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| 2/21/1994 12:00:00 AM

REGRESO AL PASADO

Es tal el auge de la terapia de la regresión en el país que su creador, el siquiatra Brian Weiss, escogió a Colombia para iniciar su gira mundial.

EN OTRA VIDA, BRIAN WEISS DEBIO haber sido colombiano. El siquiatra más leído en Estados Unidos, conocido por su revolucionaria terapia de la regresión y criticado por su firme creencia en la reencarnación, siente una extraña atracción por este país. Esta atracción, latente en los últimos años, ha sido alimentada por algunos pacientes colombianos y por la sorprendente circulación de sus libros en Colombia: ha vendido más de 70.000 copias.
Por todo ello Weiss ha decidido que su primera conferencia internacional sea en Bogotá a mediados de febrero. Quiere sentir, según dijo a SEMANA, el pesado karma del país y su fascinante paradoja. "Para mì, como siquiatra, es muy importante saber cómo coexiste la gran espiritualidad de la gente en Colombia con la violencia. Eso es lo que más me llama la atención", dijo en su modesto consultorio en Miami. Con un hablar parsimonioso y suave, Weiss explica que comenzó a percibir la "fascinante paradoja" del país a través de pacientes colombianos que fueron secuestrados y buscaron su ayuda para superar el trauma. "Quiero conocer a ese país del que ellos hablan con tanta pasión", agregó.
El interés no se quedó en las historias clínicas. Weiss está al tanto, por ejemplo, de las aspiraciones del presidente Gaviria de ser Secretario General de la OEA. "Colombia es un país que va a ser extremadamente influyente en las Amèricas y el mundo. El karma de Colombia traerá beneficios no sólo a los colombianos, sino al resto del mundo". Pero Weiss encontrará no únicamente la fascinante paradoja de la que habla sino un terreno abonado para su teoría de la reencarnación. Según una encuesta de Carlos Lemoine, realizada en 1992, el 61 por ciento de los colombianos cree en la vida después de la muerte y el 44 por ciento en la idea de que el alma se instala en otro cuerpo.
El siquiatra, de 50 años, se hizo famoso en el mundo entero después de publicar, en 1988, el libro Muchas vidas, muchos sabios, en el que narra cómo una paciente a la que había hipnotizado para tratar de conocer el origen de sus traumas en la infancia comenzó súbitamente a describir recuerdos de otras vidas que había vivido en diferentes épocas y lugares, dentro de cuerpos de hombres y mujeres. Catherine, nombre ficticio con que es identificada la paciente de 28 años, se vio a sí misma en Egipto en el año 1863 a.C., donde se llamaba Aronda y era sirvienta. Viajó al 1536 y allí se encontró con el propio siquiatra, que era entonces un sabio. Fue prostituta en España en el siglo XVIII, vivió como negra en una plantación de Virginia en 1873 y fue piloto en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Sus revelaciones en estado hipnótico continuaron durante varias sesiones y, según Weiss, a medida que descubría los sufrimientos en otras vidas, desaparecían sus fobias, depresiones y pesadillas de la vida actual.
El médico, graduado con honores en la Universidad de Columbia y egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, se aventuró a plantear una hipótesis que cambió su vida personal profesional: la terapia de regresión, como se llama el proceso hipnótico, permite a la persona recobrar recuerdos que pueden estar influyendo negativamente en su vida actual. Ese primer libro dejó boquiabiertos a muchos de sus colegas y a otros con discretas reservas. Que un santero de la Calle 8 en Miami asegure que tiene contactos con espíritus, vaya y venga, pero que el director del departamento de siquiatría del Mount Sinai, cargo que desempeñaba entonces, asegure que con algunos viajes de ida y regreso al pasado se puedan mejorar pacientes depresivos, era difícil de digerir. La sofisticada comunidad médica reaccionó en tres direcciones: unos prefirieron callar, aunque habían tenido la misma experiencia; otros lo apoyaron, y los demas comentaron -aunque no en público- que Weiss se había vuelto loco.
El doctor Weiss capoteó el vendaval con pasmosa serenidad y se retiró del hospital para dedicarse a investigar. En 1992, después de que su libro había llegado a la lista de los más vendidos en Estados Unidos y había sido traducido a 14 idiomas, publicó una nueva obra, A través del tiempo, más atrevida que la anterior. En ella describe testimonios de varios pacientes que, tras recordar cómo fueron fusilados, derribados de un avión, acuchillados, mutilados o ahogados en otras vidas, encontraron la cura para migrañas, dolores artríticos, cáncer, asma, obesidad, alergias y traumas por abusos sexuales en la infancia. Esta vez algunos médicos tradicionales no se quedaron en silencio. Dijeron que Weiss había ignorado los procedimientos científicos. Barry Kaplan, ex presidente de la Sociedad Siquiátrica de Florida, explicó al diario The Miami Herald: "He escuchado a algunos decir que él perdió su rumbo. He llegado a la conclusión de que lo que a él le pasó, sucede y no es un engaño. Pero todos los siquiatras de la ciudad creen que a él se le fue la mano". Sobre los ataques de sus colegas, el médico sonríe y dice: "Hay que tener la mente abierta".
Mientras Weiss trata de pagar sus deudas científicas, su agenda de citas se sigue llenando. Los 10 primeros meses del año están copados. Y el precio por consulta -500 dólares- no parece un obstáculo. Al fin y al cabo eso es lo que cuesta un pasaje, y lo que el doctor Weiss ofrece es un viaje que incluye plan de salud y un emocionante recorrido por el túnel del tiempo.
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