Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2005/07/24 00:00

Relajado y productivo

Un gurú de la administración personal tiene cautivados a miles de profesionales gracias a un sistema que permite sobrellevar altas cargas de trabajo sin perder la serenidad mental.

Según David Allen, el creador del revolucionario sistema de manejo del tiempo, se obtienen resultados más efectivos cuanto más claras y relajadas estén nuestras mentes.

Decenas de e-mails, mensajes en el celular y en el contestador. A esto súmele reuniones, proyectos pendientes, conferencias, cursos de capacitación y las ineludibles llamadas de su jefe. Y ahora piense que tiene que ir a pagar las facturas de la luz y el agua y que no puede faltar al gimnasio. Ah, y no se olvide de comprar la leche y los huevos. ¿Siente el gusano del estrés carcomiéndole las tripas?

Al profesional promedio de hoy el tiempo ya no le alcanza para nada, mucho menos para algo aparentemente tan sencillo como trabajar. La paradoja es que mientras la gente ha ganado en calidad de vida, cada vez tiene mayores niveles de estrés porque se ocupa de más cosas de las que sus recursos le permiten manejar.

Pero tranquilo, no se estrese. Un nuevo gurú de la administración personal ha llegado para guiarlo en el difícil camino de la productividad personal y para darle un mayor nivel de serenidad mental. Se trata de David Allen, quien con su bestseller Organízate con eficacia (Getting things done) no sólo ha revolucionado los métodos del manejo del tiempo personal, sino que se ha erigido como un nuevo líder espiritual en la era de la información.

Y es que Allen no es un teórico más de la administración, sino una persona con gran sensibilidad para la mística. En su juventud fue un riguroso practicante del budismo zen y un asiduo lector de poesía Beat, y alcanzó el cinturón negro en karate. Ahora, en su madurez, dicta frecuentemente seminarios y conferencias en las más importantes empresas privadas y agencias estatales de Estados Unidos y es gerente de una rentable compañía que lleva su nombre. En sus ratos libres se dedica a cuidar de su colección de bonsais y a escribir en su blog.

Según afirma en su libro, "un factor importante en los crecientes niveles de estrés es que la naturaleza actual de nuestros trabajos ha cambiado mucho más dramática y rápidamente que nuestro entrenamiento y habilidad para trabajar". Hace algunos años, antes de que entraran en escena Internet y los teléfonos celulares, bastaba con llegar a la oficina, hacer lo que había que hacer, marcar la tarjeta y listo.

Ahora el asunto es a otro precio: "Recibimos inmensas cantidades de información del mundo exterior, a la vez que estamos generando un volumen gigante de ideas y acuerdos con nosotros mismos y con otras personas en el mundo interno del trabajo", afirma Allen. Por otra parte, el trabajo mismo está cambiando constantemente y la gente ya no cumple con una sola función. De hecho, muy pocos hacen únicamente el trabajo para el que fueron contratados. Esto, según Allen, sucede porque las empresas se encuentran en un proceso de cambio constante de sus metas, productos, objetivos, clientes, mercados, tecnologías y hasta de sus dueños. Y esto, por supuesto, reforma continuamente las estructuras de las empresas, así como los roles y las responsabilidades de los empleados. Por si fuera poco, ahora se exige mucha más comunicación horizontal, más cooperación entre las partes y más compromiso con el trabajo en equipo. Todo lo cual demanda muchísimo tiempo y genera sobrecarga, ansiedad y déficit de atención.

Allen parte de la premisa de que la productividad es directamente proporcional a la habilidad para relajarse. "Sólo cuando nuestras mentes están claras y nuestros pensamientos organizados podemos obtener resultados efectivos y dar rienda suelta a nuestro potencial creativo", sostiene en su libro. Y para clarificar la mente y ordenar el pensamiento, basta seguir su sistema de cinco pasos (ver recuadro), que busca sacar de la cabeza todo lo que lo acosa y que, al no tener solución, genera estrés y ansiedad y absorbe energías innecesariamente. El objetivo no es sólo hacer más cosas en menos tiempo, sino, sobre todo, alcanzar un estado en el que la mente, como dice el gurú, fluya como el agua.

El sistema ha probado tanta efectividad, que en poco tiempo Allen logró convertir a miles de personas a su credo de la productividad. Sus seguidores, aparte de fieles creyentes, son usuarios de herramientas de Internet como los blogs, las comunidades virtuales y los foros de discusión, en donde difunden la palabra del gurú y comparten consejos para optimizar aun más el tiempo. Claro está que para adoptar el sistema no es necesario ser un aficionado de los computadores y la tecnología; basta con papel, lápiz y algunas carpetas. Eso sí, en lo que todos están de acuerdo se puede resumir en una frase de Marc Orchand quien aparte de trabajar, escribe cinco blogs y tiene un programa de radio sobre tecnología: "Allen ha cambiado mi vida irrevocablemente".

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