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| 8/14/2013 12:00:00 AM

¿Qué tiene Pepe Mujica contra el consumismo?

El presidente Uruguayo dijo que “no tenemos crisis con los jóvenes, tenemos crisis civilizatoria que es distinto".

En los últimos sesenta años, los pobladores de los países de América y el Caribe se multiplicaron más de tres veces. De 167 millones de personas que había en 1950 pasaron a ser 590 millones. La cifra supuso unos desafíos para los gobiernos de todo el mundo, que se preguntaban si con ese ritmo de crecimiento de las naciones era posible un desarrollo sostenible.

Esa preocupación dio origen, en 1994, a la Conferencia de El Cairo, en la que 179 naciones acordaron un plan de trabajo para atender derechos como la educación, la atención médica, servicios de salud reproductiva y planificación familiar, entre otras.

Esta conferencia metió al mundo entero en un debate sobre el futuro de las naciones. Hasta ese momento la preocupación era la cifra sobre la población mundial, pero la conferencia giró en otra perspectiva: los países debían suplir las necesidades de las personas y preocuparse por garantizar sus derechos, antes que ver cómo reducir la población.

Veinte años después, en Uruguay se discute qué tanto ha impactado al mundo esta conferencia. El precedente de El Cairo es importante porque identificó cuáles eran las prioridades y fijó unas metas en la que los gobiernos debían trabajar. Esa conferencia, aunque menos publicitada, es semejante a Río + 20 donde los países discutieron las metas para reducir la pobreza con cuidado de acabar con el medio ambiente.

"Ojo al consumo": Pepe Mujica

El propio presidente de Uruguay, José (Pepe) Mujica, fue quien abrió la conferencia del vigésimo aniversario de la conferencia. En su discurso, el pasado lunes, Mujica llamó la atención sobre un problema preocupante: el consumismo desbordado. “Para que la economía crezca hay que aumentar la demanda, y para aumentar la demanda hay que multiplicar la presión propagandística en todos los terrenos: todo ser humano debe ser un gigantesco comprador, alguien capaz de contraer cuentas indeterminadas”, reflexionó.

Su llamado a los intervinientes de todos los países presentes era a pensar no solo en términos de la sostenibilidad fiscal de las naciones, sino hasta dónde está en juego la propia vida, libertad y felicidad de los seres humanos. De ese tamaño es la importancia de lo que se discute en Montevideo.

 “Donde todo al parecer debe de crecer, empezando por el consumo, nos tenemos que hacer la pregunta: ¿nuestros muchachos serán más felices? Y, ¿qué es la felicidad? No tengo respuestas muy claras, pero no puede estar muy lejano a la libertad”, agregó.

El arranque de la Conferencia coincidió con el Día Internacional de la Juventud, por eso Mujica hizo una alusión expresa a ese sector de la población. “No se dejen robar la juventud de adentro. La de afuera, inevitablemente, se la lleva el tiempo. Pero hay una juventud peleable, territorio adentro, mirándonos hacia nosotros mismos, y está unida a una palabra muy simple y muy pequeña: solidaridad con la condición humana”, concluyó.

No es caprichoso que en la versión 19, que se celebró en Quito, se hubiera elegido como sede a Uruguay. Este país recientemente ha aprobado iniciativas de corte progresista como la Ley que permite la interrupción voluntaria del embarazo. Para algunos de los asistentes, el hecho de que la conferencia se hiciera en Uruguay era un reconocimiento a lo que ese país ha hecho en políticas públicas a favor de las mujeres y de los jóvenes. Mujica puso en perspectiva un nuevo factor por el cual se deben preocupar las naciones: ¿es sostenible un planeta que no alcanza a consumir lo que produce? O mejor: ¿cuántos planetas se necesitan para producir lo que la población consumirá?

Colombia tiene un pagaré en los jóvenes

Uno de los temas clave para el desarrollo de los países latinoamericanos es lo que los expertos en población han denominado "el bono demográfico". Este es una especie de "pagaré" que tienen algunos países, porque cuentan con un porcentaje alto de población joven con capacidad productiva. En la medida que ese potencial se aproveche, en teoría, en un futuro próximo los países podrán gozar de una estabilidad económica y los adultos mayores tendrán garantías para sobrellevar su vejez. En otras palabras es una ventana de oportunidad.

Para Diego Palacios Jaramillo, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en México, “esa ventana de oportunidad puede permanecer abierta por 20 0 25 años. Si se promueven políticas óptimas de desarrollo, que incorpore a esos jóvenes a la producción y se promueven derechos de la gente, educación, salud, etcétera, la vejez será más favorable”.

Es cierto que la gente ya no se reproduce de la misma manera que en los años cincuenta. Los métodos anticonceptivos, la educación, el sistema de salud, entre otros factores, han ayudado a bajar no solo la tasa de fecundidad, sino también las tasas de mortalidad infantil y de madres en embarazo. Sin embargo en Colombia preocupan los índices de embarazo adolescente (1 de cada cinco jóvenes es madre o está en embarazo) y de desempleo en los jóvenes (el 16,5 por ciento de los jóvenes están desempleados).

No invertir en la población joven activa puede constituir un problema. Hoy en día cerca del 10 por ciento de la población está constituida por personas de la tercera edad. Pero según las proyecciones de los demógrafos en 22 o 24 años se duplicará esa cifra. Un país como Francia tardó 150 años en duplicar la cifra de sus ancianos, lo que le dio tiempo de prepararse. Pero cuando a la vuelta de la esquina la población mayor será tanta, podría ser una bomba de tiempo.
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