Jueves, 19 de enero de 2017

| 2016/10/28 09:33

Un fin de semana de tres días sería el mejor remedio para los males de salud

Trabajar solo cuatro días trae beneficios para aliviar múltiples enfermedades pero también para la economía y el ambiente, según un estudio realizado por economistas estadounidenses.

Un fin de semana de tres días sería el mejor remedio para los males de salud Foto: Pixabay

Todos disfrutan un puente festivo porque significa más tiempo para compartir en familia, salir y relajarse de las presiones del mundo laboral. Sin embargo, en vez de tener unos pocos días al año ¿no sería mejor tener fines de semana compuestos por tres días?

Aparte de las ventajas en cuanto a ocio y descanso, los fines de semana compuestos por tres días serían una gran oportunidad para reducir el impacto ambiental que se genera en los entornos laborales.

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Según David Rosnick y Mark Weisbrot, realizadores del estudio, al portal británico Business Insider, “una reducción en las horas laborales, generalmente, se correlaciona con una marcada reducción en el consumo de energía”. De este modo, según los investigadores, si se tuvieran jornadas reducidas, se presentaría un ahorro del 20 % de energía”.

El objetivo de la medida es el de convertir a la economía en un mecanismo ambientalmente amigable. “En este punto en el que se necesita reducir la huella de carbón de manera masiva una medida como esta será la forma más simple”, asegura Rosnick.

El portal estadounidense The Conversation trae a colación el ejemplo del estado de Utah (Estados Unidos), donde en 2007 se redujeron 1.8 millones de dólares en gastos energéticos, al haber restringido como día laboral el viernes y haber aumentado, en algunas horas, los lunes o los martes. Lo anterior sin contar todas las toneladas de de dióxido de carbono (CO2) que se ahorraron debido a la reducción de los viajes desde y hacia el trabajo.

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Los investigadores indican que, aparte de los beneficios ambientales, también se dan otra especie de beneficios como restablecer la salud mental y lograr el verdadero equilibrio entre el trabajo y la vida. Weisbort acude, por ejemplo, a experimentos hechos en Suecia, el año pasado, donde la reducción de horas en la jornada laboral fue una de las causas de la disminución de enfermedades y aumentó la productividad. 

A pesar de que los economistas han estado alejados de esta discusión, muchas jornadas traen como consecuencia empleados infrautilizados donde son valorados no por su productividad, sino por las horas trabajadas; es preferible, que en vez de tener una semana larga pero poco productiva, se tenga una corta más productiva y que, al mismo tiempo, ayude al planeta y a nuestro propio bienestar.

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