Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/04/18 13:05

Cuidado con las enfermedades respiratorias

Con la llegada de las lluvias aumenta el número de niños enfermos con síntomas de gripa. Estas son algunas recomendaciones para identificar cuándo el manejo es casero y cuándo hay que ir a urgencias.

La tos y la fiebre son los síntomas que más asustan a los padres. Foto: © Klaus Tiedge/Corbis

La temporada invernal marca el inicio del primer pico respiratorio del año y enfermedades como gripa, neumonía y bronquiolitis son más frecuentes en esta época. Por eso desde hace unos años el Ministerio de Salud utiliza las guías de atención de enfermedades prevalentes en la infancia (AIEPI). Esta estrategia, desarrollada por médicos de Medellín, ayuda a los profesionales de salud a abordar la atención de los niños enfermos.

Lo importante de esta guía es que no sólo está enfocada a capacitar al personal de salud, sino que busca dar las recomendaciones básicas a los padres para que puedan reconocer los síntomas y signos que indican que el niño debe ser atendido en un servicio de urgencias. Conocerlas es importante si se tiene en cuenta que la enfermedad respiratoria aguda (ERA) es la principal causa de mortalidad infantil en el país. El uso adecuado de estas guías de tratamiento ha disminuido las tasas de mortalidad infantil en el país.

Lo primero que se debe identificar es el estado general del niño: si no recibe comida o vomita todo, si está somnoliento o ha tenido una convulsión, el paciente debe ser remitido inmediatamente a un servicio de urgencias. Si el niño no ha presentado nada de esto, la atención se puede hacer en un primer nivel.

La ERA se divide en neumonía, bronquiolitis, laringotraqueitis y gripa. No es usual que los centros de salud de primer nivel tengan un servicio de radiología o un laboratorio clínico, por eso los médicos deben hacer un diagnóstico teniendo en cuenta el interrogatorio y el examen físico del paciente. Los padres deben reconocer los síntomas de alarma y mencionarlos en la consulta con el médico.

Un signo de alarma es la frecuencia respiratoria. Respirar muy rápido indica que no está llegando oxígeno suficiente a los pulmones. El número de respiraciones por minuto varía dependiendo de la edad del niño: es anormal cuando son más de 60 en uno menor de dos meses, más 50 respiraciones en un lactante hasta 12 meses y más de 40 en niños de hasta cinco años. Si además de esto un niño tiene tirajes, es decir, retracciones en el tórax, especialmente entre las costillas o en el área debajo de las clavículas, hay alto riesgo de que sea una enfermedad respiratoria grave y debe ser manejado de inmediato por urgencias.

Se debe mantener el niño hidratado y aunque el apetito disminuye, como en cualquier enfermedad, la madre debe ofrecer con mayor frecuencia leche o sales de rehidratación oral. Se deben evitar los cambios bruscos de temperatura y en lo posible prohibir visitas y salidas a centros públicos como centros comerciales.

Tos y fiebre son los síntomas que más asustan a los padres. Pero hay que explicar que estos signos son medidas de defensa del cuerpo y no siempre significan gravedad. Cuando existe un incremento en la temperatura es señal de que el cuerpo está peleando contra la infección. Una gripa puede ocasionar fiebre que normalmente no dura más tres días y se debe manejar con paños de agua fría en la frente y las axilas. El uso de acetaminofén es la primera opción para disminuir la fiebre, pero no se recomienda utilizar antiinflamatorios sin autorización de un médico.

La tos es un reflejo del cuerpo para expulsar un cuerpo extraño de la vía aérea. La mayoría de veces son flemas que se producen en la nariz y al pasar por la garganta producen el estímulo. Lo mejor es hacer lavados nasales con suero fisiológico y mantener la nariz limpia. No se recomienda la automedicación de remedios para la tos y en menores de dos años no se debe usar antihistamínicos como la loratadina.

Los resfriados son la principal causa de visitas al médico, pero la mayoría de veces no es necesario acudir a servicios de urgencias donde el niño se puede contagiar de algo mucho más grave debido al volumen de pacientes con enfermedades infecciosas. Si se identifican los signos de alarma y se toman las medidas de cuidado en casa, se pueden evitar hospitalizaciones y manejos innecesarios.

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