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| 6/11/2016 12:00:00 AM

Ellas sí quieren sexo

Un estudio reciente demostró que aunque las mujeres parecen más recatadas en la cama, en realidad tienen el mismo apetito sexual desaforado de los hombres.

En el imaginario de la gente las mujeres son más pudorosas mientras que los hombres son más lujuriosos. Estudios y sondeos han perpetuado esta creencia según la cual ellas son las más castas: tienen menos amantes, son difíciles de convencer para llevar a la cama y solo practican el sexo por amor. Incluso en las encuestas se sabe que ellas siempre tienden a mentir sobre su actividad bajo las sábanas mientras que ellos quieren exagerar. Para no ir más lejos, un estudio de la Universidad Estatal de Ohio encontró que ellas piensan en sexo diez veces al día mientras que los hombres lo hacen el doble.

Pero según un estudio realizado por científicos canadienses las mujeres tienen el mismo deseo sexual. Esto significa que anhelan a su pareja de la misma manera y con la misma intensidad, piensan en sexo las mismas veces y quisieran llevar la iniciativa si ese comportamiento no fuera mal visto en la sociedad.

Para la investigación, el grupo de expertos reclutó a 229 parejas en un rango de edad entre 18 y 68 años, que tenían en promedio seis años de convivencia y sostenían relaciones sexuales una o dos veces a la semana. Dividieron el grupo en tres. A unos les pidieron escribir durante tres semanas un diario con detalles relacionados a su deseo sexual y satisfacción de la relación. Para otros la tarea consistió en registrar sus niveles de deseo. Y las parejas del tercero, además de lo anterior, debían grabar un audio sobre su actitud frente al rechazo sexual. Al analizar los tres grupos, los investigadores llegaron a la misma conclusión: los hombres subestimaron el deseo sexual de las mujeres por miedo a que los rechazaran.

Los expertos creen que ese puede ser el origen de uno de los grandes mitos de la sexualidad. Aunque ellas tienen ganas, ellos no perciben esas señales para que no les digan que no. Después de todo, en el imaginario colectivo predomina la idea de la mujer que tiene dolor de cabeza y no está para esos menesteres o que se mete en la cama y da la espalda a su hombre o incluso que acepta pero no se muestra muy entusiasta. Pero resulta que, según el estudio canadiense, ellas tienen la libido más alta que sus esposos o compañeros.

Investigaciones anteriores habían corroborado ya este hecho. Aunque al principio de la relación es posible que los hombres superen a las mujeres en el deseo sexual, en parejas ya consolidadas el deseo se nivela. Pero si los hombres creen que ellas tienen casi siempre la libido por el piso, como hábilmente aparece en películas y telenovelas, no van a insinuar tantas veces una relación sexual por miedo a que los dejen viendo un chispero.

Otro trabajo publicado recientemente en la revista Current Sexual Health Reports encontró que ninguno de los miembros de la pareja tienen mayor deseo sexual que el otro y por lo tanto, dicen los autores, la creencia de que las mujeres tiene menos deseo debe descartarse por completo.

Los expertos aseguran que el resultado de esta investigación refleja la cultura, la falta de comunicación de la pareja y una educación sexual sin bases científicas. Carlos Pol Bravo, sexólogo español y miembro de la Federación Europea de Sexología, considera que la mujer tiene más fuerza sexual y poderío erótico pese a lo que se piensa. “Tiene mayor deseo por naturaleza. Tiene más sensibilidad, emotividad, sensualidad y excitabilidad para llegar a la sexualidad y el erotismo. El hombre lamentablemente no la tiene”.

La cultura y las creencias erróneas tienen la culpa de que se piense lo contrario. Pol Bravo explica que las costumbres sociales y normas machistas establecidas históricamente han ido silenciando a las mujeres. Esto ha hecho que pierdan su fuerza sexual, se inhiban o traumaticen. “El machismo siempre ha castrado y opacado la sexualidad femenina. El deseo y la primacía del falo se impone, en muchos casos de manera violenta, por encima de los deseos de la mujer”, dijo a SEMANA.

