Jueves, 19 de enero de 2017

| 1989/07/31 00:00

PEZ-TICIDAS

El Inderena se pone duro con la Dow, a raíz del vertimiento de insecticidas en la Bahía de Cartagena.

PEZ-TICIDAS

Lo que en cualquier parte del mundo desarrollado hubiera sido un problema del demonio, aquí no ha pasado de ser un mal menor, consecuencia de un descuido involuntario. A los responsables se los sancionó cerrándoles parte de la planta y amenazándolos con imponerles una multa de menos de 2 mil dólares.
Por su parte, las víctimas, 466 pescadores, recorren desde el amanecer las calles de Cartagena en busca de dinero para poder alimentar a más de 2 mil personas que dependen económicamente de ellos.
Los contendores no podían ser más desiguales. De un lado, la Dow Química Colombiana S.A., cuyo propietario multinacional es la Dow Chemical USA. Del otro, los pescadores de Araco, Pasacaballos, Bocachica y Caño de Loro. El escenario, la Bahía de Cartagena, una de las más contaminadas del planeta. Y los jueces, el Estado colombiano, representado por el Ministerio de Salud, y el Inderena.
Pero ¿por qué se enfrentaron los bandos? Todo sucedió, según algunos habitantes de Mamonal, sitio en donde la Dow tiene una planta para fabricar 32 formulaciones de pesticidas y plaguicidas para la agricultura, cuando un operario de esa firma se fue a tomar tinto, en la tarde del lunes 19 de junio, mientras un barco tanquero de bandera sueca bombeaba líquidos a los depósitos de Dow . El compuesto tóxico Lorsban 4E rebasó el tanque y corrió por el suelo, en una cantidad calculada entre 20 y 30 litros, llegando hasta el mar, contaminando unos 600 metros de la Bahía de Cartagena y matando más de 18 toneladas de peces.
Los funcionarios de la regional de Inderena Bolívar dictaminaron que se había producido un grave daño a los recursos hidrobiológicos de la zona y ,de inmediato se dieron a la tarea de regar dispersantes y absorbentes de la sustancia vertida. Además levantaron el acta 0682, del 26 de junio, en la cual adoptan medidas de "emergencia ambiental" y en donde se puntualizan los siguientes hechos:
1. "Aun cuando la Dow afirma que las concentraciones por debajo de los dos microgramos de la sustancia no representan riesgos para la vida acuática, hay especies acuáticas que son susceptibles de morir no sólo en esta concentración sino aun con concentraciones más bajas".
2. Que al momento de elaborarse el acta la cantidad real de peces muertos se eleva a los 5 mil kilos y no a los 2.500 como la Dow afirma.
3. Que a pesar de haber ocurrido el incidente a las 5 p.m. del día 19 de junio el Inderena sólo reportó los hechos el día 20 de junio a las 3 p.m.
La resolución también dice: "De acuerdo con un análisis concienzudo de la situación se ha podido establecer plenamente que la Dow Quimica de Colombia S.A. no ha venido observando las más elementales medidas de control ambiental en su planta de procesos y de continuarse tal situación necesariamente llevaría a emergencias ambientales similares o aún mayores a las ya registradas, amenazando de esta forma a la comunidad en general y a los Recursos Naturales Renovables en particular, por lo que se hace necesario suspender las actividades de la planta en mención".
Esta sanción sólo será levantada, puntualiza el Inderena, "cuando la Dow corrija los factores que dieron origen a la contaminación ambiental y que ocasionaron grave daño a los recursos naturales renovables y del ambiente de la Bahia de Cartagena; hasta que presente y se le apruebe un "Plan de Contingencia" para el manejo del proceso de producción en las instalaciones de Mamonal y hasta que se revisen y aprueben, previa visita ocular correspondiente, las medidas de control y seguridad ambiental sobre los procesos de producción de la Dow en sus instalaciones de Mamonal". Aún cuando la resolución no advierte que el cierre es parcial, hasta el momento este sólo se ha cumplido en parte, porque no se han clausurado todas las actividades.

