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| 7/2/2011 12:00:00 AM

¡Rueda la bola!

El fútbol será el gran tema en julio y agosto con tres torneos en los que Colombia será protagonista. ¿Hay motivos para ilusionarse?

Hace mucho tiempo que no se respiraba tanto fútbol. Por estos días, en Colombia se vive un ambiente que hace recordar los momentos más felices del balompié criollo a comienzos de los noventa. La fiebre se origina por la coincidencia de la Copa América, el Mundial de mayores femenino y el Mundial Sub-20, que además se realizará en Colombia, tres torneos de primer nivel en menos de dos meses. Pero no es solo cuestión de calendario. En los tres certámenes hay razones para esperar buenos resultados de los equipos nacionales. En el caso de los hombres, estas se basan en la aparición, por fin, de nuevas figuras que ahora deben refrendar su talento con la tricolor luego de triunfar en Europa.

Banco de pruebas

"Si no paso de la primera ronda en la Copa América, me voy", aseguró Hernán Darío Gómez, director técnico de Colombia, el pasado jueves, dos días antes del primer partido contra Costa Rica. El entrenador antioqueño, más que condicionar su propia continuidad, dejó en evidencia que tiene gran confianza en hacer un buen papel. Sabe que en primera ronda solo tendrá un rival de quilates: el local, Argentina. Los costarricenses enfrentarán la competición con un equipo sub-23 y Bolivia no parece, una vez más, ser mayor obstáculo.

Y esa confianza de 'Bolillo' se respalda en una generación de futbolistas que irrumpió con éxito en el Sudamericano Sub-20 de 2005 y que hoy ha alcanzado su madurez: Radamel Falcao García, campeón con el Porto en la UEFA Europa League y máximo anotador de ese torneo; Freddy Guarín, uno de los volantes con mayor proyección del país y que también se destaca en el Porto; Abel Aguilar, con recorrido en Hércules, Udinese y Xerez; Camilo Zúñiga, autor del gol que clasificó a Napoli a una Liga de Campeones, hecho que no conseguía hace dos décadas; Dayro Moreno, recientemente transferido al Tijuana; Christian Zapata, defensa del Udinese y con ofertas de Liverpool, Bayern Múnich y Villarreal.

Junto a ellos, otros hombres de gran valor como Teófilo Gutiérrez, goleador del último campeonato de Argentina con Racing Club, y veteranos como Mario Yepes, del Milán, y Amaranto Perea, del Atlético de Madrid, quieren devolverle a Colombia la jerarquía extraviada hace 13 años, tiempo en el que se clasificó por última vez a un Mundial de fútbol. Porque ese es el gran objetivo del técnico: regresar a una Copa del Mundo. Para hacerlo, Gómez anunció que la Copa América será el laboratorio ideal para experimentar y poner a punto la escuadra con miras a las eliminatorias. Con esto claro, ¿qué se puede esperar de Colombia en Argentina?

Está claro que el juego colectivo es la gran incógnita. De resolver este tema sobre la marcha, Colombia tiene con qué meterse entre los cuatro primeros. Para el técnico, de acuerdo con las prácticas realizadas en el ciclo previo, la consigna será pararse con un 4-4-2, con Jackson Martínez y Falcao arriba cuando el rival no ofrezca tanta resistencia (Costa Rica y Bolivia, por ejemplo), aunque una de las debilidades de 'Bolillo' es su famoso 4-1-4-1, en el que Falcao aparece como punta solitario, muy lejos de los hombres que lo abastecen. Y ahí está el detalle: todo el potencial ofensivo se puede perder si Gómez no arriesga más en su planteamiento.

Porque esta fue la constante en los amistosos previos al torneo. En 13 partidos disputados se marcaron apenas diez goles y solamente se registraron cuatro victorias sin que se viera un funcionamiento óptimo del sistema de juego que pretende Gómez. Aunque en defensa hay solidez -ocho goles en contra en los mismos 13 juegos-, una ficha clave del ajedrez se perdió: el arquero David Ospina, quien se fracturó la nariz luego de un choque fortuito con Hugo Rodallega.

