Viernes, 20 de enero de 2017

| 2006/12/08 00:00

Pánico en la red

Millones de personas quedaron paralizadas la semana pasada con la caída de Internet. ¿Hasta qué punto la sociedad se ha vuelto dependiente de esta herramienta

Pánico en la red

El domingo, cuando Patricia Mora fue a su computador a descargar los documentos que semanalmente le envían para que revise, se inquietó. No tenía servicio de Internet y al otro día debía tener listos los artículos para reenviarlos a Londres. Llamó a su proveedor de Internet y allí le dijeron que sólo hasta el lunes al mediodía se restablecería el servicio. "Yo entré en pánico", dice Mora. Explica que no podía quedarles mal a sus clientes porque es su único contrato fijo y no puede arriesgarse a perderlo. Enseguida se fue a la oficina de un amigo que le prestó el computador para descargar los archivos de su correo y grabarlos en un CD, y al otro día se dirigió a donde una amiga para trabajar los documentos y tenerlos listos para su envío a la hora señalada. Ese mismo domingo, Mónica Alayón, una periodista que se mantiene informada gracias a la red, pensó que la dificultad para tener acceso a la página de noticias de CNN se debía a la habitual lentitud de su aparato. Pero cuando leyó las noticias de que se trataba de un daño grave, pensó: "Es un paro, ¿cómo diablos voy a poder hacer mi trabajo?".

Las dos fueron víctimas de la falla que sufrió el cable submarino Arcos, en Punta Cana, República Dominicana, el cual provee el servicio de Internet a la zona norte de América Latina, Centroamérica y el oeste de Estados Unidos, y que transporta el 60 por ciento de los datos. Se cree que la mitad de las personas con redes a internet en Colombia se quedó sin servicio o al menos tuvo que acceder a la red con menor velocidad que la usual.

No es la primera vez que esto sucede. En septiembre de este año se había presentado un apagón similar. La causa, barcos que al echar el ancla rompen el cable. Aunque en ambas oportunidades la situación se controló rápidamente, el incidente puso a pensar en lo dependientes que se han vuelto millones de personas en el mundo de la red, hasta el punto que se pone en riesgo la posibilidad misma de trabajar. "Es peor que quedarse sin teléfono", manifestó Laura Quiroga, analista de sistemas que ya no concibe un mundo desconectado, como lo era hace menos de 20 años.

A partir de esta experiencia comenzó a rondar una pregunta: ¿Es posible un mundo sin Internet? La dependencia que en tan pocos años ha generado esta herramienta va mucho más allá del entretenimiento o la posibilidad de acceder fácilmente a información que antes era necesario conseguir en enciclopedias o bibliotecas. Por un lado están las entidades que se comunican a través de Internet con gran cantidad de sus clientes, como los bancos, los supermercados y, con mayor razón, tiendas que sólo funcionan en la red, como Amazon. Pero también existe un grupo de personas cada vez más grande que ya es adicto a Internet y que no puede pasar un día sin conectarse. Además, servidores como Yahoo, Altavista y, sobre todo, Google han reemplazado a las bibliotecas como mecanismo de búsqueda de información. Muchas personas en el mundo se comunican por intermedio de messenger, así que perder este canal sería como quedar incomunicados. "Gran parte de la información que necesito para mi trabajo (contactos, datos, teléfonos) está en el 'mail' y sólo puedo tener acceso a ella a través de Internet", dice la politóloga Sandra López.

La humanidad tiene que aprender a no depender tanto de Internet, señaló el filósofo Arturo Monsalve. Agregó: "La caída de Google no puede ser tan catastrófica como el incendio de la Biblioteca de Alejandría". Eso mismo piensa Patricia Mora, a quien esta experiencia le ayudó a diseñar planes de contigencia para poder sobrellevar una futura caída de Internet. "Ahora voy a grabar ciertos datos clave en otros medios electrónicos, incluso, en libretas de papel".

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