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| 10/22/2001 12:00:00 AM

Prólogo

He leído con verdadero interés y deleite el libro que han escrito, en el cual presentan uno de los temas más importantes para el logro de las metas que a todos los seres humanos nos interesa. Cómo criar niños en tiempos difíciles se trata de un ensayo que enseña y promueve valores que orientan el comportamiento de los seres humanos, y que conducen inequívocamente al mejoramiento de nuestro propio yo, a acrecentar la capacidad de manejar las diferencias y a alentar la motivación para ser solidarios, tolerantes, honestos y leales a nuestros principios. Tengo la profunda satisfacción de haber trabajado desde la Fundación Solidaridad por Colombia durante 26 años, promoviendo la enseñanza de los valores y la cultura de la solidaridad en nuestro país, porque no me cabe la menor duda de que las grandes fallas que nos aquejan se derivan de la falta de valores éticos, morales y cívicos. Es indidudable que vivimos una época en que la historia del mundo nos presenta los más grandes desafíos: la globalización económica, el nuevo mundo de las comunicaciones, los avances de la ciencia en todos sus aspectos y todo esto no lo podremos aprovechar y disfrutar nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos y de nuestros nietos, si no construimos la paz. La actual situación del mundo nos muestra cómo las diferencias de idioma, raza, religión, conocimientos, las diferencias sociales, económicas, políticas pueden conducir a encarnizados enfrentamientos. Aún en la familia somos diferentes, los unos de los otros, y todo nos indica que es necesario que nos entendamos, que encontremos las formas para convivir armónicamente y ojalá felizmente. Se ha dicho que nada es tan influyente ni determinante en la vida del niño como el poder moral de un ejemplo silencioso. Para que los niños tomen la moralidad en serio deben poder ver con sus propios ojos que sus padres y los adultos en general toman la moralidad en serio. Los prácticos consejos que se proponen sabiamente en este libro muestran a padres, maestros, estudiantes y niños cuáles son los genuinos valores, cómo reconocerlos, cómo se aplican en el mundo real y cómo funcionan. Tenemos que pensar en la familia como estructura clave de la sociedad, trabajando con dedicación en ella por el futuro de nuestro país y de nuestra descendencia. Debemos buscar el crecimiento de la igualdad, buscar una sociedad más justa, más feliz, con mayor bienestar para todos, donde prime la honestidad, la tolerancia y el respeto, especialmente por aquellos que no comparten nuestro pensamiento. Ustedes queridas amigas al promover la enseñanza y la práctica de los valores están trabajando por la paz. Porque una educación en valores horma la mente e inclina el corazón hacia el bien común, hacia las buenas costumbres, hacia la honestidad, hacia la capacidad de compartir lo que tenemos con los que carecen de todo, una educación en valores enseña que sentir amor, compasión, ternura... es la mejor forma de vivir y de convivir felizmente. Ustedes, con su manera de concebir los valores, de promocionarlos y de divulgarlos le están haciendo un maravilloso aporte a la formación de las futuras generaciones, enseñándoles a interactuar de manera fecunda y solidaria. Si se "globalizara" la enseñanza de los valores, avanzaríamos hacia la armónica convivencia, y la armónica convivencia es la paz. Con admiración y aprecio, NYDIA QUINTERO DE BALCAZAR
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