Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1984/08/13 00:00

PARA LOS DE 3 EN CONDUCTA

El DATT dicta un curso obligatorio para los conductores que son pescados infraganti cometiendo alguna infracción

PARA LOS DE 3 EN CONDUCTA

El grupo, a primera vista, parecería no tener nada en común: mujeres de diferentes edades, algunas muy elegantes y visiblemente enojadas. Hombres de negocios, ejecutivos, con caras sonrientes y mirada pícara--como de travesura recién cometida--. Hombres de manos callosas y rostros cansados. Todos juntos en un mismo recinto y por una hora, en lo que puede llamarse una "medida democrática". Se trata del curso que el Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte, DATT, comenzó a dictar hace un año, para conductores que hayan violado semáforos, hecho cruces no permitidos, se hayan excedido en velocidad o conduzcan en contravía.
Todo comenzó hace un año, cuando Gonzalo Medina Vacca, director del DATT, analizó el alto costo y la poca efectividad de los cientos de partes que diariamente levantaban los agentes en Bogotá. Los partes, por ser hechos en papel de seguridad, tenían un costo aproximado de $ 200.oo, y en la mayoría de las ocasiones no se pagaban sino que paraban en la basura o se dejaban prescribir. Gonzalo Medina decidió concebir una forma de castigar sin tener que apelar a las multas sino a la educación. De ahí surgió la idea de conformar un grupo educativo que trabajara en estrecha relación con las Alcaldias Menores y la Policia.
PROGRAMA DE AMONESTACIONES
El "alma" de la campaña es una camioneta blanca que se estaciona en ciertas zonas de la ciudad en donde habitualmente se cometen infracciones, y que ya empieza a ser apodada "el terror de los conductores". Los infractores, entre incrédulos y rabiosos, son cogidos in fraganti y despojados de sus licencias. A cambio reciben una boleta de citación al curso. La gran mayoría de conductores trata de hacer una "negociación" con los agentes, que nunca termina en arreglo porque éstos son inflexibles y a prueba de soborno. Al infractor no le queda más remedio entonces, que sacar tiempo para atender el curso, si es que desea recuperar el pase.
El curso se ha dictado en todo Bogotá, desde Tunjuelito hasta el Chicó, pasando por el barrio Restrepo, Las Cruces y Chapinero. En el mes de julio la panel blanca se coloca en la Calle 127 con 19, en la 92 con 15 y en la 72 con 15. Los cursos comienzan desde las 3:00 p.m. y duran una hora.
El último es el de las 6:00 p.m. Las estaciones de Policía se habilitan como aulas. Cinco minutos antes de la hora señalada un grupo no menor de 50 personas hace fila delante de la inspección. Entre apenados, nerviosos y apurados, los infractores reciben una calurosa bienvenida de la abogada Susana Fonseca Acosta quien, con sonrisa a flor de labios, invita a las personas a tomar asiento.
Con experiencia de un año, Susana cuenta que muchos de sus alumnos la invitan a salir, y otros optan por hacerle toda clase de guiños y coqueteos que la obligan a perder por momentos el hilo de su charla. El curso lo inicia el agente de Tránsito Miller Tejada, un joven de 24 años, de aspecto ingenuo y bonachón, quien cursa 4° semestre de Arquitectura. Con tono amable pero severo,Miller recrimina a los asistentes por haber violado la señalización y comienza a examinar a los presentes sobre conocimientos básicos de conducción. De entrada, son pocos los que contestan, pero a medida que pasan los minutos los asistentes pierden la timidez y las respuestas se hacen más fuertes y en coro.
El curso continúa con dos películas elaboradas por el Consejo Interamericano de Seguridad, las cuales paralizan por segundos al auditorio. Estas ilustran crudamente cómo pequeñas mfracciones, como adelantar en curvas o sobrepasar los limites de velocidad, producen accidentes fatales. Cuando ha habido alumnos médicos en el curso, éstos ilustran la charla con cifras concretas sobre accidentalidad y tipifican los accidentes de tránsito como la causa número uno de la fractura y a veces, pérdida de los miembros superiores. La abogada Susana Fonseca explica jurídicamente el por qué se despojó de la licencia de conducir, lo cual da pie para que abogados y tinterillos se trencen en polémicas legales sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de la retención del pase. La hora finaliza con una breve intervención de un directivo de la Cárcel de Choferes, quien explica los beneficios de afiliarse a esta institución.
La prisa por parthdel comienzo desaparece. La mayoría de gente rodea a los conferencistas y los felicita.
Esposas de miembros del cuerpo diplomático, concejales, senadores periodistas, han invocado su rango y sus ocupaciones para no asistir al curso. Con amabilidad pero enérgicamente,se les indica que no importa su rango ni su nombre. El DATT ha acabado con el mito de que "la ley es para los de ruana". La licencia se devuelve,pero se recalca que una nueva infracción del mismo tipo originará la suspensión de la licencia por un mes y una tercera reincidencia ocasionará al conductor la pérdida de su pase por toda la vida. Todos los infractores entran a un listado de computador.
El curso es publicitado por los asistentes. Todos lo comentan a sus familiares y amigos. Las mujeres, que en un comienzo estaban enojadas, solicitan el curso para su club o para su grupo de amigas del juego de bridge.
Los señores piden autorización para enviar a sus hijos: "A esos muchachos locos e irresponsables les haría mucho bien". comentan. Y por su parte, algunos conductores de buses y busetas, entre sarcásticos y socarrones, dicen: "Ya hemos venido como cuatro veces. Debían darnos diploma de asistencia".
El balance es positivo: por un lado, las enseñanzas y recriminaciones hacen que los asistentes salgan con contrición de corazón y con el firme propósito de no volver a repetir su falta. Y por el otro, es tal vez una de las pocas veces en que los ciudadanos se llevan tan buen recuerdo y grata impresión de los funcionarios públicos. -

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