Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1992/04/20 00:00

A SU SALUD!

Según los cientificos, algunos alimentos actúan como agentes protectores contra el cáncer.

A SU SALUD!

AL PRESIDENTE Bush le tocó comerse sus palabras. Hace unos meses el mandatario estadounidense ocasionó revuelo al confesar que odiaba al brócoli. Tal afirmación no hubiera pasado de ser una anécdota presidencial, de no ser porque los cultivadores del vegetal, en señal de protesta, le enviaron a la Casa Blanca un camión cargado de brócoli. Pero la "mala prensa" del brócoli ha terminado. La semana anterior, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins anunciaron que habían logrado aislar un ingrediente contenido en el brócoli que aumenta la actividad de enzimas claves para proteger el organismo del cáncer.
Se trata de un químico llamado sulforaphane. Esta sustancia podría ser la principal razón para que la gente que consume abundantes cantidades de brócoli o vegetales de hoja verde, presenten una más baja incidencia de cáncer que aquellas poblaciones que no incluyen verduras en su dieta habitual. Aunque en la lucha científica contra el cáncer han sido identificados varios compuestos naturales como estimulantes de estas enzimas protectoras de la enfermedad, el brócoli parece ser el más poderoso encontrado hasta ahora. Incluso se espera, en un futuro, poder usar el ingrediente sulforaphaneen forma concentrada, como una posible terapia para aquellas personas con alto riesgo de contraer cáncer. El anuncio hecho la semana anterior por la academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, es considerado como uno de los más importantes hallazgos en el estudio de componentes anticarcinógenos realizado en los últimos dos decenios.
Pero el brócoli no es el único alimento que ayuda a prevenir el cáncer. Recientemente los científicos han hecho énfasis en que los nutrientes y vitaminas contenidos en los vegetales tienen un alto valor protector contra la malignidad de los tumores. Y esa tesis ha sido confirmada en numerosos estudios que han revelado una estrecha relación estadística entre el consumo de vegetales y una relativa inmunidad al cáncer.
Aunque hasta hace relativamente poco tiempo la ciencia se rehusaba a considerar los alimentos como una poderosa medicina, actualmente esta es una de las más activas áreas de investigación. En los últimos años, gracias a la biotecnología, los científicos han logrado aislar e identificar los químicos contenidos en numerosos alimentos y determinar su papel en la prevención o incluso remisión de la enfermedad.
El "cuerpo élite" de los agentes contra el cáncer parecen ser las vitaminas C y E, y el beta carotene. Estudios recientes han mostrado una significativa reducción del riesgo de tumores páncreas, pulmones, seno y cervix entre poblaciones cuyas dietas tienen un alto contenido de estos nutrientes. Las vitaminas C y E, y beta caroteno pertenecen al grupo de compuestos llamados antioxidantes. Se ha demostrado que estos ayudan a proteger al organismo del daño ocasionado por los peligro son radicales libres. Los antioxidantes son capaces de desactivar estas peligrosas moléculas que debilitan las células sanas, lo cual contribuye al desarrollo del cáncer. Aunque el organismo produce sus antioxidantes que contrarresten el papel de sus propios radicales libres (producto de la oxidación ocasionada por el proceso por el cual el organismo quema la grasa), esas sustancias también pueden ingrSsar al organismo pSr el humo del cigarrillo y las toxinas ambientales. Por eso, para protegerse del Saño de los altos niveles de radicales libres que son obtenidos del exterior, es necesario consumir alimentos que sean buenas fuentes de antioxidantes.
Estudios en grupos de población han mostrado una clara asociación entre el consumo de dietas altas en estos nutrientes y la protección contra el cáncer. Otro componente natural en los alimentos, el ácido fólico, ha demostrado que puede neutralizar el cáncer a través del fortalecimiento de los cromosomas. El ácido fólico previene que ciertos virus se infiltren profundamente entre las células, provocando tumores.
Aunque estas sustancias se encuentran en diversos alimentos, son particularmente abundantes en frutas y verduras. Algunos científicos creen que la razón por la cual el cuerpo humano es especialmente dependiente de los componentes del reino vegetal, es que evolucionó durante mucho tiempo como vegetariano. Esto hizo que el metabolismo desarrollara una forma de arrancar los mayores beneficios posibles de aquellos alimentos que entonces eran más asequibles. Y lo cierto es que nuevas investigaciones han dado la explicación bioquímica para estos patrones alimenticios. Quince estudios epidemiológicos diferentes sobre la incidencia del cáncer en algunas poblaciones, han mostrado que las más bajas tasas se ven en zonas que consumen particularmente frutas, vegetales y pocas grasas.
La recomendación general es consumir diariamente cinco porciones de frutas y vegetales. Las principales fuentes de vitaminas C y E, y beta caroteno son: brócoli, espinacas, repollitas, zanahoria, auyama, espárragos, coliflor, tomate, frutas cítricas, melón, papaya, piña, cereales, los cuales contienen los nutrientes identificados como poderosas armas químicas para luchar contra los cancerígenos.

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