11 diciembre 2012

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Suramérica también tiene su propia Capilla Sixtina

CURIOSIDADEs uno de los tesoros de los Museos Vaticanos y del arte mundial pero para conocerlo no es necesario atravesar el Atlántico, hay una versión muy autóctona en Bolivia.

Suramérica también tiene su propia Capilla Sixtina. La cúpula de la capilla tiene murales de pasajes bíblicos, entre los cuales se destacan el jardín del Edén, la Ultima Cena y el Juicio Final. En varios de los frescos se representan elementos propios del contexto del área andina.

La cúpula de la capilla tiene murales de pasajes bíblicos, entre los cuales se destacan el jardín del Edén, la Ultima Cena y el Juicio Final. En varios de los frescos se representan elementos propios del contexto del área andina.

Foto: EFE

Unos cinco millones de personas acuden cada año a visitar la Capilla Sixtina en el Vaticano pero cada vez es más difícil admirar la obra maestra del renacimiento por la cantidad de turistas que confluyen. Incluso, están considerando restringir el ingreso de turistas pues las elevadas temperaturas están poniendo en riesgo los 1.100 metros cuadrados de frescos que Miguel Ángel pintó tumbado sobre un andamio, a casi 20 metros de altura.

Perder semejante obra sería lamentable pero tal vez es momento de mirar otras construcciones, también con inmenso valor histórico, que se pueden apreciar sin necesidad de trasladarse al viejo continente.
 
Sin el tradicional coro de una capilla o alfombras de lujo, pero con cuadros y frescos de alto valor histórico desde su construcción en 1608, durante la época colonial, Bolivia también tiene su propia joya del arte religioso que recuerda a la que pintó Miguel Ángel hace más de 500 años.
 
Esta iglesia católica sirvió para evangelizar a los indígenas bolivianos y ahora atrae a feligreses y turistas en Curahuara de Carangas, departamento de Oruro, unos 260 kilómetros al sur de La Paz.
 
La cúpula de la capilla tiene murales de pasajes bíblicos, entre los cuales se destacan el Jardín del Edén, la Ultima Cena y el Juicio Final. En varios de los frescos se representan elementos propios del contexto del área andina.
 
"Es una capilla de cuadros catequéticos evangelizadores que usaban en la colonia para dar doctrina a la gente", dijo el padre diocesano Gabriel Antequera, de 28 años, a cargo del lugar desde hace siete años. "Esta iglesia es una joya escondida (como) no he visto en ninguna otra parte", agregó orgulloso.
 
La capilla desde tiempos coloniales mantiene los cuadros sin daños, ya que no les entra la luz del sol, y el frío ayuda a la conservación, explicó Antequera. Pero reconoció que las lluvias gastaron algunas partes de la cúpula, lo cual dañó algunas obras de arte y que la embajada de Alemania ayudó a restaurar.
 
"Esta capilla es mejor, es mejor que casarse en una catedral por la riqueza histórica que tiene", dijo Janet Choque, una de las novias que dijo el sí frente al histórico altar. La capilla con capacidad para unas 150 a 200 personas alberga a Santiago de Curahuara de Carangas, patrono del pueblo y las obras de arte pictórico, con representaciones de pasajes bíblicos hasta en los muros.
 
Con información de EFE
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