Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2010/08/31 00:00

Nuestras inquietudes

Somos jóvenes fascinados por el ideal del emprendedor, políticamente involucrados y con poco interés en la academia.

Nuestras inquietudes

Buena parte de los jóvenes colombianos sentimos una cierta urgencia por asegurar nuestro futuro económico. No se trata, sin embargo, de conseguir un empleo, sin más.

La reciente (y creciente) fascinación por el emprendimiento ha hecho que queramos ser más que empleados. Según el último estudio hecho por Global Entrepreneurship Monitor en 2008 quienes presentan mayor actividad emprendedora en el país son las personas entre los 25 y 44 años.

Aunque el rango de edad con mayor motivación por oportunidad es de 18 a 24 años, el número de propietarios de empresas establecidas aumenta con la edad. El modelo a seguir para muchos de nosotros se representa en solvencia, reconocimiento y autonomía laboral.

Hay otra faceta que, por razones de coyuntura, es imposible desconocer y ha cobrado progresiva importancia entre los jóvenes, a saber, el activismo político. En las elecciones presidenciales pasadas quedó en clara evidencia el interés de los jóvenes en los procesos de cambio político

Pero la gran ausente en el menú de los jóvenes es la academia. La sencilla medida del número de doctorados al año (alrededor de 500) indica que el interés por la dedicación exclusivamente intelectual a un área del conocimiento no es una opción atractiva para la gran mayoría.

Según el Observatorio Laboral para la Educación en 2009 se multiplicaron por 4,6 los graduados de doctorado, en comparación a 2001. Sin embargo la cifra sigue siendo precaria en comparación con otros países.

Lo qué sí se han duplicado son diplomados, certificados, cursos—inclusive maestrías. (¿consecuencia del régimen de los escalafones?) Pero de ahí a cursar un PhD. y aspirar a una carrera académica, hay mucho trecho.

La insuficiencia de vocaciones puramente académicas es un problema importante porque dificulta la formación de una “tecnocracia” intelectual capaz de mejorar la calidad de nuestra educación y, al mismo tiempo, convertirse en interlocutora intelectual con el resto del mundo.

Como en todo, hay excepciones importantes, pero la regla general es que hay menos jóvenes dispuestos a ser académicos de los que sería bueno tener. No obstante, es importante resaltar, que a pesar de esto, las personas si buscan hacer por lo menos un pregrado. De acuerdo, al último estudio de este Observatorio se observó un crecimiento del 64, 7 por ciento en cantidad de títulos otorgados entre 2001 y 2009.

Las áreas más demandadas son administración, economía y contaduría. A éstas las siguen arquitectura, urbanismo e ingenierías. El tercer lugar lo ocupan las ciencias sociales y humanas.

Estas observaciones excluyen un sinnúmero de matices, pero reflejan una realidad importante: somos jóvenes fascinados por el ideal del emprendedor, políticamente involucrados y con poco interés en la academia.

* Estudiante de filosofía de la Universidad de Harvard. (21 años)

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