Si no ocurre ningún percance, en la madrugada del lunes la nave Curiosity tocará suelo marciano y cumplirá la parte más arriesgada de la misión que empezó en noviembre pasado cuando partió de la Tierra. Serán ‘siete minutos de terror’ durante los cuales el artefacto descenderá, luego de entrar en la tenue atmósfera marciana, y llegar al cráter Gale, formado hace unos 3.000 millones de años. El trabajo del vehículo espacial, de 900 toneladas de peso, es evaluar la zona circundante durante aproximadamente dos años para determinar si hubo vida en el planeta rojo. Para que la operación sea exitosa, deben funcionar a la perfección un escudo térmico, un paracaídas supersónico de 16 metros de diámetro, retrocohetes de frenado y una especie de grúa espacial que hará descender la nave por medio de tres hilos de nylon hasta que toque la superficie. De ser así, se marcaría un hito en la historia de la exploración espacial.