Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2010/02/13 00:00

Qué video

Hay controversia por presentar como noticias los videos con escenas dramáticas tomadas con cámaras de seguridad. Los expertos opinan si vale la pena o son simple entretención.

Qué video

Hace un par de semanas, muchas personas se escandalizaron al ver en los noticieros el video de Néstor Díaz Granados, un joven de 24 años que fue asesinado en una estación de gasolina en el norte de Barranquilla. La escena del crimen había sido grabada por una cámara de seguridad que registró el momento en que el agresor se le acerca, le dispara y éste cae muerto. La noticia fue reproducida en periódicos y cualquiera puede ver el video sin restricción en Internet.

No es la primera vez que los colombianos han visto imágenes de la vida real captadas por cámaras de seguridad, y tampoco es algo exclusivo de este país, sino de una tendencia mundial. En Internet abundan los videos de tornados que en segundos desaparecen casas o de explosiones, accidentes aéreos o de tránsito, persecuciones policiales, gente atropellada, riñas callejeras y hasta suicidios, la mayoría grabados por estos sistemas de vigilancia, que son una fuente inagotable de material que la gente comparte en la red. Esto es consecuencia de la mayor presencia de monitores de vigilancia, así como de celulares que cuentan con este tipo de servicio. Sólo en el Reino Unido, se calcula que hay una cámara por cada 14 ciudadanos y que una persona promedio será captada en un día por 300 diferentes de ellas.

Pero lo novedoso es que cada vez más noticieros y medios están usando este material como parte de su agendainformativa. "Pasan las imágenes una y otra vez", dice Federico Estrada, un diseñador gráfico que se horrorizó al ver la muerte del joven en Barranquilla. Y aunque Hollywood tiene acostumbrados a los televidentes a las escenas crudas, "no estamos preparados para ver esta violencia real que, paradójicamente, no lo parece porque no se escuchan los tiros ni hay gritos ni música de fondo", dice.

Surgen varios interrogantes: si las miles de horas que graban estas cámaras es material indispensable para prevenir la inseguridad, si publicarlo en los medios contribuye a atrapar ladrones o si estos clips simplemente se han convertido en una nueva fuente de entretenimiento de las masas.

Aunque cada vez más se afirma que son necesarias, estudios hechos en Inglaterra y Estados Unidos muestran que las cámaras de seguridad tienen una efectividad muy baja a la hora de prevenir o resolver crímenes. En uno realizado el año pasado por la Policía de Londres se encontró que en un mes éstas sólo ayudaron a capturar a ocho de los 269 sospechosos. Otro trabajo hecho por investigadores de la Universidad de Nueva York encontró que si bien las cámaras han disminuido en 50 por ciento los asesinatos y las violaciones, en delitos menores su eficacia ha sido muy pobre, lo que hizo pensar a los investigadores sobre el valor de invertir tanto dinero en su instalación a costa de violar la privacidad de los ciudadanos.

Alberto Medina, editor general de Caracol, confirma que a diario recibe videos de este tipo, ya sea registrados por ciudadanos con las cámaras de sus celulares o grabados por las de vigilancia. "Es un problema, y debemos evaluar si este material aporta algo a la sociedad. Muchas veces nos abstenemos de sacarlos al aire, como sucedió con una violación en la cárcel captada por una de estas cámaras", cuenta Medina. En otras ocasiones, como cuando una mujer se robó un niño, las imágenes de la secuestradora que Caracol divulgó ayudaron a dar con su paradero. Pero con la competencia por la chiva y la rapidez de estos medios la discusión anticipada sobre su emisión a veces no se da y terminan siendo la exclusiva del día.

En efecto, Consuelo Cepeda, defensora del televidente de RCN, ha recibido muchas quejas porque los canales pasan estos videos como primicias cuando en realidad se encuentran disponibles en Internet desde hace tiempo, como aquel en el que un hombre en Brasil mata a su esposa en el salón de belleza. Pero la otra gran crítica, dice Cepeda, es la falta de contexto de estas imágenes, lo que lleva a pensar que la intención de los medios de comunicación es satisfacer el morbo de los televidentes, a quienes estas escenas les despiertan sus instintos más primitivos. "Pasan videos violentos sólo para impactar porque creen que así suben el 'rating'", admite Cepeda. Y hay que ver cómo son de exitosos estos videos en YouTube. Hal Niedzviecki, autor del libro The Peep Diaries, sostiene que mientras más se graba, más escenas intensas se captan y más de esos momentos reales van a entretener a la gente en forma de noticias y blogs. "Una vez vi en 'CNN' la historia de una mamá que puso una cámara para vigilar a la niñera de sus hijos y tuvo que salir corriendo de su trabajo al ver la manera tan ruda como trataba a los pequeños. Cuando la busqué en YouTube, ya estaba en la categoría de 'más vistos'", relata el autor.

Los expertos señalan que la mayoría de las veces estas imágenes se presentan sin explicación y sin datos profundos del fenómeno del que hace parte el video, lo que ayuda a crear pánico. Cuando se hace así, algunos sociólogos creen que los medios en cierta forma emulan lo que hacen grupos terroristas o regímenes totalitarios cuando muestran las ejecuciones de sus enemigos, como sucedió en el gobierno de Saddam Hussein en Irak. "Pero los medios no pueden ser terroristas informativos", dice Fabián Sanabria, decano de la facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional. Amparo Pérez, defensora del televidente en Caracol, comenta que cuando no se da el contexto, se pierde la oportunidad de hacer un gran informe sobre el tema, además de que estas noticias sensacionalistas les quitan espacio a otras más importantes. "Las noticias, sobre todo las de provincia, son acerca del niño golpeado con el bate, la mechoneada o el accidente de tránsito, pero es una nota aislada y no una imagen que acompañe un informe serio", dice.

Para Niedzviecki, este tipo de entretenimiento va a aumentar porque cada vez habrá más cámaras entre la gente y porque se trata de diversión barata. Tal vez por eso hoy más que nunca hay programas de televisión dedicados a mostrar estos videos, como America's most wanted, FBI: the untold stories, o the Most scariest police chases, donde aparece el crimen pero, a diferencia de las películas de detectives, en estas todo lo que se muestra es real. Hay sitios, como LAbankrobbers.org,que ofrecen videos de robos captados por cámaras de vigilancia. Aunque el objetivo de estos equipos es identificar y ayudar en la captura del delincuente, "terminan siendo simple entretenimiento", señala. Porque en la cultura de los voyeurs, como señala Ómar Rincón, el contenido de estos videos es el máximo reality de la realidad. "Es la vida en directo, y nada más íntimo que la muerte o el sexo", dice.

Aunque el tema debería despertar interrogantes acerca de la ética y la responsabilidad sobre cómo se procesa este material, en la Comisión Nacional de Televisión el tema aún no está regulado. Según Juan Andrés Carreño, director de la Comisión, es posible aplicar la regulación que existe sobre violencia en horarios familiares, pero "entraríamos en una discusión compleja entre estas normas y el derecho a la información", señala.

Hace dos años, el video del senador José Fernando Castro Caycedo, quien falleció en el recinto del Congreso frente a las cámaras, fue visto por todos los canales de televisión, lo que fue criticadaoporque no tuvo en cuenta ni el respeto a la dignidad del fallecido ni el dolor de su familia. Pero, al parecer, este tema quedó olvidado y por eso la mayoría pide autorregulación por parte de los medios y responsabilidad a la hora de educar a su audiencia porque, como señala Sanabria, "la vida y la muerte no pueden ser simple entretenimiento".

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