Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/21/1997 12:00:00 AM

RECUERDOS DEL FUTURO

Un libro que pretende haber descubierto en La Torah la clave del porvenir conmociona al mundo.

RECUERDOS DEL FUTURO, Sección Vida Moderna, edición 790, Jul 21 1997 RECUERDOS DEL FUTURO
En 1994 un periodista judío norteamericano, ex colaborador de The Washington Post, viajó apresuradamente a Israel. Quería hablar a toda costa con el primer ministro Yitzhak Rabin. Ante los intentos infructuosos de comunicarse con el mandatario, el angustiado periodista dejó una carta a los hombres de confianza del ministro. La misiva le advertía en tono desesperado a Rabin que se cuidara muy bien porque intentarían matarlo. Sin embargo Rabin no le hizo el menor caso. Al año siguiente fue asesinado por un enfurecido compatriota. Cuando Michael Drosnin, así se llama el periodista, supo de esta muerte, casi se va al suelo. Este cruel hecho le comprobaba que el método que había perfeccionado para interrogar el futuro a partir de las Sagradas Escrituras funcionaba. Con una mezcla de horror intelectual pero a la vez de orgullo científico siguió trabajando hasta este año, en el que hizo públicos sus descubrimientos en el libro The Bible code (El código bíblico) que publicado en mayo ya es un best seller en Estados Unidos. La avalancha de lectores no es para menos. Drosnin revela que en esas escrituras de hace más de 3.000 años están relatados hechos como la toma de La Bastilla, el holocausto nazi, la aparición del sida e incluso el asesinato de John F. Kennedy. Pero lo que realmente ha causado sorpresa es la manera cómo Drosnin llegó a estos datos: por medio de un sofisticado programa de computador. Drosnin no lo inventó sino que retomó un proceso desarrollado por los matemáticos judíos Eliyahu Rips, Doron Witztum y Yoav Rosenberg en 1994. Estos catedráticos, buscando descifrar en las sagradas escrituras judías los nombres de ciertos rabinos de los siglos IX al XVIII, establecieron un patrón estadístico que luego aplicaron a todo el libro. Para hacerlo metieron en el computador las 304.805 letras de La Torah, el nombre de las escrituras en hebreo, que corresponden a los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. Después de haber ingresado estos datos formaron palabras tomando una letra y saltándose un intervalo fijo de otras. Estos saltos pueden ser cada cinco, 10, 20 o incluso 4.000 caracteres. Los investigadores no solo encontraron los nombres de los rabinos que buscaban sino palabras relacionadas que hablaban de hechos sucedidos mucho después de la redacción del libro. Por ejemplo en un segmento del Exodo encontraron expresiones como El emperador salvaje, Berlín, Germania, Nazi, Adolf Hitler y Auschwitz. La conclusión de los científicos es que había un código secreto encerrado en las páginas sagradas. Los estudios monográficos sólo se editaron en hebreo y apenas se reseñaron en la revista Staticals Science. "No era la primera vez que se hacía este tipo de investigaciones _dice Moshe Yerushalmi, rabino de la comunidad hebrea bogotana_, pues en Estados Unidos existe toda una corriente de estudiosos que busca a través del computador códigos escondidos en La Torah".El asunto no tuvo mayor trascendencia hasta que Drosnin decidió seguir esta investigación durante cinco años. Pero no se conformó con el pasado sino que también indagó el futuro. Y lo encontró habitado por horripilantes hechos. Entre sus predicciones figura una conflagración nuclear que empezará en Israel en 2006 y se extenderá luego a todo el mundo. Como era de esperarse, sus creyentes lectores se encuentran al borde de un ataque de nervios mientras sus detractores se han ido lanza en ristre contra sus supuestos hallazgos. La controversia ha ocupado a revistas como Newsweek y Time, ha llegado a las pantallas de la CNN y llena páginas de Internet. En ella participan rabinos ortodoxos, cristianos y evangélicos por un lado, mientras por el otro están matemáticos, físicos y estadísticos. Los primeros lo acusan de no seguir el principio religioso que prohíbe indagar por el futuro en la Sagrada Escritura y los segundos de no seguir los principios de la matemática. Pero quizás el opositor que más pesa es Rips, el creador del código. Para él, éste solo puede dar cuenta de hechos pasados pero nunca futuros, aunque reconoce que sí existe un código en la Biblia. Drosnin insiste en que él nunca ha hablado de profecías ni de un futuro inmodificable. "Creo _dice_ que el código nos habla de todos nuestros posibles futuros y nos advierte sobre eventuales catástrofes, como una guerra nuclear". Pero tal vez la clave de la insuficiencia de todas estas críticas la da el ingeniero Bruce Wilner, quien cree que la única refutación seria de este método tendría que venir de un experto en sistemas, matemáticas, criptología y antiguas