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| 9/20/2017 9:51:00 AM

“Lo que se hace en Cali se replicará en el mundo”

La ciudad fue escogida por la Unión Internacional Contra el Cáncer para implementar un plan que busca mejorar el tratamiento de la enfermedad. El secretario de Salud de Cali, quien está al frente del proyecto, habló con Semana.com sobre este desafío

El cáncer es una de las principales causas de mortalidad en el mundo y para los siguientes años se espera que las cifras de morbilidad por esta causa sigan aumentando. Es por eso que las autoridades sanitarias del mundo trabajan para disminuir el impacto de esta enfermedad en la población. Una de las iniciativas más importantes para lograrlo es el Desafío de Ciudades Contra el Cáncer, un programa apoyado por la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC), así como por decenas de entidades privadas, cuyo objetivo es lograr cada vez mayor acceso de pacientes a los tratamientos y servicios oncológicos de calidad.

La idea es que en 2025 cerca de 500 millones de pacientes de todas las edades, en 200 países del mundo, se vean beneficiados por este plan que, en su primera fase, será implementado en tres ciudades piloto: Cali, Colombia; Yangon, en Myanmar y Asunción,  Paraguay. De estas, Cali es la primera en acoger ese reto. Alexander Durán, secretario de Salud de Cali, está al frente de este plan y habló con Semana.com sobre cómo va el desarrollo del programa.

SEMANA: ¿Cuál es el objetivo principal del programa?

Alexander Durán: Reducir en un 25 por ciento la mortalidad por cáncer para 2025. Lo haremos a como dé lugar. La UICC nos ha brindado esta opción por nuestro registro de cáncer que tiene más de 50 años. Los aliados del proyecto, que son empresa privada, no invierten si no tienen claridad del impacto que se va a tener y por eso el registro fue muy importante. En 2025 ellos y nosotros podremos descubrir si fuimos asertivos o no.

SEMANA: En esta etapa de diagnóstico, ¿qué han encontrado más problemático para lograr ese objetivo?

A.D: El tema de la cualificación del recurso humano es uno de los más sentidos. La mayoría del recurso humano que trabaja en Cali se ha autoformado. Esto quiere decir que son médicos cirujanos que se han entrenado con la práctica, pero la realidad es que no son oncólogos quirúrgicos. En el caso de las enfermeras, muy pocas tienen el entrenamiento específicamente en oncología. Lo mismo ocurre con los químicos farmacéuticos que hacen las mezclas de medicamentos y lo han aprendido de generación en generación o porque algún laboratorio les ha dado un entrenamiento específico en alguna molécula. Y el tema de equipamiento también es importante porque tenemos varias falencias ahí. 

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SEMANA: ¿En qué están fuertes?

A.D: En lo que menos tenemos que invertir es en el tema de infraestructura. Las cuatro instituciones que tenemos son grandes y robustas. No tenemos miles de problemas, son 18 que ya están identificados en las mesas. Tenemos claro dónde está el cuello de botella y sobre eso vamos a trabajar. Nuestro talón de Aquiles tiene que ver con la gestión del cáncer.

SEMANA: ¿Cuál es la dificultad más grande que han encontrado?

A.D: Ponernos de acuerdo. En esta fase no es fácil porque se trata de proponer una apuesta de ciudad, no es de instituciones, ni de sectores, sino entre todos planear qué es lo que Cali necesita para tener el modelo de atención de cáncer. Lo más difícil es llegar a ese consenso por los egos.

SEMANA: ¿El tema de los egos en qué aspectos se puede ver?

A.D: Un ejemplo es el tema de la elaboración de guías para decidir cuál va a ser el modelo ideal de atención y definir de qué manera se va a atender la enfermedad. Hoy en día nuestros profesionales vienen de diferentes universidades y escuelas, entonces el aceptar uno u otro modelo no le va a gustar a todos y siempre va a haber esa resistencia. Son los problemas en la práctica que en estos momentos estamos identificando, pero tendremos que encontrar la forma de hacer evidente que sí podremos hacerlo.

SEMANA: Usted ha dicho que esa falta de consenso afecta el tema de la integralidad en la atención. Aquí hay un nuevo análisis que es importante conocer.

A.D: En Colombia tenemos una forma muy compleja de atender al paciente y a eso se le suma el tema de los egos entre colegas. Yo utilicé un término que es el de amarrar el paciente y significa que, por ejemplo, cuando un especialista ve a un paciente, solamente le oferta lo que le puede ofrecer en su clínica y no le va a recomendar otra institución con un tratamiento mejor porque existe el temor de que se va para allá y no vuelva. Eso es perjudicial porque le están quitando la oportunidad al paciente. Obviamente, la clínica piensa en términos monetarios, pero la apuesta es ponernos de acuerdo en un consenso. Es un tema de confianza que no es tan fácil de manejar cuando está atravesado el tema financiero.

SEMANA: Siempre se habla del costo de las drogas como lo más grave para el acceso a tratamiento. ¿Es así?