El reto del anfitrión

El 10 de junio de 2011, los integrantes de la selección sub-20 llevaron en andas a Eduardo Lara, su director técnico, que rompió en llanto ante la muestra de aprecio. Colombia acababa de derrotar por penales a Francia para así obtener, por tercera vez, el Torneo Esperanzas de Toulon, competencia en la que el equipo dejó además la impresión de ser un conjunto alegre a la hora de jugar. Pero sobre todo, demostró que tiene cómo hacer un buen papel en el Mundial.

Y es que en esta categoría aún está fresco el fracaso en el Sudamericano Sub-20, donde se ocupó el sexto lugar entre seis países que disputaban el cupo para jugar la Copa del Mundo -Colombia, por ser sede, ya lo tenía asegurado- y el pasaje hacia los Juegos Olímpicos de 2012. Al regreso al país, tras varias reuniones y en medio de muchos rumores, Luis Bedoya, presidente de Colfútbol, se enfrentó a los micrófonos. Cuando se esperaba que anunciara el despido del entrenador, sorprendió: "La decisión del Comité Ejecutivo ha sido respaldar la continuidad del profesor Lara al frente de la selección sub-20, lógicamente dentro de un análisis sobre lo que no salió en el Sudamericano".

La apuesta fue mantener a un hombre que conoce muy bien los recovecos de las divisiones juveniles en el país y darle un espaldarazo de confianza. Además, la premura de tiempo y la cercanía del Mundial también fueron hechos tenidos en cuenta a la hora de ratificarlo. Francisco Maturana, director técnico y de desarrollo de las selecciones Colombia, dijo que con esa decisión demostraban "que esta Federación no anda al calor de un resultado y que busca las medidas para replantearse las cosas que no han salido bien. Lo más fácil era cortar cabezas".

El tiempo se ha encargado de darles la razón a Bedoya y Maturana. A partir de esa crisis, el panorama cambió: los rumores de problemas internos dentro del plantel se extinguieron, así como terminaron desestimándose las versiones que apuntaban a que habría un complot para sacar a Eduardo Lara y ubicar en su puesto a Leonel Álvarez, hombre del riñón de Hernán Darío Gómez y Francisco Maturana. En lo futbolístico se sumó James Rodríguez, extremo izquierdo del Porto y que no participó en el Sudamericano de Perú, quien demostró que su aporte es definitivo en el propósito de hacer un buen Mundial. También apareció Edwin Cardona, que pasó de agache en el torneo clasificatorio, pero que encontró a Rodríguez como su mejor socio en el campo de juego. El grupo de Colombia no pinta sencillo: Francia, campeona europea sub-19; Malí, que como todos los equipos africanos de esta categoría es impredecible, y Corea del Sur serán los escollos iniciales.

Superpoderosas, pese a todo

En un país donde el fútbol femenino es una práctica invisible, la selección de mayores dio un duro golpe mediático al clasificarse a la Copa del Mundo de Alemania gracias al subtítulo en la Copa América de Ecuador en noviembre pasado. Meses antes, el equipo sub-20 había alcanzado un brillante cuarto puesto en el Mundial de esta categoría, que también se efectuó en Alemania.

Con mucho trabajo y con el apoyo de las jugadoras nacionales que se destacan en las ligas estadounidenses, se pudo alcanzar la meta. El sorteo de grupos no fue benévolo: Suecia -contra las que se perdió en el primer juego 1-0-, Estados Unidos y Corea del Norte -potencias en este deporte- quedaron en el grupo de Colombia. Aparte de esa dificultad, al entrenador Ricardo Rozo le tocó enfrentar una noticia todavía más fuerte: el positivo que dio en un control antidopaje la portera Yineth Varón.

"Esa es una información que está en investigación; no está claro, así que hasta que no esté completamente claro, no quiero hablar de ello. Si llega el caso, ya lo valoraremos", declaró el técnico, que entiende que la experiencia que se adquiera en este tipo de torneos es el peldaño más fuerte para edificar una disciplina que hasta hace poco era mirada con desdén por los puristas. El balance para él y sus dirigidas, sin importar la actuación mundialista, está más que aprobado.
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