Miércoles, 1 de octubre de 2014

| 1995/05/22 00:00

A SUDAR LA GOTA

Malas noticias: para prolongar la vida el único ejercicio que realmente tiene validez es el que se hace duro y parejo.

A SUDAR LA GOTA

OLVIDESE DE las caminaditas que hace jugando golf o temprano en las mañanas por los alrededores de su casa. La regla de oro para prolongar la vida en materia de ejercicio es hacerlo en forma vigorosa. Luego de una década de escuchar a los expertos decir que el ejercicio moderado es muy saludable, resulta que un nuevo estudio científico desvirtúa todo lo dicho por los anteriores y asegura que si lo que se pretende es vivir más, el movimiento tiene que ser fuerte.
En los últimos años, los especialistas habían recomendado a los sedentarios hacer al menos 30 minutos diarios de actividad y aseguraban que esto era suficiente para representar un considerable beneficio. De varios estudios científicos surgió el consejo de aumentar su actividad así fuera solamente en unas cortas caminatas matutinas, realizar trabajos de jardinería o utilizar las escaleras en lugar del ascensor. Sin embargo, esta norma parece servir únicamente para conservar la salud física y mental pero no para prolongar la vida. Aunque es cierto que un poco de gimnasia es mejor que nada, la verdad es que si lo que se quiere conseguir son años de más, hay que darle duro y parejo.
Esa es la conclusión a que llegaron los expertos de la Universidad de Harvard, luego de hacer un seguimiento a la salud de 17.000 hombres de mediana edad por más de 20 años. Los resultados del estudio, que fueron publicados la semana pasada en The Journal of American Medical Association, señalan que sólo la actividad vigorosa reduce el riesgo de muerte. Sus conclusiones prueban lo que se sospechaba desde hace algunos años, que sólo el ejercicio fuerte tiene benéficos efectos para la longevidad.
A lo largo de dos décadas, los investigadores observaron que entre aquellos hombres que hacían una actividad vigorosa cada semana se presentaba una más baja tasa de muerte. Y en general, entre mayor actividad hacían, tenían más larga vida. En opinión de los expertos, para alcanzar el nivel de ejercicio que ayuda a la longevidad una persona tiene que caminar, enérgicamente, por lo menos 24 kilómetros por semana, en varias y extenuantes sesiones diarias.
Este saludable efecto fue observado incluso en hombres fumadores o con sobrepeso, señaló la directora del estudio, la epidemióloga Min Lee, de la Escuela de Salud Pública de Harvard. En cambio, los expertos no encontraron ningún beneficio a la longevidad entre aquellos que realizaban actividades moderadas, como el golf.
Los autores del estudio definen como vigorosa cualquier actividad que aumente la tasa del metabolismo seis o más veces la del reposo. "No le pedimos a la gente que corra un maratón -dice la doctora Lee-, hay muchas actividades que pueden servir para este propósito". Según la especialista, cualquiera de las siguientes actividades, o una mezcla de ellas, pueden considerarse como ejercicio vigoroso:
Caminar enérgicamente por 45 minutos cinco veces por semana.
Jugar una hora de tenis tres días a la semana.
Nadar por tres horas en la semana.
Hacer jogging por tres horas a la semana.

Cuando ingresaron al estudio, entre 1962 y 1966, los participantes que llenaron los formularios no tenían problemas cardíacos, cáncer o enfermedades pulmonares. Cuando respondieron al primer seguimiento 10 años después, acerca de sus hábitos de vida y cantidad de ejercicio los expertos encontraron que en el grupo de aquellos que habían aumentado su nivel de actividad física en ese lapso había una más grande reducción en la tasa de muerte.
La explicación que la doctora Lee da a la contradicción que existe entre este estudio y los anteriores es que aquellos habían observado solamente la cantidad total de actividad física, no su intensidad, en relación con las afecciones coronarias y los riesgos de mortalidad. Lo cierto es que luego de una década de asegurar que no hacía falta sudor y lágrimas para evitar los riesgos derivados del sedentarismo, los científicos han dado marcha atrás. Y ya no basta subir y bajar escaleras o bajarse del automóvil para caminar del parqueadero a la oficina o viceversa. La nueva visión es que quien quiera tener más años de vida se lo tendrá que ganar, como dice la Biblia, con el sudor de su frente.-

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