Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2009/07/18 00:00

No bajar la guardia

La mortalidad mundial de la nueva gripa sigue siendo baja, pero crece el número de víctimas en Colombia. Los expertos consideran que la mejor estrategia para mantenerla a raya es prevenir.

No bajar la guardia

La semana pasada las alarmas por la gripe AH1N1 sonaron con más fuerza en el país luego de que esta cobró una nueva víctima, una mujer de Viterbo, con lo que se llegó a siete personas fallecidas por esta causa. El pánico fue mayor luego de que algunos medios anunciaron que Colombia presentaba una de las tasas de mortalidad más altas del mundo en relación con el número de contagiados. Esta información fue desmentida por varios expertos, pues estos cálculos no tenían en cuenta los casos sospechosos y el posible subregistro (casos no reportados).

Aparte de la situación nacional, el aumento de casos de enfermos y muertos en países como Chile y Argentina inquietó aun más a la gente. Este último se convirtió en el segundo país con más víctimas mortales en el mundo, con un total de 137 fallecidos. Desde mayo se sabía que el virus afectaría más al hemisferio sur por el invierno, debido a que estos virus prefieren los ambientes fríos y húmedos.

Según el infectólogo Guillermo Prada, otro hecho que causó preocupación es que llegaron las lluvias al país y con estas la influenza estacional. Esto llevó a las autoridades estatales a incrementar sus esfuerzos para mitigar los efectos de la pandemia. La semana pasada, la Secretaría de Salud de Bogotá inició una jornada de vacunación contra la influenza estacional y el neumococo; se programaron brigadas de salud para los desplazados del parque Tercer Milenio, y el Instituto Nacional de Salud, junto con el Ministerio de la Protección Social, capacitó al personal de salud.

Así mismo, se decidió considerar todos los casos de influenza como AH1N1. "Cualquiera que tenga gripa debe quedarse en la casa y tomar medidas para no contagiar a los demás", dice Prada. Sólo cuando hay fiebre de 38 grados durante más de dos días, cambio de coloración en la piel y dificultad al respirar, el paciente debe ir al médico. Muchas veces estos síntomas son parecidos a los de la gripa estacional. Por esta razón, los hospitales y centros de atención ahora inician un tratamiento aun sin conocer el diagnóstico. Lo mismo han hecho países como Chile, donde se medica a todo paciente sospechoso, o en Uruguay, donde el oseltamivir (conocido como Tamiflu) se vende sin receta. El problema de esta estrategia es que probablemente se les suministrará a personas que no lo necesitan, en un momento en que Colombia tiene reservas limitadas.

En países como Venezuela, México y Argentina los jóvenes son el mayor grupo de riesgo. Lo mismo sucede en Colombia. De los 59 enfermos en Bogotá, 40 tienen entre 15 y 44 años, y de los siete muertos, seis se encuentran entre los 13 y 28. Para César Arias, epidemiólogo de la Universidad de Texas, una hipótesis que explica esto es que ante el virus, el organismo hace una reacción exagerada. La nueva gripa tiene algunas bacterias conocidas como súper antígenos, que generan inflamación severa en varios tejidos, especialmente en el pulmón. Esta 'súper' agresión activa el sistema inmunológico y el cuerpo no sólo se defiende del virus, sino que ataca los tejidos sanos. "Es como una guerra despiadada en la que el cuerpo mata todo lo que se le atraviesa. En personas mayores, donde el sistema inmunológico no está tan alerta, el cuerpo no responde igual y estos súper antígenos tampoco generan una súper respuesta", explica Arias. Otra de las teorías es que este mismo virus al parecer circuló en el mundo hasta 1956, por lo tanto, todos los que nacieron después están en mayor riesgo.

Entre los interrogantes más frecuentes está saber la causa de muerte en el país y si hubo negligencia en la atención. Los expertos señalaron que el único caso que se está estudiando por descuido de las entidades de salud es el de Francy Milena Arias, la primera víctima mortal en el país, quien al parecer falleció por un mal diagnóstico. La Secretaría de Salud de Bogotá está siguiendo el caso pues sus familiares aseguran que fue atendida en el Hospital Kennedy como si tuviera una gripa común. Para el secretario distrital de Salud, Héctor Zambrano, en el resto de los casos fueron personas muy vulnerables al virus que no mejoraron con el tratamiento.

Según Zambrano, en uno de cada 10 casos el virus ataca fuertemente. "Aunque estamos trabajando en reducir el número de muertes, es imposible evitar que algunas personas fallezcan", explica. En estas circunstancias, además, otras condiciones como obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, asma, deficiencias en el sistema inmunológico, mal estado nutricional o infecciones bacterianas pueden precipitar la muerte. En el caso de la bebé indígena de 48 días de nacida, las investigaciones han determinado que aparte del virus AH1N1, la niña se encontraba en precarias condiciones dentro del albergue de desplazados, lo que indica que esta población es más vulnerable.

Aun así el virus sigue teniendo baja letalidad. Se calcula que el porcentaje de mortalidad es de apenas el 0,2 por ciento. Esto no significa que se deba tratar como un asunto menor, pues aun la enfermedad puede ser muy costosa para la comunidad. El caso de una empresa caleña ilustra esta situación. Hace un mes una periodista llegó a trabajar pese a tener una gripa severa. Al ver su estado, su jefe le recomendó ir a un hospital y allí la declararon sospechosa. Por ello, tuvo que recluirse en su casa durante dos semanas. Sin embargo, en ese corto tiempo que estuvo en la oficina, contagió a otros 12 compañeros que tuvieron que incapacitarse por siete días. "En mi equipo somos cinco y tres están enfermos. Nos ha tocado hacer dobles turnos y colaborarnos para hacer el trabajo", dice uno de los afectados. Este tipo de casos comprueba que en una pandemia no sólo hay que pensar en la mortalidad, sino en la enfermedad. "Si muchas personas se contagian, no hay quien suministre los alimentos, se cierran los negocios y colapsa el sistema que mantiene a una comunidad funcionando", dice Beatriz Echeverri, socióloga experta en la gripa española.

Una de las principales lecciones que debe dejar esta pandemia es la necesidad de tratar todas las gripas con el cuidado que merecen, pues no sólo causan muchas muertes, sino que cada año le generan un alto costo al sistema de salud.

Los médicos y las autoridades están a la expectativa. El virus todavía no es tan letal, pero no se sabe si se podrá decir lo mismo cuando esta cepa vaya a Asia y posiblemente se recombine con otros y vuelva una segunda ola, más agresiva o más debilitada.

Por eso la mayoría de los expertos consultados hace énfasis en la importancia de la prevención, entre otras cosas porque es probable que una futura vacuna no esté disponible en el corto plazo para un país en desarrollo, pues la capacidad de producción sólo alcanzaría para cubrir la necesidad de los países más ricos. "Hay que dejar de saludarnos de beso, lavarse bien las manos, usar jabones antibacteriales y aislarse ante el menor síntoma de gripa -dice Prada-. Es lo único que tenemos para defendernos".

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