Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1995/05/15 00:00

PENDIENDO DE UN CORDON

Una cirujana antioqueña ha ideado una técnica para reemplazar las arterias destrozadas en accidentes con venas extraídas del cordón umbilical.

PENDIENDO DE UN CORDON

ESA EXTENSION DEL CUERPO MATERno que mantiene al feto unido a la placenta y sirve para transmitir el alimento se convierte en una nueva alternativa para la preservación de la vida, utilizado como injerto en lesiones de trauma vascular, arterial o venoso.
Los médicos que atienden en centros asistenciales de urgencias se encuentran con la creciente demanda de pacientes que llegan seriamente lesionados por causas que van desde armas de fuego o cortopunzantes hasta accidentes automovilísticos. Dentro de sus heridas, los pacientes generalmente presentan traumas en las arterias y venas que interrumpen el fluido sanguíneo, lo cual los pone a un paso de la gangrena. La intervención médica en estos casos es colocar un injerto que restablezca la circulación. El procedimiento consiste en recortar un tramo de la vena safena -del sistema venoso superficial- y colocarla como un puente sobre la dañada. Aunque esta es la opción ideal, en una tercera parte de los pacientes no es posible hacerlo, porque carecen de una vena apta, tiene várices, está ramificada, es muy pequeña o porque la gravedad del caso obliga a una intervención inmediata y no da tiempo para extraer la otra vena. Entonces es preciso acudir a elementos artificiales, fabricados en politetrafluoroetileno o dacrón. Sin embargo, su alto costo -cerca de 500.000 pesos- lo pone fuera del alcance de muchas personas.
Esa inquietud llevó a la médica Marta Cecilia Agudelo a investigar, como tesis de grado para optar su título en la Universidad de Antioquia, el desarrollo de una técnica alternativa. "La vena umbilical puede ser salvadora de brazos y piernas condenados a la amputación cuando un paciente llegue con muchos traumatismos y no se disponga de injerto", dice la cirujana del Hospital San Vicente de Paúl de Medellím quien hasta el momento la ha aplicado en 22 casos. "En todos ellos, la unica posibilidad era amputarlos porque en la Policlínica no teníamos injertos y los pacientes estaban muy mal para resacarles una vena. Así que, previa autorización del paciente, colocamos varios de estos injertos".
Del cordón umbilical un elemento que normalmente se desecha en las salas de maternidad se extrae la vena, que tiene propiedades bastante indicadas: no es ramificada, no tiene válvulas, es inmunológicamente inactiva y puede alcanzar de 50 a 60 centímetros de longitud. Además cuenta con una adecuada elasticidad y resistencia. Tales características la hacen muy viable para colocarla en el cuerpo humano. En cuanto a su conservación, puede almacenarse , en un medio frío, hasta por seis meses. Un dato importante es que la vena del cordón umbilical puede costar 50.000 pesos, un valor muy inferior al de una artificial.

ANTECEDENTES MEDICOS
Pero esta no es la primera vez que la vena del cordón umbilical se ha usado. En enfermedades oclusivas vasculares existen experiencias en otros países. Las más famosas son las del doctor Dardik, en Estados Unidos, quien emplea una técnica diferente para lesiones de tipo arteriosclerótico. Sus resultados son bastante positivos comprobables en pacientes con más de 10 años de operados. En cuanto a la aplicación para traumas con arma de fuego, cortopunzante o trauma cerrado ocasionado por lesiones provocadas por accidentes automovilísticos ha sido un trabajo realizado por la doctora Agudelo, únicamente en el Hospital San Vicente de Paúl de Medellín.
A pesar de las grandes ventajas que significa, el trabajo se halla prácticamente paralizado por falta de apoyo, porque no se ha podido comercializar y además porque el gremio médico, bastante conservador en sus técnicas por miedo a la demanda o el fracaso, no ha querido comprometerse a pesar de las 22 experiencias exitosas que lo sustentan. En su gran mayoría, el cuerpo médico alude que en algunas de las experiencias del doctor Dardik se ha encontrado que en cinco o seis años la vena puede hacer aneurisma y dañarse (presentar dilatación). La doctora Agudelo, con base en la experiencia del médico norteamericano, ha realizado cambios en la técnica que brindan mucha más garantía de que esto no ocurra. En lugar de trabajar los cordones con un torno, lo hace manualmente, y no tan delgados. "Mi cordón es muy diferente al de Dardik", comenta la cirujana.
Para hacer un seguimiento de la resistencia del injerto, la doctora Agudelo ha venido practicando a sus pacientes un examen crítico no invasivo, la pletismografía, por medio del cual se verifica que los miembros operados muestren permeabilidad y un funcionamiento al 100 por ciento. Los resultados de su investigación constan en un documento llamado 'Nuevas Alternativas para Pacientes con Trauma Vascular'.
Cuando iba a comenzar la investigación, la doctora Agudelo le escribió al pionero estadounidense para que le enviara material completo sobre sus descubrimientos, pues ya tenía la inquietud de utilizarlos en Colombia. El médico le comentó que ya había patentado su descubrimiento y que él se los enviaba preparados. Entonces la investigadora antioqueña tuvo que hacer experimentalmente el proceso. "El tutor de mi investigación fue el doctor Giovany García y obtuve además un gran apoyo del doctor Iván Mendoza, quien me ayudó en todo". Ambos son cirujanos del Hospital San Vicente de Paúl.
El tema de los injertos de cordón umbilical amerita un estudio mayor y Colciencias ya ha mostrado un interés. De este estudio más profundo saldrán las conclusiones que apoyarán su tesis de que los injertos umbilicales son viables en nuestro medio y constituyen además una ayuda muy grande para el cirujano de trauma que debe enfrentar en el quirófano pacientes con heridas múltiples. Obtener un material que pueda reemplazar un órgano dañado del cuerpo humano es el reto de la ciencia. Lo increíble es que la naturaleza misma pueda proporcionarlo, a un bajo costo y sin riesgos de rechazo.

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