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| 3/9/1992 12:00:00 AM

PEOR QUE LA COCA...

Los primeros casos de consumo de heroína en Colombia han dado el campanazo de alerta sobre lo que puede ser la peste de los 90.

EN LOS ULTIMOS MESES VARIOS CASOS aislados han dado la voz de alarna sobre el problema del consumo de heroína en Colombia. Un reporte de dos adolescentes que fueron sorprendidos en posesión de heroína en un colegio; un adulto que llegó víctima de una sobredosis a una clínica bogotana; la presencia de esta sustancia en los cocteles que usan los drogadictos "mixtos" y un aumento creciente en las consultas sobre esta sustancia en los centros de rehabilitación han dado el campanazo sobre el comienzo de un problema que se veía venir.

Desde cuando se empezaron a descubrir cultivos de amapola en el país, los especialistas en drogadicción sabían que, ante los miles de hectáreas sembradas, el consumo de los derivados del opio era una amenaza inminente. Era sólo cuestión de tiempo. Y los primeros casos ya se han dado. Según un estudio realizado por el Plan Distrital de Prevención, de la Drogadicción, "la heroínamorfina presenta un nivel de consumo promedio actual de hace más de un año". Aunque los porcentajes son mínimos comparados con los de consumo de marihuana basuco o cocaína, el estudio concluye que "la edad de inicio en el consumo de estas sustancias incluyendo la heroína está bajando cada vez más, afectando peligrosamente a una franja poblacional que ni siquiera ha llegado a la adolescencia". La heroína, en Colombia, está siguiendo los mismos pasos de la cocaína a comienzos de los 80. Como entonces, los estudios sobre el uso de sustancias si coactivas ilegales u o alcanzan a registrarla; sin embargo, cada día aparecen nuevas evidencias de que ya existe en el país el mercado y el consumo. Hasta hace relativamente poco tiempo, los casos que se presentaban en las clínicas y centros de rehabilitación eran generalmente de extranjeros o colombianos que venían de Europa o Estados Unidos.

Pero desde hace unos meses concretos sean presentados casos de colombianos adictos a la heroína y esta sustancia aparece cada vez más como parte del coctel que utilizan los drogadictos.

Este derivado del opio que hizo estragos en la generación de los 70 en los Estados Unidos y en Europa, ha regresado a la escena mundial con más fuerza y promete ser más potente, más abundante y más barata que nunca antes. En un momento en que el consumo de la cocaína empieza a descender, la heroína aparece como la droga de los 90. Se estima que el tráfico de este narcótico puede alcanzar cifras 10 veces superiores a las que involucró el de la cocaína.

Actualmente, mientras el kilo de cocaína en el mercado internacional ha bajado a 30 ó 40 mil dó1ares, un kilo de heroína vale casi 300 mil dólares. Aunque en Colombia aún se consigue con dificultad y a altos precios, al igual que sucedió con la cocaína, la inmensa producción en el país contribuirá a bajar los precios y aumentar su disponibilidad.

Tradicionalmente los grandes productores de heroína han sido los países asiáticos del llamado "triángulo de oro" Myanmar (Birmania) Laos y Tailandia, pero parece ser que a medida que el cultivo se extiende a occidente, la calidad aumenta y los costos disminuyen. Y en este momento, Colombia seguida de México encabeza la lista latinoamericana por pureza y cantidad de su producción. Los estudios realizados por la DEA hablan de un 97 por ciento de pureza.

En eso radica la rentabilidad. En el mercado usualmente este porcentaje es del dos al cinco por ciento. El sobrante es compuesto por el material usado para diluir la droga y conseguir la mayor cantidad posible de cada kilo. La heroína pura es un polvo blanco, pero los rangos de color van hasta el café oscuro, debido a las impurezas dejadas en el proceso de producción o la presencia de disolventes como colorantes alimenticios, cocoa o azúcar morena. Los adulterantes más utilizados son el azúcar, la fécula de maíz, la leche en polvo y la quinina.

Aunque según la Policía Antinarcóticos en Colombia aún no se han encontrado laboratorios para el procesamiento de la heroína sino de morfina, que es el paso anterior, en los últimos siete meses han sido detenidas en los Estados Unidos 27 "mulas" colombianas con bolsas de heroína, al parecer, procesada en el país.

Los 17 kilos que han sido incautados muestran, según las autoridades estadounidenses, un alarmante grado de pureza. "Lo que sucede es que mientras en el procesamiento de la cocaína se utilizan grandes cantidades de insumos, en el procesamiento de la heróína que es más sofisticado estos se reducen a unos cuantos gramos, lo cual hace más sencillo camuflar los laboratorios", señaló a SEMANA un vocero de esta dependencia.

