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| 5/24/1993 12:00:00 AM

¡No va más!

La era del culto al estado físico y la obsesión por bajar de peso parece estar llegando a su fin.

LUEGO DE AÑOS de sacrificios y privaciones en busca de la figura ideal, la gente parece estar dejando de lado esa búsqueda infructuosa para aceptar unos kilos de más pero vivir con menos dolor. Eso es al menos lo que se desprende de una encuesta realizada recientemente en los Estados Unidos, país donde el culto al estado físico desencadenó en las dos últimas décadas una obsesión colectiva por bajar de peso.
Pero también por cuenta de la vida sana han surgido algunos de los más prósperos renglones de la economía norteamericana. La industria, que mueve cifras millonarias incluye desde los fabricantes de implementos deportivos que por cuenta del boom del ejercicio en los 10 últimos años han duplicado sus ingresos, hasta las fórmulas alimenticias que en los últimos años han saturado las estanterías de los supermercados con los productos light, eso sin hablar del auge de los gimnasios, la cirugía estética, los videos con aeróbicos y los productos naturistas.
Pero en el último año las cosas han cambiado. Las mujeres parecen haberse olvidado de la escultural talla ocho que lucen las modelos de revista, los hombres se han conformado a no tener la masa muscular de los atletas y todos han decidido proponerse metas más modestas pero también más cómodas y reales. Las estadísticas lo demuestran. Por primera vez en muchos años, la preocupación por los kilos ha empezado a decaer. Aquellas legiones uniformadas con sudaderas y trusas que llenaban los gimnasios y que alardeaban qus podían sobrevivir a punta de lechuga, parecen estar sufriendo una deserción masiva. Hoy quedan muy pocos dispuestos a seguir en sus extenuantes sesiones de ejercicios o a matarse de hambre para obtener el peso y las medidas reglamentarias en la sociedad antigrasa.
Según los datos obtenidos en una encuesta, realizada en marzo, el 66 por ciento de los norteamericanos tiene problemas de sobrepeso. Pero si sorprende que esta cifra haya aumentado con respecto a los años anteriores, no sorprende el porqué: la encuesta mostró una caída de cuatro puntos en el porcentaje de personas que practican ejercicio regular y de seis puntos entre aquellos que evitan las comidas con alto contenido de grasas. Hoy por hoy, solamente el 33 por ciento de los norteamericanos practica una disciplina de ejercicios. Apenas un 44 por ciento evita el consumo de comidas ricas en colesterol. Y la verdad es que el consumo de carne de cerdo aumentó un ocho por ciento en el último año. También los fabricantes de golosinas, helados y alimentos ricos en grasas confirman que sus ventas han aumentado.
Pero los norteamericanos no solo se han olvidado del ejercicio y las comidas sanas. También la guerra contra el cigarrillo ha perdido terreno. Después de 26 años de lucha contra el tabaquismo, las deserciones en el campo de los fumadores parecen haberse estancado y las estadísticas muestran que en los Estados Unidos hoy hay más fumadores que hace tres años.
La razón que dan los expertos para esta deserción en las actitudes de la vida sana van desde la recesión económica hasta la saturación de informaciones contradictorias sobre nutrición y ejercicio. Pero independientemente de las razones, lo cierto es que la era de la obsesión por el estado físico parece estar llegando a su fin.
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