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| 2/5/2011 12:00:00 AM

Por qué se desnudan las mujeres

El destape femenino, que hace algunos años era escandaloso, hoy es rutinario y casi bien visto. ¿Qué piensan las mujeres que lo hacen?

Sería difícil que hoy las imágenes en blanco y negro de Fanny Mikey desnuda causaran el revuelo que levantaron en 1962, cuando Hernán Díaz le solicitó posar sin ropa para ilustrar el libro La vida pública, un poema de Arturo Camacho Ramírez sobre una mujer de la calle. Tampoco serían un escándalo las posteriores fotografías de Dora Franco como Dios la trajo al mundo, captadas por el lente de Abdu Eljaiek para acompañar otro libro de poesía cuya edición se agotó. Ambas mujeres, pioneras del destape en Colombia, tuvieron que enfrentar reacciones airadas en su momento, desde la amenaza de excomunión que recibió Fanny hasta el repudio que experimentó Dora de sus congéneres. Otra que abrió el camino fue Marlene Henríquez, la reconocida modelo que a finales de los años setenta hizo un calendario para las máquinas de coser Pfaff en el que mes a mes se iba despojando de una prenda hasta quedar, en diciembre, totalmente en cueros. La revista Cromos publicó la foto en su portada y el obispo de Pereira mandó recoger la edición por considerarla inmoral, pero ya se había vendido en su totalidad.

De eso hace ya más de cuarenta años. Hoy ese pudor a desvestirse en frente a una cámara se ha perdido y es difícil pensar en una modelo o actriz que no haya aparecido ligera de ropas en revistas como SoHo, Don Juan, Diners o Jet Set. Aunque a simple vista se piensa que aparecer desnuda es la consagración de las famosas y el trampolín obligatorio de las que quieren serlo, algunas han aparecido sin ninguna de esas pretensiones, como fue el caso de Yidis Medina, quien en medio del huracán político desatado por sus acusaciones de soborno se desnudó de cuerpo y alma para SoHo. Y si no quieren catapultarse como modelos ni les pagan por salir sin ropa y muchas ya tienen una carrera consagrada como actrices cuando hacen su destape, la pregunta que todos se hacen es ¿por qué lo hacen?

El fotógrafo Hernán Puentes, uno de los más reconocidos en el medio -ha retratado a Catalina Aristizabal, Carolina Acevedo y Carla Giraldo, entre otras-, señala que una parte de la motivación tiene que ver con el ego y la vanidad. "Son mujeres con formas excepcionales que se sienten bellas y a gusto con su cuerpo y quieren que el público las admire", dice. Sobre el tema, Amparo Grisales respondió: "Yo no tengo por qué hacerme la modesta. Cuando a uno Dios le ha dado el regalo de tener buenos genes y el don de la disciplina para tener un cuerpo natural como el mío, que está mejor que cuando tenía 20 años, no tiene por qué ocultarlo. No es que me guste a mí mostrarlo, sino lo que disfrutan los demás al verlo".

Pero también las motiva el deseo de capturar la efímera belleza, que cambia con el paso de los años. Aura Cristina Geithner lo hizo poco antes de cumplir 40, porque quería perpetuar ese momento. "El tiempo pasa, y quería que me recordaran por lo que fui", le dijo a SEMANA. Para tomar la decisión, pensó en la frase "toda diva se desnuda una vez", y ella, que desde los 15 años ha cuidado su cuerpo como un tesoro, pensó que era el momento. "Uno no vuelve a tener 40 años. Quería inmortalizar esa fecha y poder decir en 20 años: Esta fui yo'".

Fue similar el proceso de decisión de la exreina Lina Chedraui para aparecer en la revista Jet Set con un sombrero por toda vestimenta. Si bien durante su trabajo como modelo siempre se negó a desnudarse ante las cámaras, esta vez lo hizo porque tenía un embarazo de cinco meses y "me sentía muy cómoda con mi cuerpo. Quería capturar ese momento". Hoy guarda esas fotos como un bello recuerdo de la experiencia de ser madre y señala que de no haber estado barrigona, nunca se habría desnudado. Lo mismo piensa Kathy Sáenz, quien también posó embarazada para la misma publicación. Ella buscaba capturar los cambios que había sufrido su cuerpo y aplaudir esas nuevas formas femeninas propias del estado de gestación.

