Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/05/21 00:00

Los gorditos viven más

Estudios recientes sugieren que las personas que tienen un poco de sobrepeso son más longevas que aquellas con un peso normal.

Los gorditos viven más Foto: Javier De La Torre

Siempre se ha dicho que para tener buena salud y vivir más lo mejor es evitar el sobrepeso y la obesidad. Por eso los médicos recomiendan siempre a la gente cuidar lo que come y hacer ejercicio. Sin embargo, una investigación reciente sorprendió al afirmar que las personas que tienen apenas un leve sobrepeso, lo que en el argot popular se llamaría ‘repuesticas’, viven más que quienes se encuentran en el rango del peso normal. El hallazgo, publicado en la revista The Journal of Medical Association (JAMA), ha desatado una gran controversia entre los expertos en nutrición, pues contradice lo que muchos científicos han señalado durante décadas.

Expertos del Hospital Universitario de Copenhague, Dinamarca, analizaron para el estudio datos de 100.000 adultos daneses durante los últimos 40 años y encontraron que quienes tenían entre 1 y 5 puntos más de índice de masa corporal (IMC) de lo normal, vivían más. El IMC es la medición que resulta de dividir los kilogramos de peso por el cuadrado de la estatura en metros. Los especialistas llaman peso normal a un IMC de entre 18,5 y 24,9; cuando la cifra supera 25 unidades es sobrepeso, y si está por encima de 30 es obesidad.

“Observamos que aquellos en la categoría de sobrepeso tenían los menores índices de mortalidad. Por lo tanto viven más tiempo”, señaló a SEMANA el líder de la investigación, Børge Nordestgaard, médico jefe en bioquímica clínica del Hospital Universitario de Copenhague.

Los resultados concuerdan con otros estudios que demostraron que tener unos kilos de más protegía a las personas, especialmente después de los 40 años. Katherine Flegal, científica del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos, fue la primera en poner sobre la mesa este tema al publicar en 2005 un estudio en el que demostró que las personas con un IMC entre 25 y 30 unidades tenían mayor expectativa de vida. El fenómeno se conoció como la paradoja de la obesidad: personas que a pesar de estar un poco pasadas de peso logran sobrevivir más que otros pacientes con bajo peso u obesidad mórbida.

La mayoría de los especialistas no apoyó la teoría de Flegal, pues contradice la evidencia de que el sobrepeso aumenta el riesgo de cáncer, enfermedades cardiacas y diabetes tipo 2, la tríada de males crónicos que causa más muertes. Ante las duras críticas, Flegal publicó otro estudio mucho más extenso en 2013 en el cual incluyó datos de varios países, y confirmó la correlación entre el menor riesgo de mortalidad por cualquier causa y el sobrepeso de una persona.

Ese resultado, según explica la autora, quizás se deba a que la gente con sobrepeso busca con mayor frecuencia los tratamientos médicos para controlar la hipertensión, la diabetes o los niveles altos de colesterol, y gracias a los avances en esta materia logran disminuir su riesgo de muerte. En cambio los pacientes con peso normal no reciben el mismo nivel de atención porque no van casi al médico y quedan más expuestos.

En varios estudios clínicos Chip Lavie, profesor de cardiología y autor del libro La paradoja de la obesidad, encontró que quienes conservaban niveles un poco más altos de grasa poseían mayores probabilidades de vivir más. Este planteamiento tendría sentido porque en la vejez el cuerpo está en proceso de deterioro: se pierde tejido óseo y masa muscular. Otros estudios en la misma línea de los de Flegal sugieren que para prevenir el cáncer es mejor ser delgados en la juventud y en la adultez, pero llegar a la tercera edad con unos kilos de más los protegería.

A pesar de la nueva evidencia el debate continuó y expertos como William Wittle, jefe del departamento de nutrición de la Escuela de Salud Pública en Harvard, señalan hoy que ni los hallazgos de Flegel ni el estudio de Nordestgaard “tienen sentido, pues muchos más estudios confirman que tener un índice de masa corporal por debajo de 25 está asociado con menor mortalidad en personas entre los 65 y 70 años”, dijo a SEMANA.

Otros opinan que no puede considerarse al pequeño sobrepeso el único factor que determina el aumento de la expectativa de vida. David Allison, investigador de obesidad de la Universidad de Alabama en Birmingham, Estados Unidos, señala que el debate ha merodeado la medicina durante 40 años y aunque es casi indiscutible que la correlación entre ambas existe, “el significado de dicha correspondencia sí es debatible”, señala. Y agrega que “hasta ahora no hay una respuesta certera”.

La razón por la cual es difícil obtener un dictamen contundente es que normalmente este tipo de estudios toman el IMC como único indicador de análisis. Pero según Benjamín Ramírez, nutriólogo de la Pontificia Universidad Javeriana, esto no debería ser así. Ilustra su punto con el caso de los atletas, que por lo general tienen una estructura ósea grande y masa muscular magra que los ayuda a tener un cuerpo tonificado y bien formado. En estos casos puede haber un IMC por encima de lo normal sin que eso signifique que tengan sobrepeso o sean obesos. “Si hay un sobrepeso muscular esto ayudará a largo plazo a vivir más y protegerá a la persona de padecer enfermedades crónicas, mientras que si tiene sobrepeso por grasa tendrá mayor riesgo de padecerlas”, dice Ramírez.

Además, el criterio para considerar obesa a una persona puede variar según la raza. En el sur de Asia, por ejemplo, las personas tienden a tener más grasa corporal por la misma cantidad de IMC en comparación con las de otras regiones del mundo. Así que en su caso los efectos nocivos asociados con el aumento de peso tienden a aparecer en los pesos absolutos más bajos.

Otras variables determinan la longevidad, como por ejemplo los hábitos de vida, pues influyen en la salud de una persona. Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Carolina del Sur encontró que las personas obesas que realizan a menudo ejercicio tienen hasta 12 años más de esperanza de vida que aquellos que tienen un peso normal pero son sedentarios. Así que “el peso no lo es todo y la grasa no siempre es lo peor. El estado físico es más importante que la gordura para la prognosis de una enfermedad a largo plazo”, asegura Allison.

Lo más probable es que este debate continúe. Mientras tanto, lo mejor es seguir las recomendaciones de siempre: mantener un peso saludable, tener una alimentación balanceada, hacer ejercicio con regularidad y evitar el estrés para tener calidad de vida y, ojalá, vivir mucho más.

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