A.D: Somos conscientes de que tenemos medicamentos y procedimientos costosos que se pudieran obtener hoy en día a menor costo. Pero lo engorroso de nuestro sistema y de la forma como funcionamos hace que nuestros medicamentos y procedimientos sean más costosos. Ponía el ejemplo de los medicamentos no POS que son los que suministran los entes territoriales en nuestro país. Cuando se le vende al Estado, es mucho más caro que a una clínica porque tenemos más impuestos, pagamos tardíamente y todo eso se carga al medicamento. En últimas, lo que pasa es que el ente territorial compra menos medicamentos y alguien sale perjudicado ahí: el paciente.

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SEMANA: ¿Qué solución habría para eso? ¿Que no se la vendan a los entes? ¿Que sea a las clínicas directamente?

A.D: En esta apuesta de UICC están las cinco casas farmacéuticas que hacen medicamentos para los pacientes con cáncer. Se trata de buscar una figura que nos permita funcionar de una manera paralela a como funciona el sistema. Algunas ideas que han estado sobre la mesa, por ejemplo, es que se maneje como lo hace la Organización Panamericana de la Salud, que tiene un banco de vacunas donde usted puede comprar directamente allá las dosis y son más económicas. ¿Por qué no hacer un banco de medicamentos para cáncer y que los entes territoriales puedan comprar directamente a un costo más barato, sin intermediaciones y por medio de una fiducia? Yo sé que a las farmacéuticas les convendría porque dicen que así quitan los intermediarios, les pagan más frecuente y no se tendrían que entender con los entes territoriales. Son apuestas que están allí y son formas de lograrlo.

SEMANA: Usted dijo que ya tenían 18 puntos diagnosticados como problematicos para el acceso. ¿Cuáles otros sería importante conocer?

A.D: Está el tema del manual tarifario. La discusión sobre cuánto cuesta el paciente en ese modelo ideal. Dejar esto sobre la mesa no va a hacer fácil y luego ponernos todos de acuerdo en decir, ‘bueno, a partir de ahora cobramos esta tarifa independiente de si es público o privado’. Es un tema que va a ser un reto, que no necesita plata, eso solo  ponerse de acuerdo.

SEMANA: Tratar el cancer requiere de mucha plata y Colombia es un país de ingresos medios. ¿Lo logrará?

A.D: Esto es como cuando uno está enamorado: nada se le hace lejos, ni caro. Nosotros creemos que sí se puede. No todo puede pasar por el tema del recurso económico. Yo pienso que si hay voluntad, ideas, organización -y aquí en esta apuesta lo que hay es una suma de voluntades- nosotros vamos a obtener el resultado. En esto estamos involucrados desde el Ministerio de Salud, el municipio, el departamento, los que prestan el servicio, los que hacen el medicamento. Entonces, la posibilidad de falla es reducida. Obviamente, obtendremos algunos fracasos dentro de la estrategia. Atenderemos algunas pérdidas, pero entre sumas y restas sé que vamos a lograr el objetivo.

SEMANA: ¿Cómo se garantizará que el plan no se trunque por un nuevo alcalde o un nuevo secretario de salud?

A.D: Es un compromiso a 2025 firmado por el alcalde, la gobernación y el garante es el Ministerio de salud. Además, hace parte de un convenio internacional y no hay forma de que esto se destroce o se detenga. Hemos aprendido mucho y le podríamos decir a Colombia que cuando nos pongamos de acuerdo como sociedad, solucionaremos lo que sea. 

SEMANA: ¿La idea es que cuando se ponga en marcha este modelo y sirva, se pueda implementar en todas partes?

A.D: Sí. El modelo de Cali. La OICC también está aprendiendo porque Cali es la primera ciudad del mundo y la idea es replicar lo que se hace acá en otras 200 ciudades del mundo. La metodología la están puliendo a partir de lo que se hace en Cali. Luego, se llevará a Yangon, en Myanmar y a Asunción, en Paraguay.

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SEMANA: ¿Cuál sería el mensaje para los otros países de América Latina con la experiencia que está teniendo con este trabajo?

A.D: El mensaje es que es necesario que nosotros como territorios definamos cuáles son nuestras prioridades. Hay temas que se necesitan dejar al libre mercado, pero hay unos mínimos que no y como ciudades, como territorios, entes territoriales, pienso que tenemos que definir cuáles son las prioridades y ponernos todos a trabajar sobre ese tema. Buscar ese consenso para hacerlo. En Cali este es un tema de ciudad, indistinto de que sea público o privado. También mencioné que una fortaleza que tenemos es que a raíz de las dificultades en el tratamiento común del cáncer, tenemos una sociedad fuerte. O sea, la dificultad ha sido una fortaleza hoy en día para todos nosotros porque eso obligó a que la sociedad civil se organizara y ahora es muy fuerte. En Cali no hay duda de que esta es una apuesta ganadora y que nos vamos a poner de acuerdo.

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