Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1997/12/01 00:00

NUEVO AIRE

El trasplante de pulmón le da una nueva esperanza de vida a muchos enfermos de enfisema y fibrosis pulmonar.

NUEVO AIRE

Una caleña que hace un año estaba destinada a morir fue la protagonista la semana pasada de la noticia médica más importante que ha dado Colombia en los últimos meses. Se trata de María Liliana Salazar Ricón,una mujer de 36 años quien sufría desde hacía un par de años de enfisema pulmonar pan acinar, una dolencia para la cual hay pocas esperanzas de vida. Su única oportunidad era un trasplante de pulmón, pero en Colombia no se tenía experiencia en este tipo de cirugía. Solo se hacía en el exterior y a un costo aproximado a los 350 millones de pesos. La esperanza, sin embargo, renació para María Liliana hace un par de meses, cuando en la unidad de trasplantes de la Clínica Cardiovascular Santa María de Medellín, reconocida internacionalmente por este tipo de procedimientos, fue escogida como la primera paciente para practicarle un trasplante de pulmón. Finalmente, el martes pasado, a las cinco de la tarde, un equipo médico interdisciplinario le trasplantó el pulmón izquierdo de un paciente de 25 años, con lo cual ella prácticamente volvió a vivir. La relevancia de la operación no radica en el simple trasplante de un órgano. De hecho, en Colombia desde hace algún tiempo se hacen trasplantes de riñón, corazón, hígado, córneas, páncreas, medula ósea e implante coclear. Lo importante es que _aunque era una técnica que estaba disponible desde hacía más de una década en el mundo_ en Colombia no se había hecho todavía el primer trasplante de pulmón. "Nosotros veníamos interesados desde hace 10 años en estudiar todo lo relacionado con esta cirugía debido a que los pacientes enfermos del corazón luego presentaban daños en el pulmón", dice el doctor Francisco Villegas, director de la clínica. Hace casi un decenio los médicos intentaron una operación en bloque de corazón y pulmón pero el paciente falleció horas después. Debido al alto riesgo de esta intervención los cirujanos optaron por practicar operaciones de un solo órgano como la que se le realizó a Liliana.Para Gustavo Quintero, médico cirujano de la Fundación Santa Fe de Bogotá, la gran relevancia de la operación es que implica una esperanza de vida para muchas personas que de otra manera solo tendrían que esperar la muerte. La cirugía sirve para pacientes con problemas pulmonares, como enfisema con obstrucción crónica, fibrosis pulmonar y fibrosis quística, casos para los cuales no hay ninguna otra terapia alternativa. Aunque la población con este tipo de enfermedades no es muy grande, son muchas las personas que gracias al trasplante tendrán la posibilidad de vivir varios años más. "El nivel de éxito es la sobrevida", dice el médico Alberto Villegas, quien dirigió el procedimiento. Según el cirujano, el 60 por ciento de los trasplantados pueden prolongar su vida cinco y hasta siete años más, algo sorprendente si se tiene en cuenta que estaban desahuciados. "Eso es lo genial, que los pacientes ya no tienen que estar contra la pared", dice el doctor Gustavo Quintero. Añade que cada trasplante es un logro importante porque, según explica "es como encontrarle dueño a la zapatilla de cristal de la Cenicienta". Esto se debe a que muchos factores, como el tipo de sangre, el órgano correcto tanto del paciente como del donante y muchos otros aspectos incontrolables deben coincidir. "La maravilla del trasplante es que todas esas piezas se puedan juntar".El hecho de que aquí se pueda realizar este tipo de operaciones también marca un hito porque pone a Colombia en esa materia al nivel de muchos de los países industrializados. La cirugía de pulmón requiere tecnologías muy avanzadas y un completo grupo interdisciplinario, lo cual la convierte en una de las intervenciones más costosas. Sin embargo, como explica el médico Quintero, en la relación costo-beneficio hay que tener en cuenta el valor de una vida humana. En ese sentido el costo de la operación, calculado en Colombia entre 80 y 100 millones de pesos, es alto pero no exorbitante. "La alternativa es más barata que dejar morir al paciente", afirma Quintero. Para el médico cirujano Mauricio Peláez, de la Clínica del Country, esta es una operación de trasplante muy especial porque, a diferencia de las de hígado o de riñón, en las cuales el órgano trasplantado queda protegido dentro del cuerpo, el pulmón _por su actividad respiratoria_ está expuesto al medio ambiente, lo cual hace que la etapa de seguimiento sea mucho más importante. "Se puede complicar fácilmente; por eso, al tiempo que se suministran inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano es preciso protegerlo de posibles infecciones", dice el especialista. Para los médicos lo más interesante es que este tipo de trasplantes está cubierto por el sistema de seguridad social, lo cual le da posibilidades a todo la población afiliada a un seguro a tener acceso a esta clase de tecnología. Por lo pronto todos los obstáculos técnicos fueron superados. Solo falta que la comunidad aporte su parte concientizándose más de la necesidad de donar sus órganos a los grupos de trasplantes o a la red de órganos para poder brindarle a estos enfermos una segunda oportunidad y que el caso de Liliana no sea el único.

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