LO QUE DICE LA DOW
La casa matriz de la Dow desplazó hasta Cartagena varios técnicos e inclusive a uno de sus vicepresidentes generales y, en un comunicado enviado a todos los medios periodísticos, se ratificó en los puntos que la resolución del Inderena había encontrado no acordes con la realidad, añadiendo que: "Dow Quimica de Colombia está investigando a fondo el incidente porque la probabilidad de su ocurrencia es prácticamente imposible por los probados sistemas instalados y las estrictas normas de seguridad que se practican para su prevención". Y finaliza afirmando: "Nos es grato comunicarles que el incidente ya ha sido ampliamente superado y en consecuencia no presenta ningún riesgo para la comunidad en general".
Sin embargo, la comunidad de los pescadores no piensa lo mismo y ha expresado su inconformidad a través de la Asociación de Pescador.es Artesanales de Colombia, por cuanto consideran que haber comprado la producción pesquera que murió envenenada era apenas normal.Jorge Eliécer Rivera, presidente de la Asociación, dijo a SEMANA:"El problema radica básicamente en que los peces que murieron no se van a reproducir. El envenenamiento rompió la cadena de crecimiento y de reproducción. Además, si se tiene en cuenta que un pescador no puede tener ninguna capacidad de ahorro, en estos días en que se encuentra parado porque no puede pescar, ¿cómo va a comer? Esta inquietud la planteamos a los funcionarios de la Dow,con quienes estuvimos negociando hasta el día Jueves cuando se rompieron las conversaciones". Según estableció SEMANA, la Anpac le pidió a la Dow una indemnización de 34 millones de pesos, por una sola vez, haciendo el cálculo que durante los 26 días en que se pesca se obtienen cuatro kilogramos diarios, cuyo valor se fijó en 400 pesos el kilo. Durante las conversaciones las partes bajaron el mes pesquero de 26 días a 23 y llegaron a ponerse de acuerdo en que la indemnización fuera de 17 millones 150 mil pesos. Cuando todo estaba listo, la Dow dijo que sólo les daría esa suma de dinero si Anpac firmaba una carta comprometiéndose a no volver a hacer ningún tipo de reclamaciones a la empresa. El presidente de Anpac dijo a SEMANA que "era imposible aceptar esto, ya que nosotros estamos pidiendo que se conforme una comisión con participación de la Dow, el gobierno y los pescadores, para establecer a ciencia cierta cuáles pueden ser las repercusiones de este episodio. Así mismo que una comisión del Grupo Roberson, con sede en Inglaterra, viajara a Cartagena con el fin de conceptuar sobre el daño ecológico. Ese grupo está especializado en atender emergencias de este tipo en todo el mundo. Nosotros consideramos que si las dos comisiones están de acuerdo en que no hay daños irreversibles y que la pesca se normalizará en ocho días, como dicen los de la Dow, nosotros no tenemos inconveniente en firmar la carta de compromiso. Pero antes de esto no firmamos nada".
De otro lado, la facultad de química de la Universidad de Cartagena, contrario a lo que ha afirmado públicamente la Dow, ha conceptuado que el Lorsban 4E produce problemas de intoxicación humana tan graves que el sólo contacto en la recolección de los peces ha podido producir problemas en el organismo. Sin embargo, el Servicio Seccional de Salud no ha reportado víctimas.
Como el caso del envenenamiento de peces no es todavía un caso juzgado, no se pueden establecer más culpas que las que el Inderena-Cartagena consignó en su resolución de "emergencia ambiental". Lo que si valdría la pena preguntarse es ¿por qué no se cerró toda la planta como ordenó el Inderena? Y en segundo lugar, ¿por qué el Ministerio del Trabajo no ha entrado a mediar entre la Dow y los 466 pescadores afectados? Y lo más importante, ¿por qué un insuceso de esta magnitud no ha producido dentro de los estamentos gubernamentales una posición más radical?





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