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| 5/26/2002 12:00:00 AM

...pero no revueltos

¿Son los colegios mixtos o los de un solo género los que permiten mayor rendimiento académico? Los expertos responden.

En Estados Unidos hay una preocupación adicional a la amenaza terrorista. Los últimos exámenes realizados para evaluar la competencia de los estudiantes dejó al descubierto una vez más su bajo rendimiento académico. Pero esta noticia en sí no ha causado tanta conmoción como la decisión de la administración Bush de apoyar la educación de un solo género, es decir, separar a hombres y mujeres en las aulas de clase. La idea tuvo un detonante: según las estadísticas los alumnos de colegios mixtos tienen un desempeño escolar mucho menor que los de un solo género. La decisión de reducir la enseñanza pública mixta en Estados Unidos ha abierto todo un debate, y no es para menos en un país donde sólo hay 11 escuelas públicas de un solo sexo y asociadas a estudiantes de bajos recursos. La primera reacción de muchos padres de familia fue pensar que el proyecto Bush es sinónimo de retroceso: sus argumentos se basan en que ya por ese debate se había pasado en los años 60, cuando la revolución femenina produjo un ambiente propicio para pensar más en la igualdad de los géneros, lo cual se tradujo en una política de no discriminación sexual.

Karen Stabiner, autora del libro All Girls: single sex education and why it matters (Todas las niñas: la educación de un solo sexo y porqué importa), quien estuvo tres años investigando en un colegio femenino privado de Los Angeles, afirma que los planteles de un solo género pueden ser una herramienta valiosa para algunos estudiantes, dependiendo de sus características, pero considera que es una variable como tantas otras. “No es la respuesta para todas las plegarias de los padres”, afirma.

La discusión ha hecho eco en diferentes partes del mundo y en Colombia ya empieza a ser noticia. Según Rosita Avila, investigadora de Corpoeducación, en el país los institutos masculinos son los que obtienen mejores resultados en el Icfes pero aclara que no se ha podido establecer si esto se debe sólo a la variable sexo o si existen otras asociadas que inciden en este buen desempeño. Esta opinión se ratifica en un análisis de la Secretaría de Educación llamado ‘Factores asociados al logro escolar’. El informe concluye que mientras en primaria los colegios mixtos se asocian con menor logro en secundaria los masculinos se asocian con mejor desempeño. “En primaria no hay diferencias en el logro entre los planteles masculinos y femeninos mientras que en secundaria los masculinos tuvieron el mayor logro, superando a los femeninos y éstos a los mixtos”, dice. El informe advierte que estas relaciones pueden tener que ver no con el género en sí sino con factores socioeconómicos ya que establecen que los colegios masculinos y femeninos son en su mayoría de los estratos más altos.

De esta manera ni los resultados obtenidos en Estados Unidos ni los observados en Colombia concluyen que separar a las niñas de los niños sea mejor que tenerlos juntos. En cuanto a la formación escolar el tema es mucho más complejo pues el logro escolar no está asociado a una sola variable —como el género— sino que existen otros factores que inciden, como la infraesctructura del plantel, la familia, el liderazgo del director, la preparación del docente y los valores que se transmitan, entre otros. Además los resultados académicos no son el único patrón de medida de la calidad de una institución. “Para determinar si el género es lo que influye en el rendimiento académico deberíamos tener colegios que fueran exactamente iguales en todas las variables y sólo se diferenciaran en que uno fuera mixto y el otro de un solo género”, afirma Bernardo Recamán, director de calidad de la educación preescolar, básica y media del Ministerio de Educación. Recamán también opina que la responsabilidad del colegio no se limita únicamente a producir estudiantes con excelentes notas sino también a formar mejores ciudadanos y buenos padres de familia. Sin demeritar a los planteles de un solo género se inclina por los mixtos: “Se parecen más al mundo exterior y eso es una ganancia en un país tan machista como este. Un colegio de un solo género debe tener muy claro porqué lo es pues en la mayoría de los casos se trata de razones históricas o de tradición”. Y en este sentido el colegio masculino San Carlos, de Bogotá, tiene sus razones muy claras. El padre Francis Wehri, rector de ese plantel, que ha sido catalogado como uno de los mejores del país según las pruebas del Icfes, explica que una de las grandes ventajas de tener grupos de un solo género es que se pueden organizar programas y actividades de acuerdo con las necesidades de los muchachos. “Los niños en clase no están tan preocupados por su forma de actuar frente a las niñas y están más concentrados en las materias”, dice. Para él esto no coarta las oportunidades que los jóvenes tienen para relacionarse con el sexo opuesto, incluso muchas veces propician esos espacios. “Un buen ejemplo es un coro, para el cual se necesitan voces masculinas y femeninas”.

Los partidarios de los colegios de un solo género también afirman que los niveles de disciplina que en ellos se imparten hacen más propicio el aprendizaje pues es menor el grado de distracción. Una experiencia diferente es la del Gimnasio Vermont en Bogotá, colegio mixto que separa a los niños de las niñas para las actividades académicas. Raquel Pérez, su rectora, está convencida de que los niños y las niñas pueden ser más productivos en ambientes separados. “No hay roces cuando pequeños y en la adolescencia no hay ni distracciones ni presiones”. Este sistema, incluso, es aplicado por algunas universidades alemanas, dónde en materias que se consideran muy exigentes y de mucha concentración se separan por género.

El Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, que sólo educaba hombres, en 1998 empezó a involucrar a las mujeres. “Desde que se creó, en 1654, el lema era ofrecerle a la patria varones insignes e ilustres. Ahora hay niñas hasta cuarto grado elemental y se nota que ha habido un proceso de socialización más natural”, afirma Gabriel Benavides, director del claustro de bachillerato y primaria. El sistema que esta institución aplica es la coeducación, un término diferente al de educación mixta, que significa que niños y niñas conviven conscientemente y se van formando en su proceso educativo. Como dice Benavides, “a los padres se les enseña a hacer una mirada reflexiva sobre lo que es tener niños y niñas y se les cuestiona: la niña tiene que recoger la mesa, ¿y el niño?”. El resultado para él es un mayor equilibrio social, que se demuestra en los papeles que adquieren más tarde como adultos. Eso mismo opina Jean Pierre Daudet, vicerrector del Liceo Francés Louis Pasteur: “El contacto y el trabajo en grupo mejoran las capacidades de los estudiantes y al mismo tiempo hay igualdad de condiciones”.

Algunos estudios han demostrado que cada sexo resuelve problemas en forma diferente y no utilizan las mismas áreas del cerebro para hacer racionamientos matemáticos, por ejemplo. “Pero estas diferencias no son excluyentes, afirma Benavides. Los colegios de un solo género se esfuerzan por potenciar esas diferencias”, agrega.

Si bien se puede concluir que hombres y mujeres tienen una forma distinta de aproximarse a la realidad y que hay diferencias en el ambiente de cada plantel, dependiendo de si es mixto o no, no puede concluirse que un tipo de colegio es mejor que el otro sólo por cuestión de género.
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