entre los 15 y los 40 años predomina la unión libre, que en Colombia tiene efectos civiles a partir de los dos años de convivencia. El mismo estudio indica que el 40 por ciento de los hijos vive solamente con un padre o con otros familiares y que apenas una de cada tres es una familia nuclear. Un estudio internacional adelantado por Wilcox en el que usó datos colombianos mostró que el 13 por ciento de los niños entre 11 y 14 años viven separados de ambos progenitores biológicos ya sea con familiares, padres adoptivos o en orfanatos; 35 por ciento viven con uno solo de los papás mientras que el 52 por ciento viven con ambos. El investigador encontró que aquellos que viven en hogares monoparentales tienen 28 por ciento menos probabilidades de ir al colegio y que aquellos que viven separados de ambos padres tienen un 47 por ciento menos probabilidad de hacerlo, comparados con aquellos que sí viven con sus padres biológicos. "El estudio es una evidencia de que el matrimonio también importa en Colombia".

Según sus hallazgos, un hijo que vive con padre y madre se beneficia de ambos porque cada uno tiene talentos únicos. Las madres son más comprensivas y comunicativas, mientras que los padres son mejores en disciplina y en deportes. Los hijos del divorcio tienen relaciones más tensas con sus padres, los ven con menos frecuencia y, por lo tanto, no se benefician de estos dos estilos de crianza. Wilcox dice que esto no quiere decir que una madre soltera no pueda criar bien a sus hijos. De hecho su madre lo era y "creo que hizo un buen trabajo. Pero es mucho más difícil. Dos manos son mejor que una sola", aclara. Incluso, las investigaciones que apoyan su hipótesis muestran que a los niños cuyos padres fallecen les va mejor que a quienes los pierden por divorcio o abandono. Esto sucede porque después del divorcio por lo general el conflicto entre ambos se mantiene, lo que genera un desgaste psicológico para los hijos. "Cuando un padre muere vive en el corazón del niño como un buen hombre", agrega Wilcox.

El matrimonio también evita la pobreza. Se ha encontrado que quienes se casan son más solventes, y que, sobre todo los hombres, ganan más que sus congéneres solteros con perfiles profesionales semejantes. "Esto sucede tal vez porque se dedican más o tienen un enfoque más estratégico en sus búsquedas de empleo", dice Wilcox. Pero el beneficio es mayor para las mujeres y los hijos. El economista Robert Lerman descubrió que las madres con menos formación académica que se casaron tenían un nivel de vida 65 por ciento más elevado que las madres solteras, y un 20 por ciento mejor que las que convivían con alguien sin haberse casado. Wilcox dice que esto se debe no solo al hecho de que las parejas comparten casa, carro y se benefician de una economía de escala, sino que el matrimonio es una red de seguridad social. "La gente piensa que es simplemente una relación de almas gemelas, pero también es una puerta de acceso a ingresos de uno o dos empleos".

Wilcox dice que su posición no tiene nada que ver con cuestiones morales ni religiosas, sino que está basada en los beneficios que muestra el matrimonio en los estudios científicos. Sin embargo, el investigador ha recibido muchas críticas porque, según algunos, su esquema no permite otras alternativas. Stephanie Coontz, directora de investigación del Consejo de Familias Contemporáneas en Estados Unidos, señala que el trabajo de Wilcox muestra el divorcio como la causa de los problemas de los hijos, pero no mira si en las relaciones hay antecedentes que causan determinado patrón en el hijo mucho antes de que los padres se separen. "Los padres que se divorcian por lo general son de estratos pobres y tienen menor nivel de educación", señala Allen Li, investigadora de la Rand Corporation, quien sugiere que es un error comparar niños de padres divorciados con niños que viven con sus padres sin tener en cuenta estas diferencias sociales. Coontz también señala una nueva línea de investigación en la que queda claro que el matrimonio sí es muy beneficioso para la pareja y los hijos pero solo si se trata de una relación sana, pues un matrimonio malo puede tener consecuencias negativas en la salud física y mental de la familia. "El adjetivo que se ponga antes de la palabra matrimonio marca una gran diferencia", dijo Coontz a SEMANA. Wilcox considera que una pareja debería separarse "cuando hay un patrón regular de abuso físico, infidelidad y abuso de drogas y alcohol". En otros casos, las parejas deberían tratar de limar las asperezas si se tienen en cuenta todos los perjuicios que causa el divorcio. La psicóloga María Elena López observa que las investigaciones también han arrojado la conclusión de que lo importante en la crianza es la calidad de las relaciones entre padres e hijo "y no tanto la estructura familiar",dice.

Para Wilcox hoy el matrimonio tiene fisuras porque la gente cree que se acaba cuando se termina la pasión y según él, esa institución va más allá. "La gente espera mucho más del matrimonio y de su pareja, especialmente en el campo emocional, y ha habido un cambio hacia valores más individualistas. La realidad es que la gente es más feliz cuando hace feliz a los demás y no a sí misma".

Wilcox admite que el hecho de criar a un hijo solo no es una sentencia de muerte, pero señala que los gobiernos deberían tener en cuenta estos datos. En efecto, se trata de una situación que parece privada pero que influye en los índices de violencia, crimen y en niveles inaceptables de fracaso escolar. Según Marcela Ariza, directora del Instituto de Familia de la Universidad de la Sabana, el mensaje es que antes de casarse la gente debería ponerse de acuerdo en lo esencial. "Saber si quieren hijos, cuántos, cómo los van a criar, pero lo que se ve en Colombia es que muchos se casan sin saberlo".

Todo el trabajo de Wilcox demuestra que hay cierta sabiduría en la frase de "hasta que la muerte los separe". Aunque hoy los argumentos para mantenerse en el matrimonio no se deben tanto a cuestiones morales ni religiosas, sino a aspectos más prácticos como la salud física, mental y financiera del núcleo familiar.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1834

PORTADA

El peligro inminente de los otros grupos violentos

La bomba del Andino deja claro que terminada la guerra con las Farc aún quedan otros grupos armados. ¿Cuáles son y qué peligro representan?