Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/31/2007 12:00:00 AM

Pequeños, rápidos y baratos

Una nueva serie de 'jets' intenta cautivar el mercado de los millonarios no tan ricos. Para los expertos es el real comienzo de la aviación personal.

El sueño del hombre ha sido volar. Y los aviones comerciales en cierto modo han cumplido ese ideal. Pero con las largas colas de seguridad en los aeropuertos y la congestión de sus pistas que hacen más demorada la experiencia, muchos quisieran tener su propio avión, tal y como lo pintan Star Wars, El quinto elemento y otras películas de ciencia ficción. Este privilegio estuvo restringido por mucho tiempo para los multimillonarios. La idea de tener un jet personal, al estilo de George Jetson, el protagonista de la serie animada Los Supersónicos, era inalcanzable aun para muchos ricos debido a la poca inversión en tecnología para hacerlos económicos y a las leyes restrictivas de la aviación.

Con la entrega en diciembre pasado del primer Eclipse 500, todo parece estar cambiando. Ese día esta nave de cuatro puestos, que puede cruzar medio Estados Unidos sin reabastecerse de combustible, inauguró una nueva era de aviones cuyo mayor atractivo es su precio: 1,5 millones de dólares, una ganga si se considera que un jet privado convencional tiene un costo que comienza en seis millones de dólares. Un mes antes, Cessna había hecho entrega de su primer Citation Mustang, otro avión pequeño que, aunque más caro que el Eclipse (se vende por 2,5 millones de dólares), es mucho más económico que los jets corporativos tradicionales. Y muchos más están por venir, entre ellos el Embraer Phenom 100, el Diamond D-Jet, el Piperjet, el Adam A700 y el HondaJet.

Todos ellos hacen parte de los VLJ o Very Light Jets, por su sigla en inglés. Se llaman así por su poco peso. Sin combustible el Mustang pesa menos que un carro deportivo, alrededor de 2.960 kilos. Sus turbinas marca Pratt and Whitney pesan tan poco (125 kilos cada una) que tres personas fuertes pueden levantarlas. Los VLJ son aviones de entre tres y seis asientos, de dos reactores, certificados para un piloto y cuestan menos de tres millones de dólares. El más barato es el Eclipse 500, que tiene cuatro asientos (más el del piloto), sube a una altura de 12.496 metros y vuela a una velocidad máxima de 695 kilómetros por hora.

La reducción del costo de estos aviones se debe en parte al desarrollo de nuevas tecnologías. El programa de misiles de crucero, por ejemplo, ayudó a crear turbinas pequeñas y confiables; los avances en los computadores sirvieron para tener una cabina de mando funcional y segura a un costo más bajo; y nuevos materiales, como el 'composite', que tienen mucha resistencia y poco peso, favorecieron la economía de combustible. Este material, una mezcla de resinas y fibras de carbón, "muestra resistencia a la fatiga y la corrosión", dijo John Tomblin, del instituto de investigación en aviación de la Universidad de Wichita a la revista Mechanical Engineer. En un experimento se constató que las partes de 'composite' de un Boeing que había volado durante 18 años tenían menos corrosión que las partes hechas en metal. En el caso del Eclipse hay un dato adicional y es que su proceso de producción utiliza robots, lo cual abarató su precio.

El cambio es similar al que se produjo cuando se pasó de los grandes ordenadores centrales al computador personal, afirma Vern Raburn, presidente de Eclipse Aviation, para quien la meta es llevar la palabra 'personal' a la aviación y hacer posible que los pasajeros se movilicen entre ciudades en forma más expedita. Para lograrlo fue necesario modificar las normas de aviación que impedían hacer este tipo de vuelos con un solo piloto.

A pesar de las críticas y el pesimismo de muchos sobre este nuevo tipo de aviones, la popularidad de estos jets ejecutivos ha llegado a cifras récord. Según el Financial Times, los pedidos de este tipo de avión en el mundo han aumentado 18 por ciento desde 2005 y los clientes deben hacer una cola de dos años para que se les entregue su orden. Para darse una idea, basta decir que mientras en 2005 se vendían 750 aviones de este tipo, hoy se venden 885.

Este fenómeno se explica en parte por la congestión que se ha apoderado de los principales aeropuertos del mundo. Un ejecutivo que deba ir de Toronto a Detroit puede tomarse cuatro horas y media en pasar las medidas de seguridad, lo mismo que le llevaría irse por tierra. Estos aviones podrían llegar a aeropuertos pequeños para evitar los trancones de los grandes. O sea que en vez de tener que usar uno de los 30 grandes aeropuertos de Norteamérica, los nuevos VLJ tendrían 5.000 pistas a su disposición. Algunos tienen ventajas como un parqueadero cerca de la pista, horarios de salida y llegada más convenientes y menos procedimientos para abordar y salir del avión.

Ante esta perspectiva, no sólo las personas que pueden adquirir un avión como estos están entusiasmadas sino también empresarios que ven la posibilidad de montar compañías de taxis aéreos donde los ejecutivos, con un tiquete similar al que pagan en las compañías comerciales, podrán economizar mucho más tiempo. Otra oportunidad de negocios es convertir a estos jets en una especie de tiempo compartido del aire. De esta forma, un ejecutivo compra una participación o silla y tiene derecho a transportarse durante un número de millas al año. Según la cadena de noticias NBC, Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo, es uno de los usuarios de NetJet, una firma que ofrece 500 pequeños aviones por este sistema.

Si estas compañías logran resultados exitosos, seguramente aumentará la inversión sobre la forma de bajar aún más los precios de los aviones. De ser ello así, como los computadores personales, estos aparatos podrían estar al alcance de mucha más gente en pocos años.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.