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| 1/3/2015 12:00:00 AM

Separados por la tecnología

Estudios recientes afirman que usar aparatos electrónicos en la alcoba es una de las principales causas de conflictos entre las parejas.

Recuadro

Bullet

El hIncium fuga. Ut laut quam simagnim eum sendi velestia intiunt optatib



Una vez el país conoció el escabroso caso de los jóvenes de Soacha y el ministerio creó una comisión especial para investigar los hechos, Montoya no sólo no participó en la convocatoria de ésta, sino que ordenó su propia investigación.



Justo antes de que la comisión del Ministro entregara sus conclusiones y cuando empezaron a correr los rumores de que habría una purga interna, Montoya decidió anticiparse y cinco días antes retiró de sus cargos a tres coroneles por “graves indicios” que le reportó su propia indagación.



El general no fue invitado a la reunión en la que la comisión especial entregó sus hallazgos directamente al presidente Uribe. La ausencia de Montoya no tiene explicación si se considera que él es el comandante supremo de los hombres que estaban siendo investigados.



No todos los 27 militares expulsados tuvieron participación directa en los hechos de Ocaña. Sin embargo, por cadena de mando y control se ordenó la destitución de algunos generales. Dentro de esa lógica muchos se preguntan si la responsabilidad del control llega hasta el general Montoya.



De cualquier manera, lo ocurrido es un duro golpe para el general. No sólo por tratarse de sus hombres, entre ellos algunos muy cercanos a él como el general Pico Hernández y el coronel Santiago Herrera, sino porque él es considerado el principal promotor de la cultura del conteo de bajas o body count.

Andrea, de 30 años, está deprimida porque su vida de pareja ya no es la misma. Alejandro, su esposo desde hace tres años, llega casi siempre tarde a la casa después de una larga jornada laboral y sigue resolviendo asuntos pendientes. “Cuando nos vamos a acostar él sigue con su iPad encendido y no tenemos casi tiempo de conversar. Incluso nuestra vida sexual ha desmejorado”, afirma. Casos como los de Andrea y Alejandro son muy comunes en la actualidad, pues el uso permanente de los aparatos electrónicos ha afectado la vida de pareja a tal punto que muchas relaciones se acaban por ese motivo. De hecho, estudios recientes han evidenciado esta tendencia.

Un grupo de investigadores de la Universidad Brigham Young, en Estados Unidos, evaluó a 143 mujeres que vivían con su pareja para calcular qué tanto interferían los smartphones, la televisión, los computadores o las tabletas digitales en su relación. El 70 por ciento de ellas afirmó que eran un obstáculo, pues interrumpían al menos una vez al día los pocos ratos libres que disfrutaban junto a su compañero, como las horas de las comidas, cuando conversaban o se iban a acostar. Esto, en consecuencia, las hacía sentir desanimadas y poco satisfechas con la relación.

Otro estudio realizado por profesores de la Facultad de Salud y Ciencias de la Conducta de la Universidad de Queensland (UQ), Australia, reveló que el uso de estos aparatos debe ser recíproco y compartido, pues de lo contrario puede generar inseguridad y baja autoestima en la persona que los utiliza menos, especialmente cuando interfieren en los momentos íntimos de la pareja.

Lo más delicado de usar estos aparatos en exceso es que afecta la vida sexual de las parejas. La sexóloga australiana Matty Gray, columnista del diario The Sunday Morning Herald, reveló que uno de sus pacientes que llevaba apenas seis meses casado le contó que su esposa siempre tenía el iPhone cerca a la cama y que a veces lo contestaba cuando estaban haciendo el amor. Eso, además de molestarlo mucho, lo hizo sentir poco importante y decepcionado. “Si uno de los dos está conectado todo el día y el otro no hace lo mismo es natural que pierdan conexión”, afirma Pieter J. Rossouw, coautor del trabajo de la UQ, publicado en 2014 en la revista International Journal of Neuropsychotherapy.

Esta misma percepción salió a flote en una encuesta realizada por miembros de la University College de Londres en 2013. El estudio reveló que la frecuencia con que las parejas tienen relaciones ha disminuido con el paso de los años a causa de los temas laborales y económicos, pero también en gran medida por las nuevas tecnologías. “Muchos llevan sus tabletas y ‘smartphones’ a la cama para responder correos de trabajo o personales y para revisar su cuenta de Facebook o Twitter. Esto les impide tener una vida sexual activa”, dice Cath Mercer, líder del estudio.

Ante este panorama, los psicólogos y sexólogos recomiendan establecer ciertas reglas. Una de ellas es apagar los aparatos al desayuno, al almuerzo y a la comida. También debe haber ciertas áreas de la casa sin aparatos electrónicos, sobre todo en la alcoba que es un “espacio sagrado libre de tecnología. Allí solo debería funcionar el despertador”, señala Rossouw.

Aunque adaptarse a normas no es una tarea fácil y requiere tiempo, es posible hacerlo poco a poco y de manera flexible para no generar conflicto. Además, la tecnología no es del todo mala para una relación, pues puede ayudar a unir más a las parejas, como por ejemplo al ver televisión juntos. Todo depende de que compartan mientras están en el lecho y de que sepan negociar y supervisar de forma amigable cómo y cuándo usar los aparatos electrónicos. Porque siempre es mejor un besito que un tuit.
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