Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/06/23 00:00

Sana, sana.

Aunque el estrés se ha convertido en un ingrediente del diario vivir no hay porqué hacerse el mártir y soportarlo. Hay muchas maneras de combatirlo.

Vivir con estrés es tener que vivir a diario con un problema que no sólo afecta la parte emocional sino también la física de las personas. Por ello los tratamientos empleados para manejarlo deben solucionar estos diversos aspectos. Hay que tener en cuenta que todos los seres humanos reaccionan de maneras diferentes y que por ello es necesario que un especialista realice un diagnóstico individual a cada paciente de cómo en cada caso concreto lo está afectando el estrés.

Y así como sus efectos son variados, también hay muchas maneras de combatirlos. Existe un enfoque clásico que generalmente utilizan los siquiatras, que consiste en el uso de medicamentos antiansiolíticos (para manejar la ansiedad), tranquilizantes como el Zoloft y antidepresivos como el Prozac. Además suelen recetarse relajantes musculares para disminuir la tensión. Por otra parte está la farmacología alternativa, que trabaja con esencias naturales como la pasiflora y la valeriana, que tienen efectos sedantes, o estimulantes como el ginseng.

Hay además una serie de terapias complementarias. "El paciente puede tomar la decisión de aprender a manejar por sí mismo la situación. Para ello debe adquirir una serie de herramientas mentales", asegura la sicóloga Claudia Londoño.

Una de las terapias que hace parte de este enfoque es enseñar técnicas de relajación. En algunos centros al paciente lo conectan a unos sensores y en la pantalla de un computador puede ver cuán agitada es su respiración y cómo están sus latidos. De esta manera se hace más consciente de su problema e intentará solucionarlo. La base de la relajación, al igual que del yoga y el tai chi, es la respiración. "Una persona estresada tiende a hacer respiración torácica corta y rápida. La idea es que la respiración sea abdominal para disminuir la actividad de la parte del sistema nervioso que regula las reacciones de estrés en el cuerpo", explica Londoño. La técnica incluye ejercicios de estiramiento (como la rotación pausada de hombros), meditación y visualización. Estas dos últimas consisten principalmente en aprender a enfocar la mente en algún estímulo. Otra técnica interesante es la de la autoacogida. "Es tener una buena madre interna haciendo con nosotros mismos lo que nuestras mamás hacían cuando éramos pequeños y teníamos miedo", explica el siquiatra Ariel Alarcón. Este enfoque se basa en darse fortaleza a sí mismo.

Las alternativas son tan variadas que pueden ir desde enseñar al paciente técnicas para manejar el pensamiento (para aprender a reconocer patrones que inducen a pensar negativamente), a manejar las emociones y expresiones con técnicas de autocontrol y de comunicación, además de enseñar a manejar adecuadamente el tiempo hasta realizar terapias más exóticas como la cromoterapia. Esta consiste en armonizar los centros energéticos del cuerpo con filtros de colores. "Por ejemplo, si hay un punto muy cargado se enfría con el color azul y si hay uno descargado se usa el rojo", explica el médico inmunólogo y especialista en medicina alternativa Oscar Mayorga.

Una opción novedosa es el arteterapia, especial para prevenir y manejar el estrés postraumático. "A veces es difícil contar con palabras sucesos traumáticos y es más fácil hablar con un dibujo, por ejemplo", cuenta Andrée Salom, experta en esta técnica.

Lo más importante es que el paciente reciba la asesoría de un especialista y de acuerdo con su situación escojan cuál es la manera más adecuada para aprender a manejar el estrés.

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