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| 1/21/2012 12:00:00 AM

Sin cicatriz

Un cirujano colombiano desarrolló un nuevo procedimiento para esconder las marcas que deja la cirugía tradicional de rejuvenecimiento facial.

Quienes sobrepasan los 40 años empiezan a considerar una cirugía de rejuvenecimiento facial para eliminar las marcas que deja el paso de la edad. Es en esta época en la que la piel se empieza a adelgazar y las fibras elásticas y el colágeno, que es su soporte, se atrofian, con lo cual no solo aparecen las arrugas y las líneas finas de expresión, sino también la caída de las estructuras faciales, los párpados, los cachetes y la fastidiosa papada.

La cirugía tradicional se hace con un corte grande que parte desde encima de la oreja y la bordea por delante y hacia atrás. El problema con esta técnica es que muchas veces la persona no cicatriza bien y resulta una marca visible poco estética que limita a las mujeres, pues ya no pueden considerar una cola de caballo o cualquier otro peinado recogido. El inconveniente es mayor para los hombres, ya que no tienen cómo esconder esta cicatriz con el pelo ni se maquillan para matizarla.

Consciente de este obstáculo, que es el estigma de la cirugía de estiramiento facial, el cirujano Alfonso Riascos, del Centro Médico Imbanaco de Cali, desarrolló una técnica para que estas cicatrices no sean visibles. Se trata de una incisión mucho más pequeña que, a diferencia de la técnica tradicional, no se hace alrededor de la oreja sino en el cuero cabelludo.

"Se realiza una incisión mínima de entre dos y cinco centímetros en la parte superior de la oreja, y la cicatriz queda oculta en lo que la gente llama la patilla", le explicó Riascos a SEMANA. Gracias a un tipo de corte en el que los folículos pilosos no se dañan, el pelo vuelve a crecer encima de la cicatriz, con lo cual esta queda totalmente escondida.

A diferencia de la cirugía convencional, cuya recuperación dura de 10 a 15 días, con esta nueva técnica ese proceso no toma más de cinco, porque la piel sufre poco y se producen menos inflamación y morados. Además, el procedimiento dura menos tiempo, el paciente no siente dolor, y los riesgos de infecciones o lesiones disminuyen, ya que el tejido preserva una mejor circulación.

Hasta la fecha, Riascos ha tratado a 300 pacientes con esta técnica, entre ellos a André Share, un exmíster Universo, así como a reinas de belleza. También la ha presentado en congresos de cirugía plástica en Latinoamérica y es invitado a mostrarla en Europa, por lo cual muchos de sus colegas han venido de todas partes del mundo a conocerla. Más recientemente, la revista Aesthetic Plastic Surgery, publicación de la Sociedad Americana e Internacional de Cirugía Plástica y Estética, publicó un artículo sobre esta técnica a la que describe como "innovadora".

Esta cirugía, conocida en los círculos científicos como ritidoplastia, ha sufrido una gran transformación. Antes consistía en templar la piel, pero hoy busca reposicionar la grasa, músculo y todos los tejidos que por el paso del tiempo han descendido y producen esa apariencia de envejecimiento. "Y no es estirando la piel como se logra rejuvenecer la cara, sino colocando cada cosa en su lugar, lo cual da una apariencia más natural".

Por no tener estigmas visibles ni apariencia de momia, señala Riascos, es evidente el cambio en la persona, pero es muy difícil detectar que este se produjo por la cirugía plástica.

Riascos dice que el paciente ideal para este tipo de procedimiento son hombres y mujeres entre 45 y 65 años. Los mayores de 70 que tengan la piel muy flácida y muchas arrugas ya no son tan buenos pacientes para someterse a ella.

Teniendo en cuenta que la cirugía plástica busca mejorar la apariencia de la persona, la cicatriz siempre ha sido la preocupación tanto de los médicos como de los pacientes. La técnica desarrollada por Riascos es un paso adelante para borrar la evidencia de la cirugía, pero con los resultados positivos del rejuvenecimiento facial.
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