Lunes, 23 de enero de 2017

| 1992/04/27 00:00

POR UNA NARIZ

EN UN MUNDO SATURADO DE SONIDOS E IMAGENES, LA PUBLICIDAD BUSCA AHORA SEDUCIR POR MEDIO DEL OLOR.

POR UNA NARIZ

EL PRIMER PASO LO dieron los fabricantes de perfumes, quienes hace unos años decidieron incluir, junto a las atractivas modelos de sus anuncios el aroma de sus productos Hasta entonces, el olfato había sido un sentido olvidado por la publicidad. Sin embargo, recientes descubrimientos sobre el poder del olor en el estado de ánimo, demuestran que, como las imágenes o la música éste puede ser una poderosa arma de seducción para los consumidores.

Según los científicos, el olfato es el sentido más íntimamente ligado a la memoria y a las emociones. Los olores no tienen nombres, se describen en relación con algo y evocan el estado de ánimo de ese momento. Mientras ellos intentan descifrar el significado de las fragancias y asociar algunos olores con ciertos estados de ánimo alerta, relajación o excitación sexual un creciente número de especialistas en mercadeo están utilizando el olor para vender.

La estrategia se basa en el principio de la aromaterapia, según el cual las fragancias alteran el estado de ánimo de las personas. Basados en esa tesis desde hace años los japoneses han recurrido a ciertas fragancias, esparcidas a través del aire acondicionado, para mejorar la productividad de los trabajadores. Los investigadores han encontrado también que ciertos olores, como el pan en el horno o el pino silvestre recuerdan a la gente momentos gratos de su infancia o la Navidad, lo cual produce una sensación de bienestar. Estos momentos de vulnerabilidad son los que los expertos en mercadeo desean explotar para aumentar sus ventas. Diversos estudios recientes demuestran que manipular el ambiente a través de esencias, hace que la gente permanezca más tiempo en un almacén o disfrute más de las compras. Sin embargo la teoría puede ser tan frágil como los recuerdos. Un sondeo realizado entre gente de distintas edades con respecto al olor de pino silvestre mostró que mientras a los mayores de 41 años esta fragancia les recuerda la Navidad, entre la población más joven ese mismo olor simplemente les evoca la fragancia de un producto de limpieza... Ahora los publicistas del olor buscan como aguja una fragancia natural que evoque recuerdos más gratos que una cocina reluciente.

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