Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/07/04 00:00

PROFETAS EN SU TIERRA

Gracias a un programa de Colciencias, un grupo de cerebros fugados ha regresado a trabajar a Colombia. Y no se arrepienten.

PROFETAS EN SU TIERRA

EN EL ULTIMO año 15 investigadores colombianos que trabajaban con éxito en el exterior han regresado motivados por la ilusión de aportar sus conocimientos a su patria. Se trata de un programa emprendido por el Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología con el objeto de repatriar a muchos de los llamados cerebros fugados.
En 1991 Colciencias creó la Red Colombiana de Investigadores en el Exterior con el fin de promover la elaboración y el intercambio internacional de proyectos científicos. Hasta ahora el sistema cuenta con mil miembros en 19 países. De esta red surgió la idea de repatriar a quienes estuvieran interesados. Para aplicar al programa, el investigador debe integrarse a un proyecto formal de un grupo nacional o presentar un proyecto de investigación y desarrollarlo a más tardar seis meses después de su regreso al país. Alternativamente se puede vincular a cualquier otra entidad dedicada al fomento de las actividades tecnológicas y científicas.
El primer cerebro repatriado fue el médico Iván Yunis, especialista en inmunogenética, quien actualmente trabaja como investigador del Instituto Nacional de Salud (INS), entidad a través de la cual hizo el convenio con Colciencias. "En este momento me pregunto por qué duré nueve años en el exterior si este es un país donde la gente se toma más en serio a si misma y a su trabajo -dice Yunis-. Al extranjero se le mide su experiencia como foráneo, y esa es una diferenciación que a veces se nos olvida. En otro país se vive como invitado y esto produce un choque cultural, especialmente cuando uno se da cuenta de que ha permanecido allí sin ningun deseo de echar raíces". Uno de los proyectos de investigación que actualmente desarrolla es un nuevo método de identificación de restos humanos para la Fiscalía y Medicina Legal.
SEMANA entrevistó a varios integrantes del grupo de 15 investigadores que han sido repatriados. Estas son sus impresiones:

Javier Narváez, con un doctorado en fisiología molecular, es hoy coordinador del Programa Nacional de Biotecnología Agrícola de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria. Regresó gracias a la oferta que le hizo directamente el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA): "Mi esposa -Martha Lucía Orozco y yo nos encontrábamos trabajando cerca de Washington y en 1993 Corpoica, que estaba en una fase de formación, nos ofreció la posibilidad de vincularnos al programa. Creo que es un gran estímulo para fomentar el regreso al país de muchos investigadores". Martha Lucía Orozco, doctorada en biología molecular, se desempeña ahora como investigadora principal del Programa Nacional de Biotecnología Agrícola de Corpoica. Ella decidió unirse al programa de repatriación después de permanecer seis años en Estados Unidos. "Pienso que Colombia está en un momento coyuntural en el que es muy difícil encontrar la gente capacitada que se requiere. Además, hay un elemento clave: el amor a la patria", dice.
Por su parte Carlos Enrique Mejía, docente e investigador del Departamento de Matemáticas de la Universidad Nacional de Medellín y del Instituto Colombiano del Petróleo, conoció el programa después de finalizar sus estudios de doctorado en matemáticas en Estados Unidos, cuando fue contactado por profesores de la Universidad Nacional. "La decisión surgió de la propuesta de un excelente trabajo. La vida en Estados Unidos siendo emigrante latino es una pesadilla, especialmente en un país donde hay un gran mercado de doctores. Pero hay un argumento completamente personal: la patria, que para mi son mi familia, mis amigos y la Universidad Nacional", afirma.
Su esposa, Margarita Toro, doctorada en matemáticas, también fue repatriada por el programa y hoy está dedicada a la docencia y a la investigación en el Departamento de Matemáticas de la Universidad Nacional de Medellín. Para ella, "la repatriación es una buena manera de mostrar que el investigador puede hacer algo útil por su país. Siempre había pensado en volver a trabajar con la Universidad Nacional y la directora de tesis me ofreció la posibilidad de hacer con ella en un proyecto de investigación que tenía que ver con lo mío en Estados Unidos".
Todos estos investigadores coinciden en que es grato que en Colombia alguien haya tenido la idea de repatriarlos, pues no sólo han podido aportar sus conocimientos al país, sino que se sienten satisfechos de haber tomado la decisión de volver. Sin embargo, también están de acuerdo en señalar que el programa necesita más agilidad en la parte económica, pues sólo recibieron los recursos prometidos -tiquetes y gastos de instalación- seis meses después de llegar al país. Pero no se arrepienten.-

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