Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1995/11/20 00:00

MORIR ES UN 'BEST SELLER'

El libro de un cirujano que enseña las pautas para aceptar la muerte sin angustia está causando furor en el mundo.

MORIR ES UN 'BEST SELLER'

UNA REFLEXION sobre el tramo final de la vida hecha por un cirujano estadounidense se ha convertido en un best seller en numerosos países. Se trata del libro Cómo nos llega la muerte escrito por el cirujano Sherwin B. Nuland, quien ha conseguido que muchos enfermos terminales lleguen, a través de su lectura, a ese trance en forma apacible y sin angustia. Una de sus lectoras fue Jacqueline Kennedy, quien lo leyó y aplicó su filosofía para no prolongar su agonía inútilmente.
Se dice que la ex primera dama estadounidense tomó conciencia de que había llegado al punto a partir del cual el tratamiento de su cáncer no le iba a hacer sentirse mejor y, en cuanto supo que tenía neumonía le dijo a los médicos: "No deseo vivir un par de meses más esta miseria. Ha llegado el momento. Déjenme morir".
Al día siguiente de la muerte de Jacqueline, los reporteros de la CNN entrevistaron al autor, un profesor de cirugía e historia de la medicina en la Universidad de Yale. Desde entonces, el libro de Nuland se ha convertido en un best seller en los países en los cuales ha sido publicado. En Colombia lo editó el Grupo Editorial Norma y es un tema de referencia entre quienes abogan por la filosofía de morir dignamente.
La verdad es que pocas veces un médico ha enfrentado el tema de la muerte en una forma tan clara. Pero Nuland no solamente enseña las pautas para afrontar el final de la existencia sin angustia sino que a lo largo de su libro cuestiona también los avances médicos que buscan prolongar a toda costa la vida de los pacientes. "El enemigo del hombre no es la muerte sino la enfermedad", afirma el autor, quien en sus reflexiones desmitifica el proceso con una abierta descripción de la realidad biológica, clínica y sicológica del capítulo final de la vida.
La mayoría de las historias que Nuland cuenta en su libro son fruto de su experiencia profesional durante 40 años de ejercicio de la medicina. El autor presenta casos referentes a distintas enfermedades terminales -tales como el cáncer, el sida, los accidentes cerebro-vasculares, el mal de Alzheimer, entre otros- y señala que aunque tienen distintas evoluciones en el camino final el paciente vive un proceso común: que la muerte es un trance individual y solitario. "Trato de evitar el miedo, que sólo conduce al engaño -dice el autor-. La única manera de morir dignamente es con una vida plena y una muerte sin mentiras".
En opinión del profesor Nuland, la equivocada concepción de la medicina moderna, que plantea la muerte como una confrontación, es lo que lleva a muchos enfermos a la desesperación. "Cuando estamos familiarizados con las pautas de nuestra enfermedad, nos desarmamos de las fantasías y podemos estar más preparados para pensar si ha llegado el momento de terminar el viaje", dice, tras anotar que los avances médicos llevan a muchos enfermos a creer que pueden salvarse. "En la confrontación con la enfermedad deberíamos ser conscientes de que muchas veces son simples vehículos para el inexorable viaje y que todo triunfo sobre una patología es sólo un aplazamiento del inevitable final".
En su denuncia, el profesor Nuland señala que uno de los mayores errores de la medicina del final de siglo radica en el deslumbramiento por la tecnología clínica. "Los médicos hemos perdido el camino, nos han fascinado tanto la tecnología y las posibilidades de prolongar la vida que hemos perdido nuestra humanidad y se nos ha olvidado que nuestra misión fundamental es la de aliviar el sufrimiento humano.
Intentando curar la enfermedad hemos creado peores sutrimientos", anota. Y advierte que este es uno de los motivos por los cuales la gente con enfermedades terminales exige la eutanasia.
El libro aboga por la humanización de la medicina: "Hoy no es fácil morir rodeado del cariño de los seres queridos", dice el autor. La mayoría de los médicos persistimos en los tratamientos porque creemos que la muerte es un fracaso personal", afirma Nuland, quien señala que sólo el 20 por ciento de las personas llega a la muerte sin dolor ni padecimiento. Pero todo ser humano desea contarse entre los afortunados que tienen la bendición de un final tranquilo, e incluso consciente. "Un buen médico debe decirle al paciente la verdad de un modo realista y tratar de hacer sus últimos momentos lo más apacibles posible".

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