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| 5/2/2009 12:00:00 AM

¡Pandemia!

El mundo afronta el peor virus de influenza de los últimos años. Aún no se sabe qué tan grave pueda ser.

En 2007, un documento del Foro Económico Mundial que describía los posibles riesgos globales de los próximos años hablaba de un escenario hipotético en el que la aparición de una pandemia causada por un virus desconocido provocaría el caos generalizado. Los medios de comunicación generarían pánico, la gente dejaría de viajar, las aerolíneas se declararían en bancarrota, el precio del petróleo se iría al suelo, se aislarían los países en donde se iniciara la enfermedad, aparecían teorías conspirativas y se frenaría el comercio internacional. Muchos temen que este panorama apocalíptico se haya materializado con el nuevo brote del virus de gripa porcina que apareció en México.

En ese país en menos de una semana el gobierno suspendió las clases en colegios y universidades, empezó a repartir tapabocas y dio indicaciones para que la gente evitara los lugares concurridos, como una medida para tratar de bloquear la cadena de transmisión. En el fin de semana pasado, el D. F., que tiene cerca de 9.000.000 de habitantes, se convirtió en una ciudad fantasma. En el resto del país la situación fue similar. Los restaurantes cerraron, se cancelaron conciertos y los partidos de fútbol se jugaron sin público. A pesar de las medidas, los primeros casos por fuera de la frontera se reportaron en siete países.

En sólo tres días la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó el nivel de alerta de 3 a 6, y declaró la pandemia. Esto significa que el virus ya tiene una capacidad de transmitirse de humano a humano de la misma manera en que lo hace una gripa común y que ya está presente en un número suficiente de países como para considerarlo un problema de salud pública mundial. "Basados en lo observado en las pandemias de influenza anteriores, algunos estudios estiman que el número de infecciones secundarias que se esperarían por cada individuo infectado en una población en la cual todo el mundo es suceptible puede oscilar entre 3 y 4", dice la epidemióloga Margarita Ronderos.

En todo el mundo se empezaron a agotar las máscaras, varios individuos sospechosos fueron puestos en cuarentena y los servicios de salud se empezaron a llenar de pacientes que querían saber si el virus ya los estaba atacando. La OMS hizo un llamado para que no se cerraran las fronteras, ya que era demasiado tarde para detener la expansión del virus. Como lo dijo el presidente Barack Obama, cerrarlas sería equivalente a cerrar los establos cuando los caballos ya se han ido.

Al cierre de esta edición, los datos de la OMS mostraban 257 casos confirmados en nueve países, y se ha comprobado que siete murieron a causa del virus en México y uno en Estados Unidos (aunque hay miles de casos sospechosos). En Colombia al jueves de la semana pasada no había ningún caso confirmado, aunque se daba por descontado que los habría tarde o temprano y que por tanto es mejor asumir que sí los hay.

Un virus mutante

El nuevo enemigo se conoce como A/H1N1, que es una recombinación del virus aviar, humano y porcino que al parecer se mezcló en cerdos y creó una nueva cepa que el sistema inmunológico humano no reconoce. Según el Center for Disease Control and Prevention de Atlanta (CDC), la gripa porcina A/H1N1 no había sido vista antes. Su composición es muy similar al virus de influenza humana que cada año afecta a miles de personas en el mundo y se conoce como H1N1. Cada año este virus muta y por eso las personas deben vacunarse anualmente contra la llamada influenza estacional, es decir, la cepa del momento. Pero aproximadamente cada 25 años se recombina de manera más compleja con el virus de influenza animal, y al cruzar la barrera de las especies genera estas pandemias.

Sin embargo, para algunos como el experto mexicano Miguel Márquez, miembro de la Comisión Nacional de Salud Animal, no se trata de un virus enteramente porcino, sino principalmente humano, por lo cual el jueves se le cambió el nombre de influenza porcina por el de influenza A/H1N1 . La medida busca proteger la industria de productos derivados del cerdo, que la semana pasada cayó 85 por ciento en sus ventas en el mundo.

Aunque la reacción mundial ha sido aparentemente rápida, algunos consideran que se perdió la oportunidad de contenerla en el sitio de origen. Expertos como Richard Webby y Amy Vincent le dijeron a New Scientist que al menos desde 1994 había advertencias sobre la potencialidad de este virus de convertirse en una pandemia, pero no se le prestó la atención debida tal vez porque se sospechaba más del virus H5N1 que causó la amenaza de la gripa aviar en 2005. "Pasamos seis años preparándonos y preparando al mundo para la gran pandemia por influenza aviar y nos reventó en la cara este A/H1N1", dice Márquez. Además, el brote surgió en La Gloria, una remota localidad mexicana y en Semana Santa, por lo que los reportes sólo se comenzaron a conocer después de esas fiestas.

Lo que más inquieta a la comunidad científica es lo poco que se sabe de este virus. Según explicó a SEMANA César Arias, infectólogo de la Universidad de Texas, "el problema es que se trata de un virus nuevo que nadie sabe exactamente cómo va a responder o qué tan agresivo es. Los casos de Estados Unidos son muy pocos y leves, pero en México parece ser mucho más agresivo y las razones por las cuales eso ocurre no están claras". Wendy Barclay, profesora de virología de Influenza en Imperial College London, escribió en New Scientist que la respuesta es simple, pues en México se han presentado más casos de infección, por lo cual es lógico que haya un mayor número de muertes. En la medida en que los casos de enfermos aumenten en el mundo, se esperan más cifras fatales.

