Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/07/29 00:00

Minimanía

¿Por qué los objetos tecnológicos se hacen más pequeños cada día?

Minimanía

Cuando se habla de tamaño, se suele decir que mientras más grande, mejor. Pero la tecnología es la excepción a esta regla. Celulares, computadores, manos libres y reproductores de video, entre otros, han impuesto una moda cuya premisa es que sólo con objetos cada vez más diminutos se podrá seducir a los compradores.

La tendencia no parece tener límites. La semana pasada, Motorola lanzó dos nuevos celulares: el Krzr y el Rizr. Aunque se trata de dos aparatos que ofrecen fotografía, video, grabadora de voz, reproductor de archivos MP3, conexión bluetooth, un dispositivo para almacenar tarjetas de hasta un giga de memoria, el énfasis del lanzamiento estuvo en los materiales, los colores, la forma y el tamaño. Estos dos celulares son más pequeños y sofisticados que los anteriores, al punto que la versión original del RZR, lanzada hace apenas dos años, ya se ve voluminosa frente a los nuevos diseños. Lo mismo ocurre con los modelos de otras marcas como Siemens, Nokia, Sony Ericsson, que continuamente están evolucionando para satisfacer esa necesidad de tener aparatos nuevos, excitantes y, sobre todo pequeños.

Esta tendencia de miniaturización de los objetos se da especialmente en los campos de la tecnología como las comunicaciones, la energía y el transporte. Para la muestra, basta recordar la sorprendente metamorfosis que ha sufrido el teléfono celular en su corta historia. Los de hace 10 años son hoy unas aparatosas panelas al lado de los cómodos y delgados equipos actuales. El primer iPod, lanzado hace dos años y considerado una revolución porque permitía llevar cientos de canciones en el bolsillo, hoy se ve como una reliquia abultada al lado del iPod video o el Nano iPod, más pequeño que una tarjeta de crédito y con capacidad para guardar no sólo música, sino también fotos. "Hay un deseo de producir cosas pequeñas, aunque otras se mantienen grandes como las pantallas. Es obvio que ciertos productos como el iPod se reduzcan, pues la gente quiere llevarlos a todas partes", dice Fernando del Granado, de Apple Computers.

Los expertos pronostican que las cosas se seguirán encogiendo. Bell Laboratories, la empresa que diseñó el transistor, anunció este año que trabajará en la fabricación de una nano batería que permitirá que muchos aparatos electrónicos reduzcan su peso y su tamaño. Cuando aparezcan las memorias USB de 16 gigas será posible llevar la información de un computador en un objeto del tamaño de un llavero. Y la industria promete objetos del tamaño de una moneda de 20 pesos. Es el caso de Sandia National Laboratories, que presentó hace un par de años el prototipo del robot más diminuto, equipado con sensores, cámaras y herramientas de comunicación para buscar armas químicas, minas o bombas en lugares donde el ser humano no puede llegar. También podría detectar sobrevivientes de tragedias y accidentes. Incluso se prevé que los aparatos de comunicación se conviertan en extensiones del cuerpo humano. Ya se ven manos libres que se colocan en la oreja y en un futuro cercano el celular se adherirá al cuerpo.

Pero la miniaturización también se observa en la medicina. Las máquinas para hacer imágenes con ultrasonido -que en los hospitales tienen el tamaño de un archivador- hoy no son más grandes que un diccionario; hay versiones miniatura de equipos para hacer exámenes de sangre, y los instrumentales para una cirugía ahora se pueden llevar en un par de morrales. Todo ello ha sido de gran ayuda para salvar vidas en los campos de batalla, pues así los médicos tienen más movilidad para llegar al sitio donde se encuentran los heridos. En un futuro se espera curar el cáncer con partículas microscópicas que se inyectan en la sangre.

La nanotecnología, la ciencia de crear objetos pequeños, ha sido el motor que le ha dado impulso a esta tendencia. "Es lo que ha permitido la ultraminiaturización", dice Federico Polo, de Siemens. "Esto se da a través de materiales con nuevas propiedades". La goma de mascar y el chocolate, por ejemplo, eran elementos que se repelían. Este último destruía el chicle, ya que no era compatible con los polímeros que le daban su elasticidad. Para solucionar este problema, una compañía en Chicago introdujo nanocristales que modificaron la morfología de la superficie del chicle y le dieron una textura más cremosa. Apple y Nike produjeron un micro chip que al conectarse a los zapatos tenis y al Ipod nano transmite el ritmo cardíaco y las calorías que la persona quema.

A medida que se achican los aparatos, curiosamente logran tener más funciones. Que un celular venga con cámara, video y grabador de sonido es un factor que convence al público a la hora de cambiar de teléfono. "Pero lo importante es tener un aparato que se pueda llevar en el bolsillo. Que sea ligero. La gente prefiere un teléfono ligero con pocos accesorios a un teléfono con muchos usos pero que sea pesado y difícil de cargar", dice Tracey Koziol, de Motorola.

Y tiene razón. El éxito de lo pequeño está ligado a la facilidad de transportarlo y la necesidad de comunicarse hoy en día. "El estilo de vida actual exige una mayor movilidad y por eso los objetos deben ser portátiles, flexibles, ligeros y eficientes", afirma Liliana Becerra, de Nokia.

Pero también incide un factor sicológico y es la sensación de seguridad que ofrecen. "Nunca voy a escuchar las 10.000 canciones del iPod, pero sólo el hecho de saber que están ahí, me da una seguridad enorme. Sé que si voy a una fiesta y la música está aburrida o nadie quiere encargarse de ponerla, yo conecto mi iPod y no tengo que cargar con una maletada de CD", dice Carlos, un DJ aficionado.

Para Freddy Zapata, director del departamento de diseño de la Universidad de los Andes, el fenómeno de la miniaturización tiene un significado social. "La gente quiere estar a la vanguardia y para ello debe tener el último aparato. Si es pequeño, mejor, porque le sube el estatus".

Aunque no lo parezca, la migración del campo a la ciudad incide en esta tendencia. Un estudio de la Organización de Naciones Unidas calcula que en 2007 la mayoría de la población humana va a vivir en ciudades. Una consecuencia de este fenómeno es que se reducirá el espacio por persona y se hará necesario que los objetos se reduzcan. "La lavadora de platos más pequeña tiene que ver con el ahorro y la eficiencia a los que el mundo se debe adaptar", afirma María José Barreto, directora de la revista Proyecto Diseño. La firma Design Within Reach, en Estados Unidos, desde hace dos años premia el mejor diseño interior de apartamentos menores de 60 metros cuadrados con soluciones al problema de espacio.

¿Cuál es el límite? Para muchos es la punta del dedo índice, pues hay que distinguir lo curioso de lo funcional. "Lo que importa es que sea amigable, manipulable y entendible", dice Polo. Pero a veces la estética primará sobre la funcionalidad. Y aquí lo diminuto juega un papel importante porque la humanidad ha sentido una fascinación por las miniaturas a lo largo de su historia: los bonsais, las casas de muñecas, las esculturas miniatura, son ejemplos de ello. "Parece tan lindo, que se olvida si sirve para algo. La estética me atrapa", dice Zapata.

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