Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2009/11/28 00:00

Sabios hasta la muerte

La experiencia de grandes personajes de la historia que han alcanzado su gloria como adultos mayores demuestra que la producción intelectual no se desvanece con los años.

Varios de los personajes más reconocidos del mundo han sobresalido por estar activos hasta la muerte. José Saramago, actualmente con 87 años, todavía sigue escribiendo novelas;

"Si hubiera muerto a los 60 años no habría sido escritor". Esta frase, pronunciada por el Nobel de literatura José Saramago, pone en evidencia que la edad no es un impedimento para crear. Aunque socialmente se ha promovido la imagen del envejecimiento asociada al deterioro y la incapacidad, los que saben del tema aseguran que si se quiere, esta etapa de la vida puede ser tan productiva como la juventud.

Los ejemplos abundan en la historia de la humanidad. Ocurrió en el arte con Picasso, quien no paró de pintar hasta sus 91 años, o en la música con el chelista Paul Casals, quien compuso hasta su muerte, a los 96.

Pero ¿a qué se debe que algunas personas desarrollen su intelectualidad al máximo durante toda su vida, incluso hasta los últimos días antes de la muerte? Según José Fernando Gómez, presidente del Comité Latinoamericano de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría, esto ocurre por un proceso conocido como plasticidad cerebral, que consiste en la capacidad del cerebro de crear o buscar nuevas alternativas de comunicación entre las neuronas. "Cuando la persona envejece, la comunicación entre ellas se va perdiendo, y por eso es importante hacer estimulación cerebral para que creen conexiones cerebrales nuevas", explica.

En las personas de edad avanzada los procesos de aprendizaje son distintos y por eso parte de esta estimulación consiste en ejercicios de repetición y motivación. Otro de los aspectos esenciales que señala Gómez tiene que ver con los primeros años de crianza. "Está demostrado que las personas que durante los primeros 10 años de vida tuvieron mejores condiciones de educación, alimentación y buen trato, en el futuro desarrollan mejores habilidades intelectuales", dice.

Sin embargo, la mayoría de expertos coincide en que antes que nada lo importante es no dejar de cultivarse. "Las personas que tienen un envejecimiento exitoso es porque nunca han perdido el interés por aprender ni la capacidad de sorprenderse", anota Gómez.

Uno de los casos que quizás ilustra esta situación es el del estadista inglés Winston Churchill, quien luego de varios años de lucha política, se dedicó a pintar y a escribir. En Colombia una de las experiencias más significativas es la del escritor Otto Morales Benítez, quien a sus 89 años ya ha publicado 125 libros. "Todo consiste en trabajar con constancia y tenerle mucho amor a la vida", dijo él en una entrevista.

Otra es la del escritor antioqueño Mario Escobar, quien cuando andaba por los 50 años abandonó su fábrica metalmecánica, se refugió en su finca a hacer lo que siempre quiso. El resultado fueron más de 15 novelas; decenas de cuentos, ensayos, crónicas y reportajes.

Estas experiencias son fundamentales, según la neurosicóloga Patricia Montañes. Ella dice que aunque hoy día se habla mucho de estimular el cerebro, "lo importante es que sea con una actividad del interés de la persona y que lo entusiasme". De acuerdo con el geriatra Marco Antonio García, el ser humano posee un sistema de reservas neurológicas que le permiten aprender incluso hasta los últimos días de la vida. "Aunque con los años -explica García- hay un envejecimiento de la mente y las personas mayores pueden tardar más tiempo en asimilar información, esto no implica que no puedan adquirir nuevo conocimiento".

Y tal vez esta haya sido la premisa que siguieron los grandes de la historia para alcanzar sus metas incluso hasta los últimos días de sus vidas. Como dijo Picasso: "Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida".

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