Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1997/12/29 00:00

SE HACE CAMINO AL ANDAR

Aumenta el número de colombianos que se reencuentran con la naturaleza a través de las caminatas por los antiguos caminos reales.

SE HACE CAMINO AL ANDAR


Aunque para muchos el domingo se hizo para dormir, comer y ver televisión cientos de colombianos lo aprovechan para convivir con la naturaleza. Son los caminantes, personas que no tienen ningún reparo en levantarse temprano, cargar un morral y caminar durante varias horas por el campo con el único fin de observar el paisaje y respirar aire puro.
A nivel nacional la tendencia ha logrado una acogida muy grande. Sólo en Antioquia hay alrededor de 200 grupos, como se pudo comprobar en los dos encuentros de caminantes realizados en la Casa de la Cultura de Sabaneta en 1995 y 1997. La fiebre por caminar también ha contagiado a otros departamentos como Santander, Caldas, Cundinamarca, Boyacá y Valle del Cauca, en donde varios organismos y universidades se han encargado de difundir esta actividad, y generar a su vez una conciencia ecológica.
Gracias a este fenómeno hombres y mujeres de la gran ciudad dejan a un lado el estrés y permiten ser guiados hacia el interior de las montañas con la misma confianza que lo hacían los viajeros del siglo pasado. Por los antiguos caminos reales, mejor conocidos como caminos de herradura, ya no solo se desplazan unos pocos campesinos que se dirigen con sus burros al mercado del pueblo. Hoy por hoy se han convertido en la ruta ecológica de los caminantes que encuentran en estos senderos la mejor escuela para aprender sobre los recursos naturales de las distintas regiones del país.

La jornada
De lejos parecen una fila de hormigas cargando bultos multicolores que resaltan en medio de un paisaje verde. Al igual que los pequeños insectos, no hacen ruido cuando caminan y marchan al compás de los sonidos del campo. Una de sus prioridades es no interferir con la vida rural, por lo que está estrictamente prohibido llevar walkman, televisores o cualquier tipo de aparato que altere la tranquilidad del lugar. No se permite arrojar basuras ni dejar ningún tipo de material proveniente de la ciudad. El control es tan estricto que no se admiten grupos de más de 30 personas en los distintos recorridos ya que el ingreso abrupto de mucha gente a un lugar prácticamente virgen sólo causa daños a la naturaleza. Cada caminata es una experiencia única y, aunque algunas veces los recorridos sean los mismos, siempre hay algo nuevo que descubrir debido a que es posible apreciar numerosos paisajes y atractivos turísticos _la mayoría desconocidos por el común de la gente_ que motivan a las personas a indagar más sobre la geografía y la conservación del hábitat natural.
Según Alfonso Gamboa, fundador del grupo 'Sal si puedes', las personas que se inician en esta actividad y la practican con cierta frecuencia llegan a desarrollar una especie de adicción tan grande que cuando no pueden caminar llegan a experimentar ansiedad. Para Gamboa esto es muy lógico si se tiene en cuenta que al caminar se mejora la calidad de vida, se beneficia la salud, se fomenta la integración y se aprovecha el tiempo libre de manera recreativa. Es muy frecuente que quien camina por primera vez sienta el deseo de continuar con esta actividad debido a que en poco tiempo se comienzan a ver los resultados del contacto con la naturaleza, es decir, la gente se vuelve más calmada, se olvida del estrés y mejora considerablemente su estado físico.
Según Heriberto Forero, miembro del grupo 'Terapia Verde', es importante comenzar con caminatas suaves para ir aumentando poco a poco, dependiendo del desempeño de cada persona. Lo ideal es iniciar con recorridos de siete a ocho kilómetros, que tienen una duración de cuatro horas, para luego ir avanzando hasta caminatas de 30 kilómetros. En todos los desplazamientos se cuenta con tres guías, quienes se ubican al frente, en medio y al final del grupo para evitar que la gente se disperse y se pierda. La preparación de los guías incluye instrucción sobre el terreno, primeros auxilios y algunos conocimientos básicos sobre botánica, historia y geografía.
A pesar de los peligros naturales hasta el momento no se ha presentado ningún tipo de accidente y los directores de los diferentes grupos aseguran que es una práctica totalmente segura, siempre y cuando se tengan en cuenta las observaciones de los guías. En cuanto a la presencia de grupos armados, los representantes de varias asociaciones coinciden en afirmar que jamás han tenido problemas si bien es cierto que en muchas ocasiones se han encontrado de frente con guerrilleros y paramilitares. No obstante hay regiones que han sido vetadas, como es el caso de Sumapaz (Cundinamarca), Caño Cristales (sierra de La Macarena) o el parque de los Katíos (Urabá), en donde ya no hay caminatas debido a los problemas de violencia que se presentan.
Los nuevos arrieros'Caminantes del retorno', 'Terapia verde', 'Vagabundos del cosmos', 'Sal si puedes', 'Patianchos', 'Rastros', 'Aves del paraíso' y 'Altitud' son apenas los nombres de algunos de los muchos grupos de caminantes que hay en el país. Aunque el fenómeno ha logrado gran acogida y cada día surgen nuevas organizaciones que comparten los ideales de integración, recreación y ecología, hay dos grupos que han sido líderes en sus regiones por su labor a lo largo del tiempo. Ellos son 'Sal si puedes' (Bogotá) y el 'Club de caminantes de la Universidad de Eafit' (Medellín), los cuales llevan más de 20 años al frente de las caminatas. Al comienzo acudían amigos y familiares que veían en esta actividad una forma de divertirse sanamente. Con los años los grupos fueron creciendo hasta el punto de que 'Sal si puedes' logra movilizar anualmente cerca de 24.000 personas.
Los grupos son en su mayoría heterogéneos pues no se hace ninguna distinción en cuanto a edad, sexo, condición social o nacionalidad. Este último aspecto es importante ya que la presencia de extranjeros es sorprendente. Contrario a lo que muchos creen, ellos están acostumbrados a las caminatas debido a que en Europa hay numerosos sistemas de caminos que unen los países y que permiten largas marchas.
La labor educativa de los grupos se ha ampliado, como se puede observar con los 'Caminantes del retorno', organización que sigue los ideales del fotógrafo Andrés Hurtado, quienes realizan recorridos con los estudiantes de primaria y bachillerato de varios colegios privados y públicos en los cuales les inculcan el respeto hacia la naturaleza. Este respeto es compartido por los caminantes de 'Terapia verde', quienes en repetidas ocasiones llevan a cabo jornadas de limpieza en las que caminan por los senderos recogiendo toda la basura que arrojan las personas que van de paseo.
En otras palabras, ser caminante es algo que se lleva por dentro. Si no que lo digan los miembros de los 'Patianchos', quienes se están preparando para la gran caminata de Compostela, el antiguo camino de la cristiandad. Este recorrido de 200 kilómetros se inicia en Francia y termina en la ciudad española, en donde se premia a los participantes con La Concha, el mayor galardón de los caminantes en el mundo, que confiere el título universal de peregrino.

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