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| 12/1/2007 12:00:00 AM

A toda marcha

Por cinco días, una caravana de Toyota Prado con 200 personas a bordo recorrió Santander con dos propósitos: conocer el departamento y hacer una labor social.

Quienes hicieron parte de la Expedición Toyota Prado Santander 2007 a bordo de 57 vehículos, por 1.147 kilómetros de recorrido, no sólo vivieron una experiencia aventurera. También pudieron descubrir una parte del país, que no existía para ellos.

Este viaje fue un premio para un grupo selecto de propietarios de Toyota Prado, con el que se pretendía mostrar las capacidades del vehículo en terrenos agrestes y las bondades de la tracción 4x4. Pero para Sofasa, esto no era suficiente. La empresa quiso ir más allá y entregó a la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, en el Páramo de Berlín (al nororiente de Santander), la suma de 13.880.000 pesos.

La idea es que ese dinero permita comprar la maquinaria para producir cacao en la comunidad del Catatumbo, con lo que se beneficiarán unas 2.000 familias de la región. Aunque esta es la tercera versión de la caravana (la primera fue en La Guajira y la segunda en los Llanos), es la primera vez que se realiza una alianza con un organismo de esa naturaleza para tener un impacto sobre la población de las regiones recorridas.

La excursión requirió una logística de 30 personas, encabezadas por Carlos Mayol, un médico veterinario convencido de la belleza de la geografía colombiana. Mayol duró ocho meses en diseñar este proyecto, que se ejecutó entre el 20 y el 24 de noviembre pasados.

Todos los propietarios de una Toyota Prado tenían derecho a querer participar de la caravana, pero los cupos disponibles eran 31. Para conseguirlos tuvieron que recurrir a la creatividad, con fotos en las que la Prado se viera involucrada, y así poder asistir con tres acompañantes. "Además de buscar que nuestros clientes se familiarizaran con los vehículos y pudieran descubrir que con ellos pueden llegar a lugares insospechados, con un carácter social", manifestó Juan Carlos Buitrago, gerente comercial de Toyota.

En el tercer día de la expedición los carros llegaron a los 4.000 metros de altura del páramo, después de haber recorrido 533 kilómetros y de haber pasado por Barichara, San Gil, Cepitá y San Andrés, estos dos últimos enclavados en el majestuoso Cañón del Chicamocha. Fue un acto sencillo pero cargado de emoción, en el que las notas del Himno Nacional sonaron muy fuertemente y los colores de la bandera resaltaron con el verde intenso de la zona. "Fue algo muy significativo y creo que quedó grabado en las mentes de los expedicionarios", expresó uno de los viajeros.

Pasaron cinco días inolvidables y llenos de sorpresas, como en Guane, en donde los pobladores se integraron con los expedicionarios y tuvieron la fortuna de ver, en una pantalla gigante instalada en la plaza principal, el triunfo de la selección de Colombia frente a la de Argentina; o como el del descenso a Cepitá, un pueblo blanco de calles empedradas, escondido en la base del Cañón del Chicamocha; o el concierto de música colombiana de Carolina Muñoz, en los socavones de las Minas de Yeso, que tuvo como cierre una propuesta de matrimonio.

"La caravana, que ya lleva tres años, ha ganado en muchos aspectos. Cada año queremos mejorar y queremos que la caravana también tenga un carácter social. Ya dimos el primer paso con la ONU, el otro año entrante esperamos dar otros más", dijo Buitrago.

Para Mayol, la Expedición Toyota Prado también tiene un objetivo especial: "Redescubrir el país y mostrar que Colombia es pura actitud y que la gente está dispuesta a ir hacia adelante. También es una demostración de que la Seguridad Democrática está dando resultados y que gracias a ella podemos llegar a lugares que antes era imposible visitar".

Son muchos los recuerdos que los expedicionarios se llevaron a sus casas y entre ellos, con certeza, uno de los más significativos será el de cada uno de los habitantes de las poblaciones recorridas, que al paso de la caravana de los Toyota Prado no se cansaron de decir: "Bienvenidos a Santander, su tierra".
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