La educación juega un papel importante en estos estereotipos. A los hombres se les enseña a mostrar esos deseos sexuales abiertamente mientras que no se les permite a ellas expresar su interés. “Se espera de una mujer que sea receptiva al deseo del hombre”, dice Miren Larrazabal, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología. “La sociedad presiona mucho más al hombre para que se manifieste como quién desea; mientras que a las mujeres se les ha inhibido su iniciativa sexual”, añade.

Otro punto que ilustra las diferencias de la educación sexual es la masturbación. Si bien desde la pubertad se da por descontado que los jóvenes están experimentando su sexualidad de esta manera, a ellas no se les da el mismo permiso de gozar a solas, algo que, según los expertos, podría ser la mejor manera de conocer su cuerpo y disfrutar tanto como los hombres.

La investigación de los canadienses también muestra que la falta de comunicación entre las parejas enmascara el deseo real tanto de los hombres como de las mujeres. En entrevista con el diario The Sunday Times, la terapeuta de pareja Sarah Fletcher, de la red Coupleworks, señala que casi siempre el problema es que el hombre no sabe leer las señales de deseo de la mujer y ella no entiende las del hombre. Esto sucede porque ambos sexos tienen diferentes sensibilidades. Mientras ellos son más visuales, las mujeres buscan más afecto. Si bien un abrazo puede ser el inicio de una faena ellos tienden a verlo como una simple expresión de cariño. “Pero ellas necesitan primero la conexión emocional para que luego aparezca el deseo”. La clave es entender esos dos puntos de vista y aprender a leerlos para no perder oportunidades.

Para Pol Bravo es necesario agregarle otros ingredientes a la receta de la comunicación para una buena salud sexual. El experto menciona la confianza y por encima de todo la complicidad. “Si son camaradas y hay confianza cuando desnudan el cuerpo, el alma y el pensamiento pueden llegar juntos al mismo fin. Una pareja con suficiente educación tiene la capacidad y confianza de solucionar sus problemas”, dice.

La educación sexual, según Larrazabal, también falla porque ha girado en torno al hombre. “Se centra en el coito y es machista”, dice la experta. Hasta hace poco la sexualidad femenina era desconocida. Por eso la única vacuna para los tabúes e inhibiciones es formar a hombres y mujeres en un contexto alejado de estos mitos. “Es necesario que niños y niñas reciban información con bases científicas. De esta manera es posible llegar a un cambio de actitudes y valores porque la salud sexual debe ser libre, segura y placentera”.

Mireia Darder, doctora en psicología y autora del libro Nacidas para el placer, instinto y sexualidad en la mujer, aseguró en una entrevista para la agencia Efe que las mujeres debían mirar su interior y dejar fluir el sexo para permitirse actuar en función de lo que sienten, desean y les pide el cuerpo. “Planteo a la mujer que se suelte y se olvide de tanta perfección, que acepte su cuerpo tal y como es, que se dé permiso para sentir”.

Otros, sin embargo, creen que ese día en que tanto las mujeres como los hombres puedan decir abiertamente sus deseos tardará en llegar debido a que aún hay mucho miedo de que al ser francos sean rechazados o señalados por sus propias parejas. Por eso muchos, y en especial las mujeres, dejan de revelar lo que quieren. El problema no es revelar mucho sino poco, dicen los sexólogos. Decir las cosas sin pelos en la lengua es el mejor regalo que se le puede dar a la pareja porque ayudará a dejar fluir esa energía vital llamada deseo.

Los mitos

Además de creer que las mujeres tienen poco deseo sexual, la sociedad ha creado estas ideas falsas que  afectan la sexualidad femenina. La mal llamada frigidez, una manera peyorativa de hablar de la anorgasmia, la dificultad física o mental para llegar al orgasmo, que tiene tratamiento.

La creencia de que las relaciones sexuales durante la menstruación afectan al hombre y lo contaminarían.

La idea de que durante el embarazo ellas no están disponibles para el juego del sexo cuando durante esta época es posible disfrutarlo con normalidad y, de hecho, muchas mujeres lo encuentran muy placentero. La razón principal es que el cuerpo de ellas sufre cambios físicos que hacen la experiencia del orgasmo mucho más memorable.

Otra falsa creencia es que la sexualidad femenina se extingue con la llegada de la menopausia. Pero lo cierto es que es posible gozar del sexo en esta época de la vida

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