Cuando se presentó la amenaza de la gripa aviar, la OMS estableció tres escenarios hipotéticos. En el leve, los niveles de mortalidad y morbilidad serían muy similares a los que se dan cada año en una temporada de la influenza común, que cobra alrededor de 500.000 muertes en el mundo (cifra menor al 1 por ciento de los casos de infección), especialmente entre los menores de 2 años y mayores de 70. El moderado tendría una tasa de ataque del 30 por ciento y una mortalidad del 1 por ciento. En el escenario más dramático se mantendría la tasa de contagio pero la mortalidad estaría por encima del 1 por ciento. En la gripa española de 1918 (ver recuadro), la mortalidad estuvo entre 2,5 y 5 por ciento, lo que se tradujo en 50 millones de personas muertas, 50 veces mayor a la vista en otros brotes de influenza.

Hasta el momento los especialistas creen que se está ante un escenario de impacto entre leve y moderado. Sin embargo, los expertos no se confían. Como sucedió con la gripa española, que en un principio se mostró menos agresiva y sólo causaba dolencias respiratorias menores pero luego mutó y se convirtió en un 'agente mortal', con la gripa porcina podría pasar lo mismo. Otro motivo de preocupación es que se trata de un virus que tiene casi la misma configuración genética del virus de 1918 con un componente aviar que históricamente ha mostrado ser más letal para los humanos (ver recuadro 'Virus al microscopio').

¿El mundo está preparado?

Como la prioridad ahora ya no es aislar a México ni cerrar las fronteras, porque ya es demasiado tarde, sino poner en marcha las medidas para evitar una alta tasa de transmisión en cada país, la pregunta es si el mundo está listo para enfrentar el problema.

En el panorama actual hay ventajas y desventajas si se le compara con el escenario de la gripa de 1918. La globalización ha desempeñado un papel clave en la forma como se ha propagado esta pandemia debido a la facilidad que tiene la gente para viajar de un lado a otro. Esto lo ilustra el hecho de que pocas horas después de los primeros casos en México, ya existían reportes en Nueva Zelanda de al menos tres estudiantes de un instituto que acababan de regresar del país azteca. La gran ventaja es que la ciencia ha aprendido de las pandemias anteriores y ha ajustado los protocolos para enfrentarlas. "Medidas como las que se están tomando en México actualmente, como cancelar eventos multitudinarios, suspender las clases en los colegios y aislar a los enfermos fueron aplicadas en ciertos lugares en 1918 y fue allí donde se registraron menos muertes", dice Ronderos.

La otra ventaja es que existe un arsenal de fármacos con los que cuentan los médicos para defender a la población. Es el caso de los antibióticos para tratar las neumonías causadas por bacterias que se aprovechan de la debilidad de los enfermos, algo muy común en la influenza y que en 1918 fue una causal de muerte. También existe la posibilidad tecnológica de desarrollar vacunas más pronto. Los científicos ya están trabajando en una para la gripa porcina y se calcula que en tres o cuatro meses ya estará disponible. Por último están los antivirales que, si se usan tempranamente en la evolución de la enfermedad, pueden hacerla retroceder en cuatro o cinco días.

El problema es la disponibilidad. Para el momento en que las vacunas estén listas es probable que el virus haya mutado de nuevo y estas pierdan su efectividad. Además, en caso de que esté lista a tiempo, no hay seguridad de que la producción alcanzaría a cubrir la demanda para inmunizar a la población mundial. Por su parte, aunque algunos antivirales, como el oseltamivir (Tamiflu) y el zanamivir (Relenza), podrían ser efectivos contra este virus, en muchos lugares no existen reservas. En el caso colombiano, el Ministerio de Protección Social anunció que tenía una pequeña reserva de 26.000 unidades y ordenó la compra de 400.000 más. "La angustia en el nivel clínico es que no haya disponibilidad de antivirales. El gobierno apenas anunció que los va a adquirir, pero comercialmente no están disponibles. Si mañana comienzan a llegar pacientes, no tengo qué darles", afirma Ernesto Martínez, presidente de la Sociedad Colombiana de Infectología.

Y mientras el virus avanza comienzan a aparecer más interrogantes. Pier Paolo Balladelli, representante en el país de la Organización Panamericana de Salud, aseguró que en el caso de Colombia empezarían a jugar variables como la pobreza y el desplazamiento. "Estas personas tienen más riesgo por la desnutrición, el hacinamiento y la falta de acceso a servicios de salud". También será necesario que el sisistema de salud se organice de tal manera que todos los casos sean filtrados por los niveles de atención primaria antes de llegar a los hospitales y se informe a la comunidad, puesto que "si en épocas normales los servicios de urgencia siempre están llenos por las enfermedades habituales, probablemente colapsarían si no se hace un buen uso de los servicios",dice Ronderos. Más preocupante aun es un estudio de 2007 hecho en 30 países europeos que mostró que hay una brecha entre los más ricos y los pobres, ya que en estos últimos no hay un plan de contingencia para asegurar que servicios básicos, como acueductos, electricidad y transporte, sigan funcionando en medio de la pandemia.

Por el momento estos son escenarios hipotéticos, pues aún no se sabe a ciencia cierta a qué enemigo se enfrenta el mundo. Debido a eso, la primera recomendación de las autoridades es mantener la calma y seguir las indicaciones para prevenir más contagios mientras la comunidad científica tiene más información sobre la dimensión del problema. Más que del virus, de esto depende en gran medida que el peor escenario no se llegue a dar.
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