Durante mucho tiempo, la actriz Rita Bendeck descartó opciones de salir desnuda, pero decidió hacerlo a los 46 años, entre otras cosas, porque en ese momento tenía una relación más interesante con su cuerpo. "Me sentía bien en mi piel y eso no lo viví a los 20 años". Y aun cuando era consciente de que había rastros del paso del tiempo, no quiso que retocaran sus fotos, para sentar una posición: es posible tener un cuerpo sexy y sin cirugías a esa edad. "Era un rollo interior, lo hice por mí misma y ya no me importaba lo que la gente pensara".

Carmenza Gómez aplicó esa misma lógica para aceptar aparecer desnuda en el calendario Mujeres sin fecha de vencimiento, en el que también participaron Florence Thomas, Vicky Hernández y Gloria Triana, entre otras, fotografiadas por Dora Franco. Aunque no puede decir que se sentía mejor que antes con su cuerpo, Carmenza lo aceptaba como un testimonio de "mi genética, de lo que he dormido, de lo que he comido, como un producto de mi vida, con las huellas de los años y sin cirugías", explica. No era una mirada a sí misma desde el punto de vista sexual, aunque uno que otro guarda su foto como un símbolo, sino más desde lo que este había llegado a ser a sus cincuenta y tantos años.

La psiconalista Susie Orbach relata en su libro Bodies que las mujeres son muy críticas con sus cuerpos al tiempo que buscan desesperadamente sentirse a gusto en él, y cree que muchas de ellas optan por desnudarse para lograrlo. Este es el caso de una odontóloga que posó para SoHo en la sección 'La modelo no modelo'. "Yo era muy insegura con mi figura a los 20 años. Me decían Oliva, como a la esposa de Popeye, por ser tan flaca", cuenta. Con los años ganó peso y le pareció interesante hacer un desnudo discreto para esa revista. Pero una vez ante la cámara, se desinhibió y decidió salir topless. "Esa experiencia me dio seguridad. Me demostré a mí misma que mi cuerpo, sin cirugías, sin senos voluminosos, era lindo". Luego de su aparición en la revista le llovieron propuestas para modelar y trabajar en televisión, pero ella las rechazó porque su idea nunca fue salir del anonimato sino sentirse bien con su cuerpo.

Algunas lo han hecho por causas nobles, como María Fernanda Yepes, quien había rechazado una y otra vez los desnudos. Pero cuando lo decidió, optó por todo: el desnudo frontal y en portada. Su interés era recoger fondos para una fundación en Medellín. Yepes logró conseguir su cometido, pues si bien en la foto de la portada ella aparecía en vestido de baño, el papel tenía un juego tecnológico que consistía en que ella quedaba desnuda ante el estímulo de calor. Por supuesto, la revista se vendió como pan caliente, sobre todo en las ciudades por arriba de los 20 grados centígrados. Patricia Castañeda, Marcela Mar y otras renombradas actrices también se despojaron del brasier por una causa: la Ley Fanny Mikey para el pago de regalías a los actores.

Puentes afirma que a su estudio también llegan mujeres de todas las edades y tallas, dispuestas a posar desnudas porque quieren regalar las fotos a su maridos o para conservarlas ellas mismas. Puentes, que es experto es exaltar las curvas femeninas, hace ver a estas mujeres como si fueran modelos famosas. La intención de las más jóvenes, dice, es dejar constancia de su belleza a los 20 años; la de las más viejas, mostrar que sus cuerpos todavía están vigentes, a pesar de los embarazos y las arrugas. Confiesa que las mujeres comienzan la sesión fotográfica algo nerviosas, pues no es fácil desnudarse ante extraños, pero cuando van tomando confianza, se sienten libres, sensuales y se divierten. La actriz Manuela González dice que una vez logró establecer una relación de empatía con el fotógrafo, se gozó la sesión fotográfica. Con esa sensación coincide Dora Franco. Desnudarse es normal, maravilloso y terapéutico, dice ella. "Es relajante, porque es la máxima expresión de libertad. Por eso me he desnudado y lo sigo haciendo".
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