Según los sociólogos, el resurgimiento de la heroína tiene que ver con el comportamiento cíclico que siguen las epidemias de droga: a una era de abuso de estimulantes como el crack, la cocaína y el basuco le sigue otra de uso de sustancias depresoras, como la heroína.

Este proceso parecen seguirlo también los drogadictos, quienes para contrarrestar los efectos que producen los estimulantes generalmente se autoformulan depresores. "Este estilo de consumo es el que más se ha visto en Colombia. Farmacodependientes que ad miten formularse heróína para poder manejar la euforia, la ansiedad o el insomnio producido por la cocaína", afirma la doctora Amina Castillo, especialista de la Clínica de Toxicología.

De otra parte, los nuevos consumidores de heroína no se ajustan al estereotipo del drogadicto o junkie que comúnmente se asocia con una jeringa. Cuando empezó el temor a contraer el sida, por el uso de agujas, la heroína empezó aspirarse y a fumarse. Y aunque inyectada es mucho más potente, inhalada o fumada es tanto o más peligrosa por que impide vislumbrar el peligro de la adicción.

Y no se trata de una droga cualquiera. De todas las sustancias adictivas que existen, la heroína es la más poderosa, explica el sicólogo Augusto Pérez, director del programa "La Casa", de la Universidad de los Andes, y una de las personas que más sabe sobre el tema en Colombia. Pese a ser un alcaloide semisintético de la morfina, es 10 veces más potente que ésta. Sus efectos en el organismo son mucho más rápidos y funestos que los de la cocaína, la marihuana o incluso el basuco.

La duración e intensidad de sus efectos varían de persona a persona. Estos se traducen en períodos de euforia que duran entre cuatro y seis horas combinados por un estado de estupefacción en el que la persona permanece ensimismada e indiferente a todo lo que pasa a su alrededor. Al ser inyectada, se intensifican los efectos secundarios náuseas, dolor de cabeza, constipación. o estreñimiento. Pero el peor peligro está en el riesgo de una sobredosis, que puede causar un paro cardiaco o respiratorio.
Igualmente, al utilizarse por vía intravenosa se llega en forma más rápida al nivel de tolerancia consumir mayor cantidad de droga para obtener los mismos efectos. Esta es la principal causa de sobredosis, que puede terminar en la muerte.

Aunque la mayoría de los usuarios han pasado por toda la escala de la drogadicción, muchas personas que nunca han usado drogas pueden caer en el vicio por el hecho de que, consumida ocasionalmente, incentiva la libido, es sedante y sus efectos secundarios no son tan severos. Usada habitualmente, los efectos secundarios se intensifican. Igualmente su uso continuado produce alteraciones neurológicas que desencadenan cambios de comportamiento.

Pero la fase más temible de la heroína no está tanto en los efectos inmediatos de su consumo como en los síntomas de su deprivación. La intensidad depende de que se use esporádica, ocasional o habitualmente. Los primeros síntornas aparecen ocho horas después de consumir la última dosis. Este síndrome de abstinencia se manifiesta en diferentes etapas. La primera presenta síntomas físicos de catarro -tos, lagrimeo, estornudadera, sudoración y escalofrío-; la segunda -a las 12 horas- se caracteriza por el sueño profundo. La tercera -entre las 20 y 30 horas- de la última dosis es la más aguda a causa de la descompensación biológica que sobreviene al pasar completamente el efecto. Las manifestaciones físicas más frecuentes son: fiebre, dolor de cabeza, insomnio, dilatación de la pupila, agitación, anorexia, calambres y dolores musculares y convulsiones crónicas. Como afirma el sicólogo Augusto Pérez "Una persona en busca de heroína puede llegar a cualquier cosa para conseguirla".

Médicamente, la heroína se conoce como diamorfina, porque se extrae de la morfina, sustancia que es utilizada con fines terapéuticos y como anestésico. Aunque los pacientes que han sido tratados para el dolor con morfina también pueden convertirse en adictos, la heroína predispone más a la dependencia.

Sin embargo, sobre ella existe todavía una ignorancia generalizada. Incluso hay quienes creen que es una droga más segura. Pero la verdad es que la heroína tiene un potencial adictivo -tanto físico como síquico- mucho más fuerte y más rápido que la morfina o la cocaína.

