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| 9/27/2008 12:00:00 AM

Sea geoturista

Nace una nueva forma de turismo que busca preservar las características y la identidad de cada destino. SEMANA recomienda tres parajes en Latinoamérica.

Hay ciudades sin identidad. No parecen ofrecer al turista algún toque distintivo, y más bien reproducen el ambiente de otros lugares, con los mismos restaurantes, la misma arquitectura, las mismas tiendas. Otros sitios, por el contrario, han logrado mantener su sello característico. Eso sucede al norte de Chile en el desierto de Atacama, donde un atardecer es único. La luz del sol cae suavemente sobre la cordillera y les da unos visos rosados y púrpuras a las montañas y volcanes que en pleno día reflejarían el tono ocre de la tierra. El pueblo oasis, llamado San Pedro, casi no se distingue a lo lejos porque sus casas son hechas del mismo material de la tierra. Cuando el viajero pone pie firme allí sabe que está en un lugar excepcional.

El desierto de Atacama reúne las condiciones de lo que se denomina geoturismo. Se trata de una nueva tendencia de viajes que busca conocer lugares con características especiales sin afectarlos. No es ecoturismo, pues este no se preocupa por la cultura humana, aunque hace parte de la definición. Según Jonathan Tourtellot, editor de la revista Traveler de la National Geographic Society, y quien en 1997 acuñó este término, el geoturismo es un antídoto para el turismo masivo y descuidado que amenaza con acabar los lugares especiales de la Tierra. "Es un turismo que preserva y promueve el carácter geográfico de un lugar, su ambiente, su cultura, estética, herencia y el bienestar de sus habitantes",enfatiza.

Según el experto, se calcula que en 2010 la gente hará 1.000 millones de viajes afuera de sus países. Si a esto se le suman los viajes domésticos, se verán 7.000 millones de turistas recorriendo la Tierra. "Es como si 4.000 millones de personas decidieran ir a ver la Mona Lisa. Tomaría 309 años, aun con grupos de 25 personas por minuto, 24 horas al día", asegura Tourtellot. El geoturismo pretende que la gente, tanto turistas como operadores, se prepare para ello.

Muchos lugares han sido impactados por el turismo masivo, como las Islas Galápagos y la Costa del Sol en España, a la cual Tourtellot se refiere como 'Costa del Concreto'. Pero hay muestras de destinos apetecidos que han logrado mantener su integridad. Según un sondeo hecho por Traveler y la Universidad de Leeds en Inglaterra, los fiordos de Noruega y la ciudad colonial de Guanajuato en México ocupan los primeros lugares.

Un elemento que indica geoturismo es que el viajero salga a la tienda y pueda comprar productos de la vida cotidiana, no souvenirs. O que el guía sea una persona nativa que enseñan a los visitantes su estilo de vida. Como sucede con Pamela Acosta, guía del hotel Tierra Atacama en San Pedro. "Yo no tengo electricidad en mi casa, no la necesito", dice orgullosa. Ella vibra al explicar los orígenes geológicos del desierto en el recorrido por el valle de la luna. También muestra su lucha en la defensa del agua del parque Tatio, el campo de géisers más grande del mundo, a 4.500 metros de altitud.

En la lista de Traveler, otro destino atractivo que ha sobrevivido al turismo masivo es el lago Titicaca, un lugar inconfundible en límites entre Perú y Bolivia. Allí vive el pueblo indígena de los Uros, quienes durante cientos de años han construido islas artificiales en medio del lago con una paja especial que sólo crece allí. Encima de estos montículos hacen sus casas, los corrales para animales, sus cocinas y sitios de reunión. Para movilizarse por todo el lago construyen con el mismo material balsas que en la proa tienen caras de alpacas, vicuñas y llamas. "Ver que del mismo material hacen toda su vida me mostró su sencillez y armonía con la tierra", dice Ángela Londoño, una turista que visitó el lugar. Un detalle que llama la atención son los colores vivos que utilizan las mujeres de la zona para vestirse. "Ellas me contaron que lo hacen para honrar a la madre tierra, pues si usan los mismo colores que la naturaleza ha puesto en las flores y frutos también serán conocidas como sus hijas", dice esta geoturista.

Salta, al norte de Argentina, es otro tesoro de Suramérica que cae en esta categoría. Esta región ofrece un paisaje variado, que va desde desiertos hasta valles fríos y fértiles. Muchos lo ven como una fusión entre el oeste norteamericano y el Napa Valley californiano. Aparte de las ciudades coloniales, las excursiones entre las montañas son la máxima atracción de la zona.

Pero no todos tienen que ser parajes naturales. El geoturismo también se puede hacer en sitios cargados de historia y cultura como Venecia. Según Tourtellot, el geoturista debe buscar en cada ciudad lo auténtico. "Con el aumento del turismo masivo es fácil no vivir la experiencia de muchos lugares fuera de la playa, la cancha de golf y el hotel. Pero les aseguro que es mucho más divertido salir de allí y conocer el lugar y su gente", dijo en una entrevista a la reviste Ode.

En este mundo donde todos merecen 15 días de vacaciones, Tourtellot señala que se requieren de héroes del geoturismo para evitar que lugares especiales como Toscana, Cuzco, el desierto de Arizona o Petra se mantengan protegidos. Es una idea que no sólo aplica para el turista, sino también para los promotores de turismo y los funcionarios del gobierno, con el fin de que los lugares conserven ese carácter especial que los hace atractivos. De esta manera, en vez de transformarse en aldeas globales homogéneas, se busca que el turismo sirva para resaltar esa particularidad de cada localidad que los hace únicos.
 
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