Martes, 17 de enero de 2017

| 2004/07/25 00:00

Pod-er

En un año el iPod de Apple cambió la forma como el mundo compra y escucha música.

El mini-iPod, la última creación de Apple, cuesta menos de 300 dólares y su reducido tamaño y diseño mejorado lo convierten casi en el único competidor capaz de vencer a su hermano mayor.

El ejército británico tuvo que prohibir su uso en sus filas en Irak. La industria discográfica se vio forzada a la reingeniería de su esquema de ventas, y los grandes de la industria informática lo plagian para tratar de igualarle o vencerle: es el iPod, el reproductor de música digital más famoso del mundo.

Lo fabrica Apple, que jamás había alcanzado con un producto suyo lo que logró con el iPod: ventas millonarias y consumos masivos, además de un impacto inesperado en la forma de escuchar y comprar música. Los reproductores digitales están de moda, así como el formato mp3 y la descarga de canciones a través de Internet, pero la empresa de Steve Jobs parece haber puesto la plataforma adecuada para hacer de tales hábitos una onda cultural.

Detrás del éxito del iPod está la tienda virtual iTunes, creada por Apple para explotar un negocio en el que de tiempo atrás daban mordiscos sin mucho éxito otras compañías, incluido Napster, reencarnado en servicio legal de descargas. En su primera semana en Europa, iTunes vendió 800.000 canciones y a la fecha, 14 meses después de su lanzamiento, ha vendido más de 100 millones.

iTunes es a la vez un programa reproductor de música digital para computadores basados en Windows o en Mac, que se conecta con la tienda virtual y descarga canciones a 99 centavos de dólar por tema. Era quizás el modelo que hacía falta para que la gente se animara a pagar por las descargas. La combinación de iTunes con iPod resultó atractiva, más por el encanto de la marca que por razones tecnológicas, pues cualquier archivo mp3 puede reproducirse en cualquier reproductor sin importar cómo fue descargado.

La clave del éxito

El iPod fue el primer reproductor digital con disco duro portátil, a diferencia de sus competidores, que ponían tarjetas Flash de poca capacidad en sus productos. Además de escuchar música, iPod sirve para almacenar cualquier archivo gracias a su disco duro de 40 gigas. En cuanto al diseño, guarda los rasgos de belleza típicos de Mac y la misma facilidad de uso, así como su elevado precio (alrededor de 400 dólares).

La idea original de fabricar un reproductor mp3 conectado con una tienda en línea tipo Napster vino de Tony Fadell, quien propuso la iniciativa a varias compañías y sólo encontró eco en Apple. El propio Jobs, seducido por la propuesta, se dedicó personalmente a la supervisión del proyecto, que fue mantenido en celoso secreto.

Pero el primer año de iPod no fue bueno pues Apple mantuvo el tradicional concepto de incompatibilidad con otras plataformas, y sólo los usuarios de computadores Mac podían utilizarlo. A mediados de 2002 la compañía se vio forzada a lanzar una segunda versión compatible con Windows, lo que disparó el producto. A mediados de 2003, puso en marcha la tienda iTunes, que sería el ingrediente clave, y adicionó protección anticopia.

El éxito de Apple en un terreno en el que la empresa de la manzanita no tenía experiencia tomó por sorpresa a marcas reconocidas en el segmento mp3. Hay otros reproductores de igual calidad o superiores prestaciones, como el iHP 120 de iRiver, con radio FM, que lee archivos de texto; o el Neuros, de Digital Innovations, que puede grabar con micrófono y almacenar canciones tomadas desde su radio FM incorporado, o el Digital Jukebox, de Dell, cuya batería alcanza para 16 horas. Sin embargo, iPod se convirtió en un paradigma, al punto de ser plagiado por sus competidores, quienes lanzan por estos días reproductores similares hasta en diseño (como Creative o HP), algo que a nadie ruboriza en la industria informática dado que Apple es ilustre pionero histórico en el ramo de los plagios. Hasta Gucci lanzó un lujoso estuche para portar el iPod, que cuesta casi tanto como el dispositivo, motivado porque "el iPod se encuentra en los bolsos de casi todos los famosos".

Barato, no gratis

La industria discográfica no tenía mucha fe en el proyecto de Apple y no miró bien la idea de vender sus tesoros musicales a menos de un dólar por canción, pero Jobs los convenció de que esta alternativa es preferible a la descarga gratuita sin permiso. Fue una jugada arriesgada de Apple, pues debía competir con BuyMusic.com, MusicMatch y el Napster, y arar en el desierto de la piratería. No obstante, el mercado de Norteamérica y Europa reaccionó positivamente y tan satisfechas están las compañías discográficas, que otros proyectos similares empiezan a rodar y la forma de vender música cambió de manera irreversible. Hasta los fabricantes de equipos de sonido se vieron obligados a que los aparatos modernos puedan reproducir también formato mp3, wma y hasta discos 'quemados' en formato convencional (CD-R), es decir, CD piratas.

El negocio de las descargas legales es todavía pequeño frente a la descarga gratuita en los programa Peer to Peer (tipo Kazaa o e-mule), y un año atrás nadie apostaba por ellos; Apple cambió esta idea y demostró que es una receta suculenta. Pepsi, Coca Cola, McDonald's, Wal Mart y Starbucks quieren entrar, aunque sus negocios no tengan nada que ver con la música, animados por el hecho de que Steve Jobs está cosechando en terrenos en los que antes no tenía nada que ver, como la venta de música o la producción de películas en los estudios Pixar.

Sus productos estrella le han ocasionado a Apple demandas millonarias, como la de Eminem por usar un tema suyo en un comercial o la de Apple Corp, el sello discográfico de los Beatles, por utilizar su marca en el negocio musical. Microsoft anunció planes para competir con iTunes; Sony y BMG se fusionaron para enfrentar el nuevo mercado de las descargas, y el iTunes fue prohibido en las filas británicas porque los soldados pasaban mucho tiempo escuchando a Robie Williams. Tanto alboroto da piso a las previsiones según las cuales en 10 años Apple podría no ser más una compañía de computadores sino un fuerte competidor mundial en el campo del entretenimiento digital.

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