escrituras, que además hablara a la perfección el hebreo. Lo que, sin embargo, viene a darle la base a este estudio sui generis del pasado y el porvenir es el dogma judío que habla de la nula posibilidad del azar en las páginas de La Torah. Estos libros, según la tradición, fueron dictados a Moisés palabra por palabra y no hay en ellos nada gratuito ni dejado al azar. Como dice Yerushalmi, "estos libros son exactos en todas las ediciones y ejemplares del polo norte al polo sur: las entonaciones, las coronas, nada se ha alterado durante el paso de los siglos. No es como la Biblia, que ha estado sujeta a traducciones y diferentes versiones y donde se toleran los sinónimos o las distintas puntuaciones, por ejemplo". Vistas así las cosas, aunque las estadísticas solo estuvieran sacando a flote combinaciones 'casuales', en ellas de todas maneras se estaría expresando Dios, pues todo en estas escrituras tiene una naturaleza divina. Drosnin, aunque se reconoce como un judío ateo, insiste en que sus descubrimientos "nos están demostrando que no estamos solos. Si hay un código debe haber un codificador, aunque no sé si éste sea el mismo creador del universo".Aunque parezca paradójico, nada de esto contradiría la tradición judía para la que siempre ha sido un factor decisivo la lectura cabalística de las páginas sagradas. Por siglos de siglos los rabinos se han volcado sobre las páginas de La Torah para buscar por medio de correspondencias entre palabras y letras signos del mensaje secreto de Dios. "Incluso, gracias a una predicción hallada en sus páginas un rabino impidió el secuestro del ministro de Defensa Ariel Sharon durante un viaje suyo a Estados Unidos en la década de los 80 ", recuerda Yerushalmi, quien agrega que "este nuevo método simplemente facilita el conocimiento de las escrituras". Pero lo que más ha llamado la atención en este procedimiento de sistematizar La Torah es la peculiar amalgama de un misticismo arcaico con la vanguardia de la tecnología moderna. Este matrimonio de dos mentalidades tan distintas expresa, para muchos, la naturaleza de Dios en este siglo donde la verdad ya no se busca en epifanías divinas sino en la precisión contundente de un procesador. Es como si este siglo sordo a los mensajes de un Yaveh rural, hubiera encontrado un lenguaje para acercarse a él en la intimidad del computador personal, lejos de los ritos públicos. Si todo esto fuera verdad el hombre del siglo XX sería el interlocutor privilegiado y deseado por Dios, quien aunque se dirigió a la humanidad desde el principio de todas las cosas tuvo que esperar a que ésta accediera al conocimiento de los sistemas para entenderlo por primera vez. Pues este Dios se dirige exclusivamente, sin duda, a una comunidad cibernética. Según este punto de vista, dice un periodista estadounidense, "la Biblia sería un objeto extraterrestre cuyas verdades permanecieron escondidas hasta el siglo XX, cuando la tecnología del computador proveyó a la humanidad de una herramienta avanzada para descifrarlo".Manipulación de un lenguaje ambiguo, juegos de palabras o de posibilidades, falta de rigor matemático y científico, afán publicitario y mercantilista, falso profeta, explotador de un misticismo atávico, lo cierto es que El código bíblico dará mucho de qué hablar en este fin de milenio atravesado por las corrientes místicas de la nueva era y la obsesión por el computador. n"Si hay un código tiene que haber un codificador"n las profeciasEstos son algunos hechos históricos consignados en 'La Torah' antes de que sucedieran:l El holocausto nazi: están las palabras 'Berlín', 'Germania', 'El emperador salvaje', Auschwitz, 'la solución final' (como llamaron al holocausto los militares alemanes) La guerra del Golfo: aparecen las frases 'La madre de todas las guerras' (como llamó a esta confrontación Yaser Arafat) y 'Tormenta del desierto' (como la llamaron los militares estadounidenses).l Asesinato de Kennedy: están las palabras 'Presidente Kennedy' y 'Dallas'.l El asesinato de Yitzhak Rabin: Aparecen las palabras 'Yitzhak Rabin' al lado de 'Asesino asesinará' y 'Amir' (nombre del homicida)l Llegada a la Luna.l Bomba de Oklahoma. Los hechos que sucederán según 'El código bíblico', son:l Un terremoto en Los Angeles: aparecen las palabras 'L.A. Calif.' al lado de 'Arroja ruido' y la fecha '5570', que corresponde al año occidental 2010.l Guerra nuclear: Comenzará en Israel el año 2000 o 2006 y se extenderá a todo el mundo.

EDICIÓN 1874

PORTADA

La orquesta del Titanic

Para tomar decisiones en el Consejo Nacional Electoral son necesarios 6 de los 9 votos. Cinco de esos votos ya están listos contra la posibilidad de que exista una candidatura viable de centro. La determinación del Consejo Nacional Electoral no será jurídica, sino exclusivamente política.

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com