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| 11/23/2013 4:00:00 AM

Ahora las rupturas son por chat

Los mensajes de texto instantáneos de los celulares, que cumplen 10 años, son un arma de doble filo. Aunque ayudan a muchas parejas a mantenerse unidas, en exceso pueden llevar la relación a pique.

Angélica, de 26 años, nunca imaginó que su noviazgo de dos años se fuera por la borda cuando mejor estaban las cosas. Su pareja le terminó porque revisó sin permiso su celular y vio que sostenía conversaciones con otros hombres a través de WhatsApp, la aplicación gratuita que permite enviar y recibir mensajes instantáneamente por medio de los teléfonos inteligentes y las tabletas digitales. 

Aunque no eran conversaciones comprometedoras, Juan se sintió traicionado. “Jamás habíamos tenido un problema, pero desde que él le instaló internet al celular y empezamos a chatear, no paraba de escribirme mensajes durante el día. Me preguntaba dónde y con quién estaba. Y todo terminó por un ‘show’ de celos que me armó porque chateaba con unos amigos”, explica Angélica. 

Casos como ese son muy comunes en la actualidad, especialmente en parejas jóvenes que forman parte de la generación de nativos digitales. La mayoría usa las nuevas tecnologías para comunicarse de forma permanente. Incluso muchos se conocen y empiezan su relación en las redes sociales o en un chat. El problema es que este tipo de contacto puede convertirse en un arma de doble filo, pues cualquier malentendido podría derivar en una discusión o, en el peor de los casos, propiciar una ruptura. 

Un estudio reciente hecho por investigadores de la Universidad Brigham Young (BYU, por sus siglas en inglés), en Utah, Estados Unidos, reveló que los mensajes de texto pueden jugar un rol importante en la calidad de una relación de pareja. Los expertos evaluaron a cerca 300 individuos entre los 18 y 25 años que estaban en una relación seria, y encontraron que el 82 por ciento usaba varias veces al día el servicio de mensajería instantánea para comunicarse. 

Sin embargo, luego de encuestarlos descubrieron que no importaba tanto la cantidad de mensajes que se enviaban sino el contenido de los mismos. “Si expresaban afecto sentían que su pareja era más sensible, accesible y estaba comprometida. Pero cuando tenían discusiones en ocasiones era un punto de quiebre y se desestabilizaban”, señaló a SEMANA Lori Cluff Schade, coautora del estudio. 

Cluff y su equipo encontraron diferencias de género cuando analizaron la cantidad de mensajes enviados. Según el trabajo, mientras más recados envían los hombres, menor es su nivel de satisfacción y de compromiso. En el caso de las mujeres sucede todo lo contrario, pues usan más veces este medio cuando les importa mucho la relación y en ocasiones lo hacen para disculparse o tratar de arreglar conflictos. 

Aunque sobre este resultado solo puede especularse, los autores señalaron que el hallazgo podía significar que los hombres usan “los mensajes de texto como una forma de evadir el contacto cara a cara y de distanciarse cuando quieren terminar una relación. En cambio ellas buscan mayor cercanía”, explicó Cluff a esta revista. 

Los expertos señalan que WhatsApp y las aplicaciones de mensajería instantánea forman parte de la llamada era de la hiperconectividad, es decir, la necesidad del contacto permanente por medio de las nuevas tecnologías. La mayoría de estas conversaciones son inmediatas, no importa el lugar o la situación en la que estén el remitente y el destinatario. 

Por ese motivo surgen conflictos entre muchas parejas, pues en ocasiones “el afectado cree que no le prestan suficiente atención y al no obtener respuesta empieza a sentirse ignorado por su pareja. Además pueden aparecer los celos y la desconfianza”, le dijo a SEMANA Andrea Bonior, psicóloga clínica y autora del blog Friendship 2.0 del portal web de la revista Psychology Today.

Nancy Martínez, psicóloga de pareja y directora de la especialización de Psicología Clínica y Autoeficacia Personal de la Universidad El Bosque, ha observado en su consulta un aumento en los casos de parejas que tienen conflictos porque uno de los dos sufre de celos obsesivos y, en efecto, “utilizan ese medio de comunicación para vigilar a su pareja. Es similar a lo que sucede con las redes sociales. Algunos revisan el perfil de su compañero con el fin de constatar que no les haya sido infiel”, dijo a esta revista. 

Las cifras confirman esta tendencia. Un estudio publicado en septiembre de 2013 en la revista Cyberpsychology and Behaviour Journal reveló que de los 300 millones de usuarios de WhatsApp en el mundo, alrededor de 28 millones terminaron con sus parejas por culpa de esta aplicación. 

Según el informe, esto se debe a que el double check y la vista de la última conexión, funciones que confirman si el mensaje fue enviado y a qué hora estuvo conectado por última vez el destinatario, generan un gran estado de ansiedad y de sospecha en el receptor. 

A Daniel, un médico de 28 años que trabaja en un hospital, su relación se le acabó hace unas semanas porque su novia le enviaba demasiados mensajes durante el día. Ella quería saber dónde estaba y conversarle, pero él estaba ocupado la mayoría de veces y no podía responderle. Esto generó discusiones acaloradas entre los dos. 

“Me di cuenta de que era una persona muy insegura y dependiente. La confianza se perdió y dejé de responderle porque me cansó su manipulación”. Por eso terminaron después de un año y medio de noviazgo. 

Esta problemática afecta principalmente a las parejas que no se ven en persona muy seguido. Algunos pueden interpretar un silencio como un rechazo cuando en realidad la otra persona está muy ocupada. Los mensajes de texto carecen de ciertos elementos de las conversaciones cara a cara que son fundamentales para evitar malos entendidos. 

“Nadie puede ver el impacto que el mensaje ha tenido en su pareja porque algunas señales verbales y emocionales están ausentes en un chat”, afirma Cluff. Además, el hecho de que los mensajes puedan guardarse en el celular provoca en algunas ocasiones una especie de autocastigo o de dejo de nostalgia, algo similar a lo que hacían algunos en el pasado cuando guardaban las cartas de amor como recuerdo.  

Los expertos aclaran que las aplicaciones de mensajería instantánea no son el problema sino el uso que los usuarios les den. Hay muchos casos de parejas que saben sacarle el mayor provecho a estas herramientas para fortalecer sus lazos. 

Por ejemplo, son muy útiles para aquellas que viven lejos el uno del otro, o para los que viajan a menudo y se benefician cuando usan los dispositivos móviles para enviar mensajes afectuosos. Es el medio ideal para encender la chispa del amor durante la etapa de conquista debido a que preserva la intimidad. Sin embargo, hay que saber “poner ciertos límites porque lo virtual no puede desplazar a lo real. La esencia de una relación es el contacto físico”, concluye Martínez.
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