Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/08/27 00:00

Prueba de fuego

La vacuna contra el Alzheimer pasó los exámenes de seguridad en humanos. Ahora falta ver si es efectiva para su tratamiento.

Prueba de fuego

La semana pasada los familiares de pacientes de Alzheimer recibieron una gran noticia. Una vacuna experimental, llamada AN 1792, pasó las pruebas de seguridad en humanos, una de las más difíciles que debe superar todo medicamento. La vacuna fue estudiada en 100 pacientes de Estados Unidos y el Reino Unido con Alzheimer leve y moderado. El único efecto secundario que los expertos pudieron detectar fue un enrojecimiento en el sitio de la inyección, lo cual es apenas normal en este tipo de vacunas.

Pero lo más importante es que la vacuna logró despertar una respuesta inmunológica en una proporción significativa de los pacientes. Los niveles de anticuerpos aumentaron y esto es un indicativo de que la droga estaba surtiendo algún efecto en ellos. Aunque no hubo indicios de mejoras a nivel cognitivo o de memoria los científicos anunciaron que estaban reaccionando de manera similar a los ratones.

La vacuna ya había sido probada en ratas de laboratorio con éxito. Hace dos años los investigadores de Elan y laboratorios Wyeth —quienes desarrollaron la vacuna, anunciaron que las ratas que habían sido inoculadas en forma temprana no habían desarrollado el mal. En aquellas que ya tenían la enfermedad la vacuna logró detenerla.

Desde entonces la vacuna se ha convertido en una gran esperanza para todos los pacientes que sufren de este mal. No obstante, la prueba más dura aún está por venir. Se trata de los estudios clínicos para medir si su efectividad es tan buena en humanos como en ratas. Esto sólo se sabrá a finales de 2002, cuando concluyan las pruebas que se efectuarán entre 375 pacientes de Estados Unidos y Europa.

El Alzheimer es una enfermedad degenerativa del cerebro que ataca las células nerviosas, ocasionando la pérdida de la memoria y de muchas otras funciones mentales. Aunque no se conoce con exactitud su causa algunos expertos creen que se debe a la formación de placas amiloides, una característica constante en los cerebros de estos pacientes. La vacuna está diseñada precisamente para atacar dichas placas.

Aun cuando no surta efecto aportará mucho al conocimiento de este mal. Según los especialistas, si los síntomas de la enfermedad persisten a pesar de que detenga la formación de las placas se podría deducir que ellas no son un factor crucial. Pero si logra detener la enfermedad la ciencia estaría frente a uno de los descubrimientos más importantes en la historia reciente de la medicina. n

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