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| 9/19/2009 12:00:00 AM

Ni lo uno ni lo otro

La intersexualidad, el trastorno genético que podría sufrir la atleta surafricana Caster Semenya, refuta la idea de que en el mundo sólo hay hombres y mujeres.

La polémica sobre Caster Semenya, la atleta surafricana campeona de los 800 metros del Mundial de Atletismo en Berlín, que ha sido cuestionada por su sexualidad, sigue latente. Aunque aún no se conocen los resultados de las pruebas para saber si es hombre o mujer, la semana pasada se filtró en los medios que Semenya tenía tres veces más testosterona que lo habitual, que poseía testículos internos y carecía de ovarios. La prensa ha dicho que se trata de un caso de hermafroditismo. Pero los médicos prefieren llamarlo un caso de intersexualidad, un trastorno genético poco conocido, que podría poner fin a las especulaciones sobre este tema.

El intersexualismo, conocido clínicamente como trastorno del desarrollo sexual, consiste en una serie de alteraciones hormonales y en los cromosomas antes de nacer, que producen una ambigüedad en los genitales de una persona. En condiciones normales, el embrión es producto de la unión entre el óvulo, que tiene cromosomas X, y el espermatozoide, que tiene cromosomas X y Y. Si el embrión es XX el resultado es una mujer, y si es XY el resultado es un hombre. Como explica Jaime Bernal, presidente de la Asociación Colombiana de Genética, cada óvulo y cada espermatozoide contienen 23 cromosomas que al momento de unirse suman 46, que es la composición genética usual. En los casos de intersexuales, los óvulos o espermatozoides tienen más de 23 cromosomas, y esta alteración supone un cambio físico. De allí que existan personas con construcciones XXY o XXXY, lo que se puede traducir en casos de ovotestis, que son niños con apariencia masculina en el exterior, pero que en su interior tienen testículos y ovarios.

También hay alteraciones de tipo hormonal, como la hiperplasia renal congénita, que consiste en un defecto bioquímico en el que las personas no pueden hacer una producción hormonal adecuada. La mujeres con hiperplasia generan más testosterona (hormona masculina), y esto hace que adquieran rasgos de hombre. La situación puede ocurrir en el caso contrario, es decir, el hombre produce más estrógenos y presenta un semblante femenino.

Se estima que al año nacen alrededor de 65.000 niños intersexuales en el mundo y unos 2.000 en Estados Unidos. Pero muchos casos no se conocen porque aún se considera el fenómeno como algo anormal. Según los expertos, esto se debe a la concepción bipolar del sexo como algo únicamente masculino o femenino. "La consecuencia de esto es que se crea un miedo generalizado y hay discriminación contra quienes no piensan de esta manera", le dijo a SEMANA Gerald Callahan, profesor de la Universidad Estatal de Colorado y autor del libro Entre XX y XY: intersexualidad y el mito de los dos sexos.

Según Marina Talero, coordinadora de la Red de Apoyo a Personas Transgeneristas, "cuando una persona nace intersexual, el sistema de salud, el sistema educativo y la familia tienen que asumir una posición neutra con respecto al género". Hasta hace un tiempo, las personas intersexuales no podían elegir su sexualidad, sino que eran sometidas a una cirugía por decisión de los padres al momento de nacer. En Colombia, a raíz de una sentencia de la Corte Suprema en 1993, toda intervención de este tipo debe hacerse con el consentimiento de la persona involucrada.

Esta tendencia ha ido creciendo en varios países, no sólo porque se trate de una decisión personal, sino porque a algunos intersexuales simplemente no les interesa definir el sexo. "Algunos viven en una posición llamada la puerta del vaivén, en la que no les interesa encasillarse en alguno de los dos sexos", explica Talero. Para Callahan, no es verdad que haya un hombre ciento por ciento macho o una mujer ciento por ciento femenina. "En últimas, todos somos intersexuales".
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