Desde el momento en que una persona la prueba hasta la adicción pueden transcurrir apenas unos cuantos días. El mecanismo de la adicción no es todavía muy claro; sin embargo se piensa que en esto influye el hecho de que la sustancia se fije en receptores biológicos. "El cerebro produce una sustancia muy parecida a la estructura de la heróína llamadas endorfinas que son liberadas en momentos de gran tensión para calmar el dolor y la ansiedad. La diferencia es que las endorfinas apenas se liberan también se desarticulan y son reabsorbidas por el organismo, en cambio la heroína permanece durante varias horas en el organismo, produciendo el mismo efecto de relajación y adormecimiento ", explica el sicólogo. La adicción es también más difícil de romper. Los derivados del opio son las sustancias con mayor capacidad de adicción porque desencadenan procesos en el metabolismo. De hecho, en la rehabilitación se requiere mucho más que fuerza de voluntad, ya que es una droga que no se puede suspender sin reemplazo. Es necesario un proceso bastante prolongado de desintoxicación por medio de pequeñas dosis.

Descubierta en 1874, cuando se buscaba un sustituto para la morfina, durante muchos años fue considerada la panacea para todos los males. A comienzos de siglo se utilizaba como calmante. Entonces era el remedio perfecto para combatir la morfinomanía, los accesos de tos en los pacientes de tuberculosis, además de eliminar el dolor, la ansiedad y facilitar el sueño, se le llamó la droga "heroíca". Fue hasta 1914, que se observó que podía ser tanto o más adictiva que la morfina. Su aparición como vicio se inició en Europa y los Estados Unidos después de la II Guerra Mundial. "El problema de la droga no es únicamente individual, en ello influyen factores sociales ", señala el sicólogo. Y explica que el consumo de la heroína se convirtió en epidemia en un momento en que el mundo vivía un período de recesión y la gente quería evadir sus problemas. De la misma forma, el consumo de la cocaína se intensificó en un momento en que la gente tuvo que abandonar su eslogan de "paz y amor" para ingresar a un mundo marcado por la competitividad.

En esto de las drogas existe también el peligroso juego de la curiosidad. Ahora la heroína se ha convertido en la sustancia adictiva de moda y la más sofisticada. Y cuando se impone una tendencia, el sector más vulnerable son los adolescentes, que están en busca de aceptación social. "El único lado bueno de todo esto señala el sicólogo Pérez es que nunca como ahora habíamos tenido ocasión dé hacer la prevención en forma oportuna, para que no suceda lo que paso con la cocaína y el sida, cuyas campañas se iniciaron demasiado tarde.

Aún estamos a tiempo de convencer a la gente de no utilizarlas. Esto no es sólo un problema de oferta. El hecho de que una sustancia esté disponible no quiere decir que se consuma. Hay que preparar a la gente para que le haga frente a las dificultades de la vida sin recurrir a la droga".

AMENAZA MORTAL
El siguiente es el testimonio telefónico de un colombiano que ha utilizado diferentes sustancias sicoactivas, acerca de la heroína:
"DESDE HACE MAS O MENOS UN AÑO se está vendiendo en Bogotá. Es un mercado muy cerrado, al que no cualquiera tiene acceso. Se necesita un contacto de mucha confianza y hay más de un intermediario para conseguirla. Al parecer, el mayor consumo ahora está en la clase alta, por su costo: 40 mil pesos el gramo.
Pero un gramo es suficiente para voltear a cualquiera.

En la jerga de la calle, la fumada se denomina "chinito", la aspirada se llama "smack" y la inyectada se conoce como un "chute".
Inyectarse es "chutiarse". El mayor riesgo de volverse adicto rápidamente es inyectándola. Pero esto no quiere decir que fumada o aspirada no tenga su peligro. Por lo general, con dos o tres "viajes" el consumidor queda adicto. Cuando se fuma o se aspira (y a lo mejor también inyectada), además de la introversión y la hostilidad, es normal que el consumidor, durante la "traba", vomite varias veces. La sensación de quien la consume es que todo importa un carajo.

La diferencia de la heroína con la coca y la marihuana, es que éstos últimos son vicios que en un momento dado la persona puede posponer. La heroína no acepta postergación. Si el adicto a la coca o a la marihuana puede bajar su ansiedad con cigarrillos o alcohol; la heroína exige una ingestión inmediata. La única fórmula para calmar la ansiedad es ingerir más heroína. Quienes la utilizan señalan que va acompañada de un dolor corporal insoportable. Aunque saben que por dentro los está destrozando, tanto física como mentalmente, no pueden evitarlo. Es una necesidad física.

Inyectada, además de la adicción, puede producir sida y hepatitis por el uso de jeringas. Fumada, destroza los pulmones en un tiempo acelerado, porque se necesita un soporte de papel plateado (aluminio), que se derrite al contacto con la llama que enciende la heroína en la pipa. El papel plateado suelta plomo, que es un veneno mortal.
Con un solo chute uno puede quedar enganchado para siempre.
Aunque ya hay gente que se está "dando en la cabeza" con la heroína, muchos de los que han probado de todo, le tienen pánico y no se atreven".
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