Sábado, 21 de enero de 2017

| 2002/12/16 00:00

Mitos del amor y la sexualidad

En su más reciente libro la sexóloga María Ladi Londoño derrumba con su pluma muchas de las creencias acerca de las relaciones de pareja.

Mitos del amor y la sexualidad

Maria Ladi Londoño esta acostumbrada a que la gente se sorprenda cuando dice lo que piensa. Hace más de 20 años esta sicóloga caleña, que además es una de las más antiguas feministas colombianas, expuso por primera vez el tema de los derechos sexuales de la mujer en un programa de televisión, Sexo en pantalla, y recibió toda suerte de insultos. Hoy el tema ya se discute abiertamente en foros pero en la práctica muy pocas cosas han cambiado pues aún se mantienen las mismas estructuras frente a la familia, el matrimonio, la monogamia, la pareja y el amor. "Se cambió el marco pero no la pintura de la sexualidad", dice.

María Ladi reaparece con el libro Entre certezas e incertidumbres, en el que reitera y profundiza muchos de estos planteamientos sobre el tema. No ofrece respuestas o recetas pero sí pretende que las personas se cuestionen abiertamente y propongan nuevas formas de vida que se adapten más a sus necesidades que a las impuestas por la sociedad.

1. El amor es para siempre vs amor es libertad

Se cree que es un sentimiento inmodificable hasta el fin de los días, aún más si se convive con la persona amada. Pero en la vida todo es movimiento, todo se transforma y el amor no es la excepción. "Por ser algo inasible deberíamos aceptar su incertidumbre y sentirlo como libertad". Y esto para ella significa permitirle entrar cuando toca a la puerta, reconocerlo sin temores, vivirlo sin que necesariamente esa relación vaya para algún lado (el altar, por ejemplo), y no obligarse a querer ni sentirse culpable porque ya no hay amor sino asumir que algún día esta sensación puede desaparecer. El ser humano tiene una fuerza interna para vincularse afectivamente con los demás y lo único cierto es que hay que aprovecharla mientras dure. "El riesgo no está en querer demasiado sino más bien en no poder hacerlo".

2. Se sufre cuando se ama vs amar sin sufrir

El sufrimiento en el amor es cultural. Este aprendizaje viene de las expectativas que se crean y no se cumplen, concretamente del anhelo de que a cada individuo lo quieran para siempre. Como en la realidad no existe ninguna garantía de amor infinito las personas sufren cuando el amor se acaba o cuando cambia. María Ladi explica que esto le sucede a muchas mujeres que tras 40 años de matrimonio quieren a su esposo como a un hermano y en lugar de entender este cambio se sienten culpables porque creen que deben sentir locura profunda y atracción sexual. Otros sienten dolor ante la pérdida del amor, ante su ausencia o cuando descubren que ese amor no es exclusivo. Pero todas estas fuentes de tristeza son estereotipos. "Hay que despojar al amor de la posesión y el apego y de la noción de que es para siempre. Así es más real y esa visión ayuda a tener menos dolor en esas relaciones".

3. La meta del amor es el matrimonio vs el matrimonio es obsoleto

Es muy común ver parejas de novios que tienen una excelente relación. Pero si se les observa a los 10 años de matrimonio se odian y casi ni se pueden ver. Según la sicóloga esto sucede porque el modelo del matrimonio no es el más indicado para cultivar el amor. Las parejas se casan esperando que su compañero sea el centro de sus vidas, piensan que todo lo tienen que hacer juntos y se prohíben salir con otras personas. "En el matrimonio se esperan muchas renuncias y cambios". Aún más el hogar, tal y como ella lo afirma, puede ser un espacio peligroso y para comprobarlo sólo hay que ver las cifras de violencia intrafamiliar en Colombia. Aclara que no plantea un modelo alternativo pero sí incita a una búsqueda que debe empezar por entender que las relaciones cambian, de aprender a ver el amor como una fuerza libre, arriesgarse a permitir amar a otros sin que sea motivo de culpa. "Mientras no se validen las relaciones abiertas de pareja, la amistad podría ser más valiosa para tener y criar hijos si se tiene la necesidad de hacerlo en pareja".

4. Monogamia vs no exclusividad

Muchos estudios han confirmado que la monogamia es un asunto cultural que no es inherente a la especie humana. Cuando se asume a conciencia entre dos adultos maduros que así lo quieren no crea ningún problema pero sí se impone puede ser fuente de dolor y frustración. Ella conecta esa fuente de dolor a la influencia de la Iglesia, que prohíbe las relaciones entre personas no casadas o las homosexuales y, según ella, vivir estas experiencias no le hace daño a nadie. El amor y la sexualidad que se circunscriben al hogar "pierden su magia". Con estos planteamientos no pretende que las personas cada día tengan a una pareja distinta sino vivir estas sensaciones con mayor plenitud. "La felicidad se construye gozando y no renunciando", dice, y cuando esto se logra las personas son más tolerantes y tienen una mejor actitud frente a sus familias. Lo contrario es muy doloroso pues "entre más momentos desperdiciados para amar, más le quedamos debiendo a la vida".

5. Sexualidad vs erotismo

Con la revolución sexual de los 60 se desligó la sexualidad femenina de la función de procrear. Pero para la sexóloga la meta se tergiversó pues se estableció que la plenitud amorosa y sexual estaba en alcanzar el orgasmo o en las posiciones gimnásticas que, según ella, más que generar erotismo lo que pueden provocar es un espasmo muscular. "Lo que nos han enseñado es un modelo mecanicista de la sexualidad. Sin orgasmo el coito es incompleto. O si se tiene coito y no orgasmo algo anda mal", afirma. Pero cuando la meta es el placer las posibilidades se amplían y desde un abrazo hasta una pequeña caricia pueden provocar grandes sensaciones. "Para mí el erotismo es afinar esa capacidad para sentir en lo sexual, en lo íntimo. Es soltarse, es estar tranquilo, descubrir sensaciones en lo que oyes, en lo que saboreas, en lo que sientes". Es también dejar de ver el sexo como obligación y experimentar con confianza todos los deseos. "Es buscarle el alma a la piel".

6. Las relaciones sexuales vs la intimidad

Existe la creencia popular de que las relaciones sexuales generan intimidad y cuando un encuentro de estos sucede se cree que se ha llegado a lo más profundo. Pero muchas veces lo que se observa en una relación de pareja es lo contrario. Aunque llevan meses y años compartiendo su sexualidad son relaciones muy superficiales, no se cuentan entre sí aspectos profundos de su personalidad, sus creencias, sus temores o sus dudas pero sí lo discuten abiertamente con otros amigos o con familiares. Hay que entender que existen muchos niveles de intimidad y que intimidad no sólo es ir a la cama. Muchas parejas maduras, al cabo de 40 años, descubren que viven sin conocerse profundamente, lo cual crea frustraciones y mucho dolor. "Una relación sexual no garantiza la intimidad por el simple hecho de la cercanía corporal", dice.

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