Domingo, 22 de enero de 2017

| 1992/04/13 00:00

PONERLE COTO AL COTO

El mercado Clandestino de sal no yodada es Culpable de la reaparición del bocio en el país.

PONERLE COTO AL COTO

UN ESTUDIO científico realizado por varias entidades oficiales descubrió que el bocio-coto ha reaparecido en varias regiones del país. Esta enfermedad, debida al aumento del volumen de la glándula tiroides, es ocasionada por la falta de yodo en la sal. Pero además, estudios recientes demuestran que la deficiencia de yodo en el organismo ocasiona también abortos. anomalías congénitas, sordomudez, debilidad mental y problemas neurológicos como cretinismo.

En Colombia el bocio endémico constituyó durante mucho tiempo un serio problema de salud pública. Fue a raíz del programa de yodación de la sal, iniciado hace 30 años, que se logró reducir considerablemente su incidencia en la población infantil. En algunas regiones bajó del 80 por ciento a 1.8 por ciento. Sin embargo, la aparición de un mercado de sal no yodada, procedente de explotaciones artesanales clandestinas ha obligado a las autoridades colombianas en cooperación con la Organización Mundial de la Salud y la Unicef a adoptar un plan de control de la deficiencia del nutriente.

La sal, aunque producto natural, debe ser tratada para consumo humano. No sólo es necesario agregarle yodo y flúor, sino eliminar su alto contenido de calcio y magnesio, minerales que producen hipertensión arterial y abortos. Este tratamiento lo realiza Alcalis de Colombia -la única procesadora de sal en el país- en sus plantas de Mamonal en Cartagena y Betania en Cajicá. La sal ya tratada se entrega al IFI, Concesión de Salinas, para su comercialización.

La producción anual de sal es de 610 mil toneladas, de las cuales 350 proceden de las salinas marítimas y el resto de las terrestres. La gran mayoría es utilizada para la producción de insumos básicos para la industria química, mientras 170 mil toneladas se someten al proceso de yodación. Se estima que el consumo de sal entre los colombianos es de 11 gramos por persona al día. Pero a pesar de que el IFI Concesión Salinas es la única entidad que puede explotar y distribuir la sal para Consumo humano, animal e industrial, desde hace unos años han aparecido productores y comerciantes clandestinos cuyas ventas ilegales actualmente suman más de mil millones de pesos anuales. La explotación ilegal se realiza principalmente en Manaure y el Casanare.

Esta producción clandestina de sal que anualmente sobrepasa las 150 mil toneladas, que no contiene yodo ni flúor y sí un exceso de calcio y magnesio, pone en peligro la salud de los consumidores. Pero incluso la sal procesada en las plantas de Alcalis, es ~rendida" por algunos empacadores, mezclándola con sal cruda. Según un análisis realizado el año pasado, el 25 por ciento de las muestras de sal del país no tenían yodo en cantidad suficiente para prevenir las enfermedades mencionadas.

Se estima que el 22 por ciento de los colombianos consume sal contaminada. Para ponerle coto al tráfico clandestino de sal cruda en el país el Gobierno, a través de Alcalis, ha decidido recurrir a medidas de tipo policivo, para sancionar a los comerciantes inescrupulosos; de carácter educativo, para dar a conocer los peligros del consumo de sal cruda y, así mismo, lanzar al mercado sal refinada yodada, fluorizada, en empaques de tamaños apropiados para el consumo del hogar.






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